Transantiago: estudio asegura que contaminante más peligroso bajó 16,9%

Medición que comparó resultados ambientales, operacionales y aspectos económicos del sistema reveló que emite 22,3 toneladas anuales menos de PM2,5 que en 2007.; El Mercurio 07 de octubre 2012.


Una considerable mejora con directo impacto para la salud de los santiaguinos estaría generando el Transantiago desde 2010 a la fecha, según constató un estudio desarrollado por investigadores de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal).

El documento, denominado "evaluación de las mejoras ambientales en el transporte público de Santiago", fue concluido en marzo pasado y se basa en la comparación ambiental, operacional y económica del transporte público capitalino en dos momentos: el periodo previo a su fallida implementación y en 2010, cuando el plan habría empezado a normalizarse.

Del análisis expuesto en el informe -y que modeló las consecuencias ambientales y de gasto en salud-, se desprende que a partir de 2010 el transporte público deposita en el ambiente 22,3 toneladas anuales menos del elemento contaminante PM2,5 que en 2007, lo que equivale a 16,9% menos que en 2007.

El agente PM2,5 es el componente más fino de todos los elementos respirables emitidos por los motores a combustión. Esto, porque -a diferencia del PM10- su composición le permite penetrar por las vías respiratorias, depositándose directamente en los órganos internos.

Según el documento, elaborado por los ingenieros Vicente Pardo y Mariano Pedrosa, en el periodo previo al plan los buses liberaban en la atmósfera 132 toneladas anuales del peligroso material con un total de 625,5 millones de kilómetros recorridos, mientras que a partir del Transantiago los buses estarían liberando 109,7 toneladas anuales, con algo más de 506 millones de kilómetros recorridos.

En términos de atenciones de salud, los consultores calcularon en dólares el monto que el Estado estaría ahorrando gracias a la reducción de emisiones de PM2,5, que para enfermedades cardiovasculares sería de al menos US$ 46.518 al año (ver infografía).

Más que a la construcción de infraestructura y la inyección de buses nuevos, Pardo y Pedrosa atribuyen sus resultados a aspectos que califican como "blandos": Según su tesis, la administración racional de la flota -que procura responder a la demanda efectiva, por ejemplo con la reducción de buses en horario valle- y el aumento de la demanda en Metro -a su juicio antes era subutilizado- han generado la baja en emisiones contaminantes.

Al respecto, destacan que "en particular la integración física y tarifaria, y la nueva capacidad del sistema para adaptarse a las condiciones de la demanda figuran entre las mayores fuentes de ahorro de recursos sociales".

METRO El análisis destaca el importante rol asumido por Metro, al duplicar la cantidad de público transportado.

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