Radiación UV eleva la mortalidad de peces, crustáceos y corales

Adelgazamiento en la capa de ozono es la causa principal del problema. Se trata del krill, el bacalao y algunas especies que viven en los arrecifes, cuya abundancia ha mermado producto de los efectos de la radiación ultravioleta B que penetra en el mar. El Mercurio, 15 de agosto 2012.
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Adelgazamiento en la capa de ozono es la causa principal del problema. Se trata del krill, el bacalao y algunas especies que viven en los arrecifes, cuya abundancia ha mermado producto de los efectos de la radiación ultravioleta B que penetra en el mar. El Mercurio, 15 de agosto 2012.
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La radiación ultravioleta no perdona. Ni siquiera bajo el agua. Una recopilación de más de 160 estudios y 1.784 experimentos en laboratorio realizada por investigadores en Chile y España, permitió demostrar que el alza en la radiación UVB tiene un importante efecto en la mortalidad de larvas y huevos de peces, y de corales, crustáceos y algas.

El estudio, que se publica en la revista Global Ecology and Biogeography, levanta una voz de alerta sobre un factor que no suele considerarse al evaluar las amenazas para la flora y fauna marinas.

Efecto dominó

"Una de las razones por las que se ha subestimado el efecto de la radiación UV sobre la vida en los océanos es porque se pensaba que ésta solo afectaba una zona muy superior de la columna de agua. Sin embargo, estudios muestran que donde el agua es más transparente, la radiación puede penetrar hasta 60 u 80 metros", destaca Miriam Fernández, coautora del estudio y directora de la Estación Costera de Investigaciones Marinas (ECIM) de la U. Católica, en Las Cruces.

El adelgazamiento de la capa de ozono es el principal causante del daño en los últimos 50 años.

La amplia capacidad de penetración de la radiación UV ejerce casi un efecto dominó. "Aunque un cangrejo esté a mil metros de profundidad, sus huevos flotan en la columna de agua", ejemplifica Fernández.

La vulnerabilidad de los crustáceos también es crítica, como ocurre con el krill, que es la base de cadenas alimenticias que incluyen desde pequeños peces hasta ballenas. Según el estudio, a la reducción de su abundancia en más de 60 veces entre 1970 y 2003, no sólo habría contribuido la disminución de la cubierta de hielo en aguas antárticas. En ese período, se registró, además, una importante alza de la radiación UVB.

Otro caso es el del codiciado bacalao canadiense, que a fines de los 80 colapsó debido a su sobreexplotación. Sus huevos y larvas, que flotan cerca de la superficie, son altamente vulnerables a la radiación UVB, lo que ayudaría a explicar por qué su recuperación ha sido tan lenta, pese a la moratoria sobre su pesca, señalan los investigadores.

"El declive de corales en los trópicos y subtrópicos también es consistente con un alza en los niveles de UVB", dice el estudio.

Un ejemplo emblemático es la masiva mortalidad de corales ocurrida entre 1997 y 1998 en el mundo. Aunque el evento se atribuyó al fenómeno de El Niño, "la reducción coincide con un alza en los niveles de radiación UVB, por lo que el aumento en la temperatura del mar no sería la única causa del declive", dijo a BBC Moira Llabrés, autora principal del estudio.

Miriam Fernández agrega que el mayor impacto de la radiación UVB ocurre en el hemisferio sur y principalmente en primavera, época de reproducción de gran parte de las criaturas marinas. "A partir de estos hallazgos podría estudiarse la relación entre radiación UV y abundancia de recursos, principalmente de especies que dejan sus huevos en el plancton", concluye la investigadora.  
 
Un problema del que se habla poco

La mayor radiación UVB se debe al adelgazamiento de la capa de ozono. Aunque ya no es un tema en boga, el agujero alcanzó en 2006 su mayor extensión sobre la Antártica y en 2011 sobre el Ártico.

 

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