Cepal advierte: no enfrentar desafío medioambiental podría afectar competitividad de exportaciones

Experto afirma que este tema debe instaurarse en la agenda pronto, ya que factores como el calentamiento global, la crisis europea y el débil crecimiento de EE.UU. puede ser "un contexto apropiado para tentaciones proteccionistas". La Segunda, 08 de noviembre de 2012.

Experto afirma que este tema debe instaurarse en la agenda pronto, ya que factores como el calentamiento global, la crisis europea y el débil crecimiento de EE.UU. puede ser "un contexto apropiado para tentaciones proteccionistas". La Segunda, 08 de noviembre de 2012.


El “debate verde” pasó de ser un tema exclusivamente ecológico a posicionarse como uno de los puntos relevantes en la discusión tributaria y empresarial en nuestro país. Así lo asegura el director de la División de Comercio Internacional e Integración de la Cepal, Osvaldo Rosales, quien dice que el debate medioambiental “es un tema de competitividad”.
“Da la impresión de que la inquietud de estos temas es propio de «los verdes» o ambientalistas, pero quien los aborda así no entiende dos cosas: uno, la gravedad del cambio climático y, dos, la seriedad con que economías, como la europea, están asumiendo estos asuntos. Más temprano que tarde, aquellos productores que no se pongan las pilas en esto encontrarán dificultades, sea por la vía legal o por la vía de discriminación de mercado”.
—¿Quiénes son los principales encargados de que esta discusión sea relevante?
—Cuando uno examina las experiencias exitosas de innovación, de apuesta al cambio tecnológico, la competitividad y, por lo tanto, la capacidad de establecer un diálogo público-privado de altura y condición prospectiva, ve que en Asia , por ejemplo, es colocado al más alto nivel: público y privado. Eso es lo que permite discutir oportunidades, desafíos, planes de mediano plazo y formas de financiamiento, porque nada de esto es gratis. Entonces la tentación es que, si el tema no me toca y no se transforma en angustia presente, que le toque al que viene. Pero cuando se van acumulando esas postergaciones, la cuenta puede ser complicada.
—¿Empresarios, gobierno o parlamentarios?
—Agrupaciones empresariales, universidades y gobierno. Hay un factor adicional y que puede hacer que los plazos se acorten aún más. Cuando uno mira las economías europeas y proyecta su probable desempeño en el resto de la década es muy difícil ser optimista. Qué encuentra para la zona euro: bajo crecimiento, no hay ninguna proyección superior al 1% o 1,5%, déficit fiscales sobre 5% o 6% y una relación deuda pública sobre producto superior al 90% y alto desempleo. Ese es un contexto apropiado para tentaciones proteccionistas, y en este tipo de casos el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones. Entonces las restricciones verdes pueden ser un mecanismo que a alguien se le ocurra.
—¿Cuáles serían los principales sectores afectados?
—Calificamos las industrias altamente sensibles, y la minería ciertamente es una de ellas, cualquier producto que salga de América Latina y que tenga un nivel excesivamente elevado de huella de carbono de acuerdo con normativas que se apliquen en Europa o Estados Unidos. Eso es válido para productos mineros, forestales, agrícolas o pesqueros.
—¿Cómo está Chile posicionado respecto de la región?
—He visto más debate empresarial en Colombia, Uruguay, Costa Rica. He visto unidades ambientales o de desarrollo sustentable en las cámaras empresariales muy sólidas en varios de estos países.
—¿Por qué no en el nuestro?
—Eso hay que preguntárselos a ellos.
—¿Que opinan otros países de Chile?
—Depende, porque la experiencia de Concha y Toro es bien valorada, igual que otras como el café en Colombia y carnes en Uruguay, pero es parte de un debate insuficiente en la región porque no hay masa crítica para poder hacer rankings de sustentabilidad.
—¿Cuáles serían los peores escenarios si los países de la región no se “ponen los pantalones” en esto?
—Más que pensar en un escenario catastrófico o apocalíptico, lo que hay que hacer es ponerse las pilas y trabajar. Por ejemplo, un empresario que exporta a Europa alimentos, cuando entra a un supermercado en Europa y ve que los productos orgánicos están en otro stand y son muchísimos más caros que el normal está perdiendo rentabilidad.
El problema es que a medida que la evidencia sobre cambio climático se vaya acumulando, que siga la debilidad de la economía europea y de Estados Unidos y que China gane espacio a costa de una normativa mucho más severa, ahí entonces pagamos justos por pecadores. Y en ese momento, a lo mejor la cuenta podría ser alta.
—¿De cuántos años estamos hablando?
—Yo creo que bastante antes de que lo que la mayoría de la gente piensa. La dinámica del cambio tecnológico es tan intensa que va generando nuevos escenarios, por poner un ejemplo (…) la cuestión es cómo crear una masa crítica de recursos humanos calificados, público-privado en asociaciones, proyectos que traten de acercarse a la frontera tecnológica en el tipo de público que está involucrado. En los usos posibles del cobre, en la fruta, en vinos, en la pesca, en la madera, de manera de estar al tanto de lo que está pasando y eso no se está haciendo.
Más temprano que tarde, aquellos productores que no se pongan las pilas en esto encontrarán dificultades, sea por la vía legal o por la vía de discriminación de mercado”.

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