Estudio mide peligrosos niveles de contaminación en ciclovías de Santiago

Se detectaron partículas ultrafinas en las vías ubicadas junto a avenidas de alto tráfico. La Tercera, 05 de diciembre 2012.


Con un contador de partículas ultrafinas adosado a su bicicleta salió la semana pasada un equipo del Centro de Sustentabilidad de la U. Andrés Bello (Unab). El objetivo era conocer los niveles de emisión de estos contaminantes en las principales ciclovías de Santiago.

Marcelo Mena, director del centro, señala que se realizó un monitoreo en la ciclorruta de la Alameda (entre Estación Central y Plaza Italia) y en las que se extienden por el Parque Forestal, por Curicó y Santa Isabel. También incluyeron las ubicadas en Pocuro, en Antonio Varas y Américo Vespucio.

El investigador explica que las pistas de la comuna de Santiago arrojaron los más altos niveles de partículas respirables, mientras que las de Providencia fueron más bajos.

Según detalla otro colaborador del centro de la Unab, Pablo Moreno, la lista de los peores resultados la lideran la ruta de Santa Isabel y la de Curicó, con 41 mil partículas por centímetro cúbico (cc). El segundo lugar se registró en la que corre en paralelo a la Costanera Andrés Bello, con 32 mil partículas por cc. Y el tercer lugar lo ocupó Vespucio, con 30 mil partículas por cc. “La densidad de tránsito de vehículos diésel causa los peaks de contaminación que sentimos”, dice Mena y detalla que los ciclistas, al demandar mayor cantidad de oxígeno mientras pedalean, absorben más material peligroso. “Es perjudicial para la salud. Sobre las 30 mil partículas por cc, se vuelve nocivo”, añade.

Cabe destacar que la autoridad aún no mide este tipo de agentes, sino que sólo monitorea el material particulado 2,5 y 10.

El experto dice que los agentes ultrafinos presentes en el aire agudizan el asma, alergias, y son cancerígenos. “Por eso es importante separar las ciclovías del tránsito. De lo contrario, los deportistas se están exponiendo a concentraciones inaceptables”.

Qué hacer

La investigadora de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile Paulina Pino señala que no se puede descartar que no haya un efecto crónico en las personas con exposición al material particulado. “Debido a los registros hallados, las ciclovías deberían estar ubicadas en lugares menos expuestos a los vehículos”, afirma.

Marcelo Mena cuenta que el estudio es de carácter público, para que los ministerios involucrados puedan verlo y tomar en cuenta que es necesario preocuparse de la salud de los ciclistas cuando se construyan nuevas rutas.

 

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