Cuestionan condición sanitaria en industria salmonera ante aparición del “piojo de mar”

En septiembre el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) realizó una serie de fiscalizaciones sorpresa y cursó infracciones a las empresas salmoneras. Esto abrió el debate sobre las condiciones sanitarias en la industria. Mientras las autoridades anunciaron nuevas medidas, expertos alertaron sobre los riesgos que tiene la forma en la que está operando actualmente este mercado. Radio Universidad de Chile, 17 de septiembre de 2012.

En septiembre el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) realizó una serie de fiscalizaciones sorpresa y cursó infracciones a las empresas salmoneras. Esto abrió el debate sobre las condiciones sanitarias en la industria. Mientras las autoridades anunciaron nuevas medidas, expertos alertaron sobre los riesgos que tiene la forma en la que está operando actualmente este mercado. Radio Universidad de Chile, 17 de septiembre de 2012.


Según indicó el subdirector Nacional de Acuicultura de Sernapesca, Germán Iglesias, el organismo inició un fortalecimiento de las medidas de fiscalización para brindarles más autonomía e independencia, y así tener más control de las 3 principales enfermedades, el ISA, el Caligus y SRS, las que tienen el mayor impacto económico y productivo de la actividad. Esta medida terminó con más de 12 centros sancionados en las regiones de Los Lagos y Aysén.
Por otro lado, la subsecretaría de Pesca anunció que publicará en su sitio electrónico el perfil sanitario y ambiental de las concesiones y de los barrios acuícolas del país. Una noticia que fue vista con sorpresa por los trabajadores, a quienes siempre se les ha negado el acceso a esta información, tal como afirmó John Hurtado, vicepresidente de la Confederación de Trabajadores del Salmón.
Pero, pese a estos esfuerzos, desde distintos sectores sostuvieron que el escenario sanitario en la industria salmonera sigue siendo preocupante.
Héctor Kol, biólogo de la Universidad de Chile se refirió a la enorme amenaza que hoy representa el llamado “piojo de mar”: “El 70 por ciento de los centros funcionando de las regiones Décima y Undécima están con Caligus, que es el piojo de mar. El Caligus es el vector para las restantes enfermedades, eso se verificó en la epidemia por el virus ISA en 2007 y 2008. El Caligus no es cualquier bicho, es un invertebrado superior marino bastante evolucionado. Si cambió porque eso fue lo que ocurrió, se hizo resistente a todas las cosas que lanzaron al agua para combatirlo y ahora no hay vuelta que darle”.
Además, se refirió también al SRS, al que consideró una enfermedad mucho más grave que el virus ISA, (que puso en jaque a la industria), ya que es de difícil detección y, pese a que es una bacteria, tiene una sintomatología muy similar, con lo que genera confusión. Además, afirmó que hay otras amenazas como el IMP, el BKD y la vidriosis.
En este sentido, indicó que de publicarse los resultados sanitarios reales de las concesionarias, se generaría un escándalo, por lo que puso en duda la información que se publique hasta que Subpesca y Sernapesca no publiquen los informes privados confidenciales que generan los mismo laboratorios que hacen los exámenes y que las autoridades guardan en poder confidencial.
Toda esta situación respondería a la necesidad de aumentar la producción que dejó la crisis del ISA y que permitió que hoy el grueso de la industria esté en manos de los bancos,
En esa línea, Cristián Gutiérrez, director del área económica y social de Océana indicó “lo que está pasando hoy con la salmonicultura en Chile es un proceso de volver a lo que estaba sucediendo en los períodos de crisis del virus ISA, asociados básicamente al aumento de la producción de salmónidos. Luego del año 2008 y 2009 la industria tuvo un nuevo empuje, aumentando drásticamente su producción sin que tengamos aún reglamento acabado acerca de la densidad de salmones por jaula, que es un dato no menor en término de que es uno de los elementos más importantes para determinar las propagaciones de enfermedades”.
El especialista indicó que es necesario regular el crecimiento de la industria para resguardar los ecosistemas marinos, ya que los virus y enfermedades son partes del medioambiente, así como los fármacos que se ocupan para combatirlos y que, a la larga, se convierten en externalidades negativas que perjudican nuestro acceso al recurso marino.

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