Perros vagos en zonas rurales se vuelven una amenaza para la fauna nativa

Huemules, guanacos y pudúes aparecen entre sus presas favoritas. Algunos se han agrupado en temibles jaurías. El Mercurio, 09 de julio de 2012.

Huemules, guanacos y pudúes aparecen entre sus presas favoritas. Algunos se han agrupado en temibles jaurías. El Mercurio, 09 de julio de 2012.


El perro abandonado en áreas rurales es el peor enemigo de la fauna nativa.
Así lo aseguran distintos expertos del área, quienes han constatado durante sus investigaciones los ataques a roedores, aves e incluso especies mayores, como el guanaco o el huemul.
"Los muerden y, a veces, hasta se los comen. Además, a algunas especies similares a ellos, como los zorros, pueden transmitirles enfermedades", afirma Gerardo Acosta-Jamett, presidente de la Asociación de Médicos Veterinarios de Fauna Silvestre, la que dirige una campaña para crear conciencia sobre el problema.
"Los perros son los mayores causantes de la extinción de especies en Chile", afirma categórico el ecólogo Agustín Iriarte, gerente de Flora & Fauna Chile. Asegura que en zonas como la cordillera de Lonquimay, en la Araucanía, hay jaurías que se dedican todo el año a cazar fauna silvestre. Entre sus presas se cuentan los pudúes, roedores y también presas grandes como el guanaco.
Acosta-Jamett ratifica lo anterior. "Tenemos casos de huemules mordidos en el Parque Nacional Lago Cochrane de Aysén, y que después mueren por las infecciones, pero lo que más abunda son pudúes atacados. Algunos alcanzan a ser rescatados por los centros de rehabilitación donde se les atiende y, en ocasiones, logran recuperarse. Pero son más los que mueren en el lugar".
De 44 pudúes heridos que se recibieron en centros de rescate de la zona sur entre 2004 y 2008, la mitad estaban mordidos por perros.
Gran parte de los miembros de las jaurías agresoras son animales que fueron abandonados en zonas rurales por sus dueños. Otros son perros domésticos que viven en los alrededores, pero que sus dueños dejan sueltos.
En el parque nacional Pan de Azúcar, que se encuentra en la costa de la Región de Atacama, llegaron a tener más de 300 guanacos, pero a causa de los perros hoy apenas quedan 28. "Me han contado los guardaparques que han visto perros que persiguen al guanaco hasta la costa, lo meten al agua y ahí lo matan", cuenta Iriarte.
La situación no es sencilla de resolver porque en el parque hay una caleta de pescadores donde hay perros y, además, se suman los que sus dueños dejan abandonados en Chañaral.
El tema es cómo controlar la situación. En el parque nacional Llanos de Chaye la Conaf llegó a un acuerdo con los pescadores para que los perros no entraran al recinto y ellos aceptaron.
Acosta-Jamett critica al proyecto de ley sobre tenencia responsable que se debate en el Congreso. Advierte que está orientado más a las zonas urbanas, pero es en las zonas rurales donde hay una sobrepoblación. La media es un perro por persona, 10 veces lo que se recomienda a nivel internacional. "Hay mucho perro abandonado en áreas silvestres o perros que tienen el mínimo cuidado por parte de sus dueños. Al estar sueltos o mal alimentados simplemente matan fauna silvestre", dice José Luis Brito, director del Museo Municipal de San Antonio.
No sólo la fauna silvestre es víctima de su ataque, también el ganado. El 90% de los casos en que se culpa al famoso chupacabras, en verdad se trata de perros que atacan a la fauna silvestre y doméstica, asegura Brito.
El Centro de Rescate de Fauna Silvestre recibe en forma constante ejemplares de fauna atacados por perros en Laguna El Peral, el Yali y la desembocadura del Maipo. "De hecho, en el humedal Boca del Maipo llega cada fin de semana mucha gente de Santiago a pasear sus perros en la playa norte de Santo Domingo. Los sueltan para que persigan a las aves marinas y migratorias que hay en el lugar. Y cuando uno les llama la atención, increíblemente responden ‘no dice nada, no hay carteles’ o ‘no sabía’, o sea puras tonteras", dice Brito.
