Ahorro energético es la principal práctica sustentable de los chilenos

El 72,7% considera que consumir productos sustentables es caro y que el presupuesto no alcanza. Sin embargo, un alto porcentaje reconoce que ahorra con frecuencia. La Tercera 24 de diciembre 2012.


Todo lo que se consume pasó antes por un proceso de producción. Si esa cadena fue amigable con el medioambiente, el producto debió incorporar al menos una de estas variables: ahorro energético, certificación de protección al medioambiente o buenas prácticas laborales, entre otras.

¿Les importa eso a los chilenos a la hora de ir al mall o al supermercado? Es lo que intentó responder la U. Diego Portales a través de un estudio que incluyó dentro de la VI Encuesta de Opinión Pública. Este arrojó que el 81,2% está de acuerdo con que las decisiones de compra pueden contribuir a generar una sociedad más justa; mientras que más del 78% cree que los consumidores han cambiado mucho en los últimos años y que hoy esperan más de las empresas en materia ambiental y social. ¿Qué es lo que más exigen? Considerando igual precio y calidad en un producto, el 81% de los encuestados dice que optaría por aquellos en que las compañías estén comprometidas con el ahorro de la energía, el 80% por los que tengan un sello que garantice protección del medioambiente y el 78% por el que provenga de buenas prácticas laborales.

Sin embargo, las respuestas sólo declaran intención, ya que de las 1.295 personas mayores de 18 años sondeadas en este estudio, el 73% dice que la compra de estos productos éticos es muy cara y está fuera de su presupuesto.

Tomás Ariztía, sociólogo de la UDP, dice que el precio es una de las principales barreras para que este tipo de productos se masifique y que, por lo mismo, el gran desafío es que estos logren un valor al alcance del consumidor promedio. “Eso se logra masificándolos a través de la introducción de mayor competencia y considerando impuestos a los productos menos sustentables. Que éstos incorporen el costo de contaminar en su precio”, dice.

Como eso aún no sucede, no extraña que la mayoría haya hecho del ahorro energético su forma de consumo responsable y que el 77,3% considere que éste, justamente, involucra consumir lo menos posible. “La mayoría de las prácticas de consumo responsable en Chile se relacionan con ahorro energético”, dice el sociólogo de la UDP, quien agrega que aunque no se expliciten como sustentables, su impacto es importante y tienen gran arraigo en nuestra población. “En el campo hay prácticas de ahorro que han estado por siglos. En el norte reciclan el agua de la ducha para regar, y si se les pregunta dicen que siempre lo han hecho así”, aclara.

Pero para que las personas compren productos éticos y ahorren es importante la información. El 90% cree que el Estado debe obligar a las empresas a entregar información sobre los impactos sociales y ambientales que causan, “pues no creen en los datos que ellas generan, hay desconfianza. La gente confía más en los expertos y las ONG más que en ellas”, dice.

Dato clave
El estudio fue parte del proyecto internacional Choices, desarrollado por un consorcio de Universidades y ONG de Chile, Brasil y el Reino Unido.

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