Cumbre de cambio climático en Doha vive semana decisiva

Cita mundial busca prorrogar Protocolo de Kioto y crear nuevo instrumento a partir de 2020, con mayores metas en reducción de C02. Países en vías de desarrollo exigen a países industrializados hacer mayores esfuerzos para detener el calentamiento global. La Tercera, 04 de diciembre 2012.
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Kiribati es una pequeña nación polinésica, que salvo idílicas playas, pocos conocían, hasta que el cambio climático las puso en el mapa: de seguir aumentando el nivel del mar debido al calentamiento global, su territorio podría desaparecer bajo el agua.

Su situación es tan alarmante, que su presidente, Anote Tong, busca algún país que reciba a sus 100 mil habitantes. Nueva Zelandia ya prometió albergarlos, pero el mandatario no se fía y negocia con Fiji la compra de tierras.

Kiribati integra la denominada Alianza de las Islas Pequeñas (Aosis), que completan otras 42 naciones insulares (como Cuba, Jamaica y las Islas Cook), y que ayer se enfrentaron a la Unión Europea (UE) en el marco del inicio de la Cumbre Climática de Doha, en Qatar. La cita, que terminará el viernes, busca prorrogar el Protocolo de Kioto (bajo el nombre de Kioto 2). La UE busca que la extensión dure ocho años, pero las naciones isleñas exigen que sólo sea cinco, para “evitar fijar durante demasiado tiempo objetivos de reducción de gases de efecto invernadero que no sean lo suficientemente ambiciosos”, dicen.

La disputa es una de las tantas irreconciliables diferencias que se verán a partir de esta semana en Qatar y que corroboran las dificultades que los representantes tendrán para llegar a un acuerdo.

La cita busca lograr, además, un nuevo acuerdo global para 2020 que reemplace a Kioto, y que en esta oportunidad involucraría a todos los países, incluyendo a los principales contaminantes -Estados Unidos y China, que no ratificaron Kioto-, que debe ser firmado en 2015 y entrar en vigor en 2020.

Entre las antagónicas posturas que se escenificarán en la cita climática, está la de naciones como China (el país más contaminante del mundo), India (el tercero) y Brasil (17º), que por ser naciones emergentes no estaban incluidas en los recortes obligatorios del Protocolo de Kioto. Las naciones desarrolladas exigen que estos hagan más esfuerzos, pero éstos, a su vez, piden a los industrializados que también aumenten sus recortes.

A eso se suma que el domingo Nueva Zelandia anunció que se retira de Protocolo, sumándose a Japón, Canadá y Rusia.

Pese al brumoso escenario, Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, señaló ayer que “lo que me da esperanzas es que desde hace dos o tres años ese proceso registró más avances que en los 10 años anteriores”.

De hecho, el índice anual de la organización Germanwatch, presentado ayer en Doha, dice que si bien Dinamarca, Suecia y Portugal son las naciones que más esfuerzos hacen por revertir el fenómeno; China (54 de 58 rankeado) está haciendo inversiones positivas en energías alternativas, lo que es “un rayo de luz”. 

 

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