Recuadro :
El perro abandonado en áreas rurales es el peor enemigo de la fauna nativa.
Así lo aseguran distintos expertos del área, quienes han constatado durante sus investigaciones los ataques a roedores, aves e incluso especies mayores, como el guanaco o el huemul.
"Los muerden y, a veces, hasta se los comen. Además, a algunas especies similares a ellos, como los zorros, pueden transmitirles enfermedades", afirma Gerardo Acosta-Jamett, presidente de la Asociación de Médicos Veterinarios de Fauna Silvestre, la que dirige una campaña para crear conciencia sobre el problema.
"Los perros son los mayores causantes de la extinción de especies en Chile", afirma categórico el ecólogo Agustín Iriarte, gerente de Flora & Fauna Chile. Asegura que en zonas como la cordillera de Lonquimay, en la Araucanía, hay jaurías que se dedican todo el año a cazar fauna silvestre. Entre sus presas se cuentan los pudúes, roedores y también presas grandes como el guanaco.
Acosta-Jamett ratifica lo anterior. "Tenemos casos de huemules mordidos en el Parque Nacional Lago Cochrane de Aysén, y que después mueren por las infecciones, pero lo que más abunda son pudúes atacados. Algunos alcanzan a ser rescatados por los centros de rehabilitación donde se les atiende y, en ocasiones, logran recuperarse. Pero son más los que mueren en el lugar".
De 44 pudúes heridos que se recibieron en centros de rescate de la zona sur entre 2004 y 2008, la mitad estaban mordidos por perros.
Gran parte de los miembros de las jaurías agresoras son animales que fueron abandonados en zonas rurales por sus dueños. Otros son perros domésticos que viven en los alrededores, pero que sus dueños dejan sueltos.
En el parque nacional Pan de Azúcar, que se encuentra en la costa de la Región de Atacama, llegaron a tener más de 300 guanacos, pero a causa de los perros hoy apenas quedan 28. "Me han contado los guardaparques que han visto perros que persiguen al guanaco hasta la costa, lo meten al agua y ahí lo matan", cuenta Iriarte.
La situación no es sencilla de resolver porque en el parque hay una caleta de pescadores donde hay perros y, además, se suman los que sus dueños dejan abandonados en Chañaral.
El tema es cómo controlar la situación. En el parque nacional Llanos de Chaye la Conaf llegó a un acuerdo con los pescadores para que los perros no entraran al recinto y ellos aceptaron.
Acosta-Jamett critica al proyecto de ley sobre tenencia responsable que se debate en el Congreso. Advierte que está orientado más a las zonas urbanas, pero es en las zonas rurales donde hay una sobrepoblación. La media es un perro por persona, 10 veces lo que se recomienda a nivel internacional. "Hay mucho perro abandonado en áreas silvestres o perros que tienen el mínimo cuidado por parte de sus dueños. Al estar sueltos o mal alimentados simplemente matan fauna silvestre", dice José Luis Brito, director del Museo Municipal de San Antonio.
No sólo la fauna silvestre es víctima de su ataque, también el ganado. El 90% de los casos en que se culpa al famoso chupacabras, en verdad se trata de perros que atacan a la fauna silvestre y doméstica, asegura Brito.
El Centro de Rescate de Fauna Silvestre recibe en forma constante ejemplares de fauna atacados por perros en Laguna El Peral, el Yali y la desembocadura del Maipo. "De hecho, en el humedal Boca del Maipo llega cada fin de semana mucha gente de Santiago a pasear sus perros en la playa norte de Santo Domingo. Los sueltan para que persigan a las aves marinas y migratorias que hay en el lugar. Y cuando uno les llama la atención, increíblemente responden ‘no dice nada, no hay carteles’ o ‘no sabía’, o sea puras tonteras", dice Brito.

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