Retroceso de glaciares, señal de alerta para el mundo

El mundo tiene los ojos puestos en la Antártida. El impacto del calentamiento global en ese continente anticipa los efectos que puede tener en el resto del planeta, confirman investigadores en Chile y Alemania. Deutsche Welle online, 09 de septiembre 2012.


Así como la radiografía de un órgano ayuda a determinar el diagnóstico y la terapia para una dolencia, cuando el enfermo es el Planeta Tierra las pesquisas se dirigen hacia una de sus zonas más sensibles: la Antártida.

Durante cuatro años, un equipo de científicos de la Universidad Tecnológica (TU) Dresden y del Centro de Estudios Científicos (CECs) de Valdivia, Chile, con colaboración de otras instituciones del país sudamericano, concentraron sus estudios en el glaciar Fleming en la Península Antártica.

“Es un área muy sensible en la que podemos encontrar signos prematuros del cambio climático”, explica el Profesor Dr. Reinhard Dietrich de la TU Dresden.

Allí registraron los cambios que sufrió el glaciar y una plataforma de hielo flotante relacionada con éste. En estos años el glaciar fue perdiendo altura y su masa disminuyó.

Anja Wendt, investigadora alemana de CECs, Chile.

Estos fenómenos son una alarma y un aviso para el resto del Planeta, explica la investigadora alemana Anja Wendt, del CECs: “Justamente la península Antártica es uno de los lugares donde el cambio de temperatura es más pronunciado. Es la zona donde ocurren los cambios primero, pero son cambios que van a afectar a todo el mundo. Además es importante porque el hielo que está ahí guardado funciona como un reservorio de agua. Si se derrite va al mar y aumenta su nivel, lo que es muy relevante para las zonas costeras”.

Mediciones científicas

Poca información hay sobre observaciones en esta zona en décadas pasadas, por lo que no es posible sacar conclusiones sobre lo que ha ocurrido en el pasado. Pero gracias a la incorporación de instrumentos científicos en los últimos años, se abren importantes perspectivas para el futuro.

Expediciones anuales, laboratorios en terreno y diversas mediciones permitieron recoger importante información sobre el comportameinto de los hielos. Anja Wendt explica que se instaló una estación meteorológica que registraba temperatura, humedad, presión y radiación, que es algo muy importante para los glaciares, además de un equipo de posicionamiento global, GPS, que entrega mediciones muy precisas.

Expedición en la Antártica. Las inclemencias del tiempo no detienen las investigaciones.

“Lo instalamos en terreno y lo dejamos medir por varios meses la velocidad del flujo del hielo del glaciar, e hicimos un levantamiento aéreo con un sistema láser que permite medir la altura de la superficie para compararlo con datos previos y comprobar los cambios en la elevacion del glaciar”, señala.

Las intensas nevadas invernales hicieron que los equipos quedaran prácticamente sepultados y en la siguente expedición fueron encontrados gracias a una antena que sobresalía sólo 25 centímetros de la superficie. No obstante, respondieron perfectamente entregando toda la información esperada.

Cooperación y políticas mundiales

“Es muy importante trabajar con los colegas chilenos que tienen gran experiencia de trabajo en terreno en al Antártica y la Patagonia. Es una complementación muy buena y un muy buen ejemplo de cuán importante es la colaboración internacional en investigaciones sobre la Antártica y el Ártico”, destaca Dietrich.

Los próximos estudios apuntan hacia los hielos patagónicos, que también pueden dar luces sobre los avances del cambio climático. Con estos precisos sistemas de medición es posible configurar un diagnóstico más exacto y comprobar la urgencia de tomar medidas al respecto.

“Éste es un gran tema de política mundial: Las reducción de las emisiones de CO2 y gases de efecto invernadero. Sólo podemos detener estos cambios con políticas de acuerdo que involucren a toda la sociedad”, concluye Dietrich.

 

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