El drama de los agricultores que dependen de embalses a punto de secarse en Limarí

Campesinos temen por la situación de la temporada del próximo año, pues, si no llueve, no habrá con qué mantener los campos. Déficit de lluvias en la zona asciende al 85%. El Mercurio, 21 de octubre de 2012.

Campesinos temen por la situación de la temporada del próximo año, pues, si no llueve, no habrá con qué mantener los campos. Déficit de lluvias en la zona asciende al 85%. El Mercurio, 21 de octubre de 2012.


Apenas despunta el día en la provincia de Limarí (Coquimbo), el calor se empieza a sentir. Allí, bajo un implacable sol, los agricultores de la zona intentan un "milagro": salvar sus escuálidas producciones en medio de una sequía que se arrastra hace años y que tiene a los embalses La Paloma, Recoleta y Cogotí a punto de secarse.
 
Estos tranques conforman un sistema de riego que nunca, desde que iniciaron su operación conjunta en los años 70, se han quedado sin agua. Ahora están a un nivel crítico: sólo almacenan el 15% de su capacidad combinada de 990 millones de m {+3} .
 
Cuando en abril de 2013 termine la temporada de riego, se estima que no quedarán reservas para abastecer a casi 10 mil personas que dependen de ellos para regar 62 mil ha. Si eso ocurre, agrupaciones agrícolas de la provincia estiman que 20 mil personas quedarán sin trabajo.
 
Esta semana el ministro de Agricultura, Luis Mayol, ya advirtió que los tranques podrían secarse, hecho que refrenda el Pronóstico de Disponibilidad Hídrica 2012-2013 de la Dirección General de Aguas (DGA): "El ‘sistema Paloma’ (…) se prevé que tendría un importante descenso y podría terminar la temporada prácticamente seco", advierte el estudio.
 
Gota a gota
"Tengo cuatro hectáreas, pero por la sequía hoy sólo mantengo menos de una. Y el problema es que de los siete días de la semana me llega agua sólo cuatro, así que hay que ir juntando para tratar de mantener el riego todos los días. Si no, lo poco que hay se seca", dice María Eugenia Godoy en Ovalle.
 
Raúl Díaz, ingeniero agrónomo y administrador de La Paloma, afirma que ya van siete años de descenso en el nivel del agua, lo que se ha tratado de soportar con un manejo eficiente del recurso hídrico.
 
"En 2011 íbamos a entrar en esta crisis, pero un par de lluvias permitieron pasar la temporada y dejar una reserva. Este año, en invierno llovió 0,3 mm y el mes pasado cayó una diferencia que completó 14,8 mm. En cuanto a nieve, en vez de acumular más, va en descenso", dice.
 
Con casi las nulas reservas en la cordillera, se estima que en el verano ingresarán al sistema sólo 25 millones de m {+3} . Hoy el río trae un caudal de 2,5 m {+3} /segundo, cuando en tiempos normales lleva sobre 10 m {+3} /seg. "Incluso podría ser que se sequen antes", advierte Díaz.
 
En este escenario, el modelo operacional de los embalses obliga a entregar agua sólo en ciertos días y bajo turnos. Los regantes tuvieron que cambiar sus hábitos: disminuir las hectáreas plantadas -algunas empresas han sacrificado hasta 100 ha-, realizar podas o mantener sólo las plantas que pueden sobrevivir con menos líquido. Hoy se distribuye sólo el 37% de lo embalsado en La Paloma.
Al problema se suma que en los últimos 20 años cambiaron los cultivos de la zona, antes mayoritariamente de hortalizas. En los años 90 ingresaron plantaciones de uvas y la década pasada los paltos, cítricos y olivos, que requieren mucha más agua y durante todo el año.
 
"Está muy mala esta temporada. Yo estoy al final de los canales del embalse Cogotí y tengo que regar por turnos. Me llega agua dos días, cuando antes era toda la semana. En mi campo salen algunas plantas solamente, hay muchas semillas perdidas y una que otra mata que tampoco da buena producción", cuenta Irma Astudillo.
 
"Situación crítica"
"La situación es crítica. Tenemos una capacidad de embalsamiento de 102 millones de m {+3} y tenemos 26 millones de m {+3} ", explica Marco Tirado, administrador del embalse Recoleta.
 
Afirma que si los tranques se secan, "se va a perder toda la producción agrícola. Tenemos mucha gente con chacarerías que han bajado sus cultivos. Los que más piden agua y tratan de salvar son las agrícolas que tienen que tener riego más permanente. Si el embalse se seca hay más de 15.000 ha que quedarán sin agua".
 
En ese tranque, se reparte sólo el 26% de una dotación normal a los accionistas. Y por cada cinco días de reparto de agua, se corta el flujo por otros diez días.
 
"Eso significa que la persona debe tener un tranque predial, echar agüita ahí y empezar a regar los diez días que no va a tener agua en el canal. Si se conduce agua permanentemente, los caudales van a ser bajos y las pérdidas, muy grandes. Es para que nos alcance hasta abril del próximo año", explica Luis Pizarro, presidente de los canalistas del embalse.
 
La semana pasada hubo una reunión entre el MOP y el gobierno regional de Coquimbo. El intendente, Sergio Gahona, dijo que se trabaja en encauzar varios ríos para ahorrar 25 millones de m {+3} , además de realizar trabajos en el canal matriz de La Paloma.
Mientras, y ante la escasez, surgen conflictos. Productores de la zona afirman que hay casos en que se ha recurrido al robo de agua, la modificación de canales y de cauces para salvar los cultivos. En las noches, afirman, es frecuente escuchar motobombas succionando el elemento.
 
Además, parte de las 3.000 ha que inundan el embalse La Paloma está al descubierto por la sequía. Aprovechando esto, 500 ha fueron tomadas en forma ilegal para mantener plantaciones. La administración presentó 90 recursos a la justicia para intentar expulsarlos, pero, pese a las sentencias, los acusados no las obedecen.
 
$12 mil millones en mejorar obras de riego han invertido el gobierno regional, la Comisión Nacional de Riego y el MOP, para paliar la sequía en la Región de Coquimbo. El MOP destinó otros $2 mil millones para 2013.
 
85% de déficit de lluvias hay en el sector del embalse La Paloma. En la provincia de Limarí, se acumularon este invierno en la cordillera 211 mm de nieve, un 60% menos de lo normal.
 
”Todo el mundo está explotando sus predios agrícolas en un mínimo porcentaje, y de preferencia estamos salvando los árboles".
LUIS PIZARRO PRESIDENTE DE LOS CANALISTAS DEL EMBALSE RECOLETA
”Es un problema que debemos resolver en conjunto con los agricultores. Saben cómo distribuir el agua y seguirán recibiendo ayuda estatal".
SERGIO GAHONA INTENDENTE DE COQUIMBO

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