Cómo será el Parque Marino para avistar ballenas y delfines

El proyecto que pretende crear el primer Parque Marino y un Area Marina Costera Protegida (AMCP) en el límite de las regiones Décima y Undécima está ad portas de ser aprobado. Sería el primer paso para una protección real de los fiordos australes. La Tercera 19 de agosto 2012.


Hay varias coincidencias que hacen de la zona de Tictoc-Melimoyu una zona que reúne las condiciones para la creación de un Parque Marino y una Area Marina Costera Protegida. Vamos por parte: las investigaciones de la Fundación Melimoyu durante los últimos cuatro años han demostrado la necesidad de conservarlo tal como está.

Algunos datos: los estudios con un robot sumergible concluyen que la observación frecuente de las ballenas está relacionada con la abundancia de krill en las bahías. “Una corriente fría proveniente de la Antártida y la desembocadura de grandes ríos como el Tictoc y el Palena generan condiciones de gran disponibilidad de alimento, lo que explica la gran abundancia de krill y camarones como sostenedores de toda la cadena trófica”, comenta Carlos Cuevas, ecólogo y presidente de la Fundación Melimoyu.

Hay más: la alta densidad de peces explica la gran cantidad de aves marinas, lobos marinos, pingüinos, nutrias, así como de orcas y las ballenas azules. Y en toda la región chiloense se han registrado 31 especies de mamíferos marinos, de las casi 51 existentes en el país. Además de ballenas, se cuentan el delfín chileno -el único endémico de Chile- y el delfín austral.

Segundo, la comunidad de Raúl Marín Balmaceda, un pueblo de 400 personas de pescadores y mariscadores, y los privados que han llegado a instalarse en la zona están preocupados de que el lugar mantenga las condiciones prístinas. Y tercero, la Armada de Chile consideraba esta zona como un importante punto estratégico para la defensa y la utilizaba para sus ejercicios navales. Hoy, el rol de la Armada sería clave para el funcionamiento de un Parque Marino, especialmente para la fiscalización.

Las autoridades también han dado crédito a este lugar. El Ministerio de Medio Ambiente puso a la bahía Tictoc y el fiordo Pitipalena en la lista de sitios prioritarios para conservación, debido a la singularidad de la zona de fiordos -los más septentrionales del mundo- y canales, la alta biodiversidad y la potencial amenaza a su integridad por actividades productivas extendidas en la región. No es menor este punto: según el Programa Evaluación de los Ecosistemas del Milenio, de las Naciones Unidas, las áreas marinas protegidas (AMP) alcanzan casi el 1% de los ecosistemas representativos del mundo y la proporción ideal estaría entre el 30% y 50%. Las comparaciones pueden resultar odiosas, pero en Nueva Zelanda, con fiordos similares, pero menos extensos que los de nuestro país, hay 16 áreas marinas protegidas dentro de los 17 fiordos existentes. Por el contrario, los fiordos chilenos constituyen una de las regiones del mundo menos conocidas e investigadas y las autoridades comprometieron para 2012 proteger al menos el 10%.

Este escenario está en un punto de cambio. El Ministerio de Medio Ambiente tiene en su poder hace cuatro años el proyecto de la Fundación Melimoyu que pretende la creación del Parque Marino Tictoc y del Area Marina Costera Protegida Pitipalena-Añihué-Refugio (AMCP), los primeros en la denominada ecorregión chiloense. “Este proyecto tiene factibilidad ecológica, social y económica para echarlo a andar”, dice Carlos Cuevas. En el país sólo existen tres grandes AMCP: Isla Grande de Atacama (III Región), Lafken Mapu Lahual (X Región) y Francisco Coloane (XII Región). Este año, la Fundación Melimoyu -que preside el consejo de administración de la AMCP- debe presentar un plan de manejo que incorpore temas como la estructura de gestión, fuentes de financiamiento y participación de la comunidad.

Objetivos

En el documento del proyecto se describe que el sector que se pretende proteger reúne todo tipo de condiciones geográficas representativas de fiordos y canales, playas arenosas, roqueríos, islas, desembocadura de ríos y mar profundo. Todo eso en una bahía que propicia las actividades propias de un parque marino: la investigación, la educación ambiental y el turismo de intereses especiales o científicos, como el avistamiento de cetáceos (43 especies de ballenas se reproducen en aguas chilenas, lo que representa aproximadamente el 50% del total mundial de especies). “También hay lugares espectaculares para ir a bucear y muchos islotes con colonias de pingüinos, aves marinas y lobos marinos. Es un lugar con un atractivo y potencial turístico, siempre que lo hagamos bien”, dice Cuevas. Eso en cuanto al Parque Marino.

Lo que se busca en la AMCP es mantener la biodiversidad biológica en un estado saludable y funcional con participación de la comunidad. Es por esto que entre los objetivos está implementar una opción de desarrollo que prefiera la comunidad, que ha optado por la conservación. Esto no significa la erradicación de los tres centros de cultivo de salmones ubicados en las afueras del fiordo Pitipalena, en la península de Coca, pero sí impide nuevos emprendimientos en la zona. Otro objetivo es seguir usando en forma sustentable y con asesoría científica las áreas de manejo de recursos bentónicos (loco, macha, erizo, almeja, ostión), garantizando su protección y el uso exclusivo de los habitantes de la zona, sin el problema de la explotación desregulada que realizan embarcaciones provenientes de Quellón y otros sectores de Chiloé. Más: desarrollar un modelo de gestión público-privada para las áreas marinas protegidas que sea replicado en el resto del país. La administración del AMC está a cargo de un consejo de administración, donde participan el Ministerio de Medio Ambiente, la Municipalidad de Cisnes, el sindicato de pescadores de la zona, la junta de vecinos, la Cámara de Turismo, la Reserva privada Añihué y la Fundación Melimoyu.

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