Biodiversidad: su importancia y dificultad

Columna de opinión de Flavia Liberona Directora Ejecutiva de Fundación Terram, publicada en blog de La Tercera el 12 de octubre de 2012. Vea blog AQUÍ.


En enero de 2011 el Presidente Sebastián Piñera envió al Parlamento un proyecto de ley para crear el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, en cumplimiento al acuerdo que se suscribió cuando fue aprobada la reforma de la Institucionalidad Ambiental. El propósito de esta iniciativa legal debería ser reunir en una sola institución pública competencias hoy dispersas en varios ministerios en relación a la conservación y gestión de la biodiversidad y áreas protegidas de nuestro país.

Si bien el sólo hecho de dictar este texto legal puede ser visto como un avance, lo cierto es que el contenido del proyecto presentado por el gobierno es insuficiente para cumplir con los objetivos mínimos encomendados, e incluso en algunos aspectos parece orientada más a desproteger que avanzar en la protección y gestión del patrimonio natural.

Debido a las fuertes críticas que recibió la iniciativa desde diversos sectores, los senadores de la Comisión Unida de Agricultura y Medio Ambiente, instancia en la cual recayó el estudio del texto legal, concordaron con el Gobierno conformar una Comisión Asesora Técnica para que, en conjunto con el Ejecutivo , se abocara a analizar la propuesta legal y generar mejoras. Durante varios meses esta comisión ha trabajado revisando el contenido del texto legal, aportando desde distintas visiones y experiencias para, en definitiva, generar una propuesta que efectivamente cumpla con los objetivos de conservación de la biodiversidad en los cuales Chile necesita avanzar y que son parte de los convenios y tratados suscritos por el país. Sin duda, esta no ha sido una tarea fácil.

En forma paralela, desde hace ya varios meses se ha desatado la polémica debido a la gran cantidad de solicitud de concesiones para acuicultura que ha presentado la industria salmonera en aguas del borde costero de la región de Magallanes, dentro de los límites de parques nacionales. Esta controversia básicamente se ha centrado en el debate respecto al propósito que cumplen los parques nacionales, y en consecuencia qué tipo de actividades se pueden realizar dentro de sus límites.

Más allá de las diversas visiones que se exponen desde distintos sectores, lo cierto es que Chile ha suscrito la Convención de Washington, que establece claramente el tipo de actividades permitidas en esta categoría de área protegida. Esto además ha sido relevado en un fallo judicial de fines de junio del presente año, en el cual la Corte Suprema determinó que no se pueden entregar aguas de Parques Nacionales para uso comercial. Pareciera ser que a raíz de toda esta controversia, el gobierno, o mejor dicho el Presidente, decidió apurar la maquina y ha decidido ingresar una indicación sustitutiva con foco en el tema de las áreas protegidas.
Si bien el Ejecutivo aún está trabajando en este tema y el texto es desconocido, se supone que esta iniciativa podría salvar diferencias entre sectores en relación a la conservación de la biodiversidad y avanzaría en regular áreas protegidas.

Sin embargo, aún hay muchos espacios donde existen dudas sobre el contenido de la propuesta, las que se fundan básicamente en la comprensión que tienen ciertos actores de la importancia de la biodiversidad, su conservación y gestión, sea esto dentro o fuera de las áreas protegidas. Es que hablar de biodiversidad no resulta nada fácil, es un concepto que no ha entrado en la mente y el corazón de las autoridades, y que está poco internalizado en la ciudadanía. Por alguna razón, el concepto biodiversidad resulta lejano y poco accesible, si bien todos nos conmovemos con la belleza de los paisajes o por salvar especies en peligro, pareciera que en la sociedad no existe un vínculo entre esto y la protección y conservación de la biodiversidad.

Es evidente que Chile es un país movido por diversas demandas, sociales, ambientales y políticas, y en el cual además predomina un criterio extractivista y economicista, y en el que la valoración de la naturaleza y el patrimonio natural no han siquiera llegado a ocupar un espacio mínimo en la agenda de la política pública. Tal vez por eso, resulta importante rescatar la frase pronunciada por el ex Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Juan Emilio Cheyre, en el lanzamiento del libro sobre el Parque Nacional Corcovado, hace algunos días, cuando señaló que conservar, generar un parque nacional, es una forma de hacer soberanía en nuestro territorio.
Si todos comprendiéramos la importancia de la biodiversidad y nuestra dependencia de los sistemas naturales, sería mucho más factible poder establecer una institución pública del mayor nivel que se ocupara de estos temas.

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