Informe de la Cámara de Diputados alerta sobre impactos del avance del desierto en Chile

Desertificación de suelos afecta, en distinta magnitud, al 62% del territorio nacional. Esta situación obliga a la emigración de 45 mil personas al año desde el campo a la ciudad. El Mercurio, 12 de noviembre de 2012.

Desertificación de suelos afecta, en distinta magnitud, al 62% del territorio nacional. Esta situación obliga a la emigración de 45 mil personas al año desde el campo a la ciudad. El Mercurio, 12 de noviembre de 2012.


Si hasta 1950 las sequías ocurrían cada diez años, hoy aparecen en ciclos más cortos, muchas veces cada dos años. Y azotan fuerte a Coquimbo, Valparaíso y el Maule; todas, regiones que actualmente sufren de escasez hídrica y que tienen un déficit de lluvias recurrente desde 1924 a la fecha.
En paralelo, estudios aseguran que el desierto avanza a razón de entre 400 metros y un kilómetro al año, y que la degradación de suelos por ese impacto afecta actualmente, en distintos niveles, al 62,3% del territorio nacional. Por esa causa, la productividad agrícola cayó 32% en una década, lo que impacta hoy a 1,5 millones de personas y fuerza la emigración de unas 45 mil al año desde las zonas rurales a las ciudades.
Todas estas señales están contenidas en el primer informe sobre desertificación en Chile, elaborado por la Unidad de Diagnóstico de la Cámara de Diputados. Una instancia creada por la presidencia de la corporación hace cinco meses, y que -al igual que lo hace el Congreso de Estados Unidos- fue concebida para emitir reportes que contribuyan al debate de grandes problemas nacionales y apoyen la labor legislativa.
El documento será publicado en la página web mañana martes y enviado a la Comisión del Medio Ambiente y al Ejecutivo, con el fin de promover medidas para afrontar este problema con la mayor urgencia posible, explica el presidente de la Cámara de Diputados, Nicolás Monckeberg.
"La idea es que podamos perfeccionar las leyes y elaborar políticas. Sin duda, nos falta un plan nacional para enfrentar el avance del desierto. Si lo hubiésemos hecho treinta años atrás, no tendríamos zonas despobladas en el norte", dice, enfatizando que si Chile no adopta políticas hoy, dentro de cincuenta años la realidad será catastrófica.
En este trabajo -destaca el diputado RN- han participado la Unidad de Estadísticas de la Cámara y el experto en cambio climático de la Universidad de Chile Fernando Santibáñez.
Según el informe, es preocupante que el proceso global de desertificación esté afectando una superficie aproximada de 47,3 millones de hectáreas (62,3% del territorio). Y añade que es un fenómeno que se expresa con mayor magnitud en algunas zonas específicas: la precordillera de las regiones de Iquique y Antofagasta; la faja costera entre Iquique y Coquimbo; las áreas ocupadas por comunidades agrícolas de Atacama y Coquimbo; el secano costero entre Valparaíso y Biobío; la precordillera andina entre O’Higgins y Biobío, y zonas degradadas de las regiones de Aysén y Magallanes.
Entre los factores más gravitantes se mencionan los cambios climáticos naturales, los que acentúan la aridez; las menores precipitaciones, y el aumento de las temperaturas en varias zonas del mundo. Las conclusiones del reporte plantean la necesidad de abordar el impacto económico y social de la desertificación con "urgentes medidas educativas, de apoyo técnico y de la asignación de recursos que complementen las reconocidas acciones emprendidas por Conaf para mitigar su peligroso avance".
Recuadro :
87%
es hoy el déficit de precipitaciones en la zona de Limarí, Región de Coquimbo, una de las zonas más azotadas por sucesivas sequías de 2007, 2008, 2010 y 2012.
32%
se redujo la productividad agrícola en menos de diez años, señala el reporte de la Cámara. Incluso, zonas de regiones lluviosas como Los Lagos también han sido afectadas.
2007
y 2008 fueron los años en que se produjo una de las últimas sequías más intensas, que afectó a 11 regiones, desde Atacama a Los Lagos. La actual golpea más fuerte entre Coquimbo y Maule.

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