Ganaderos y empresarios turísticos se enfrentan por caza de guanacos y perros salvajes

Cada año, 57 mil ovinos mueren por ataques de perros. Mientras, los guanacos -unos 200 mil en Tierra del Fuego- depredan los renuevos del bosque de lenga y generan pérdidas importantes a la actividad forestal Pablo Obregón Castro. El Mercurio, 09 de diciembre de 2012.

Cada año, 57 mil ovinos mueren por ataques de perros. Mientras, los guanacos -unos 200 mil en Tierra del Fuego- depredan los renuevos del bosque de lenga y generan pérdidas importantes a la actividad forestal Pablo Obregón Castro. El Mercurio, 09 de diciembre de 2012.


Unas 57 mil ovejas mueren cada año en Chile por ataques de perros. En Tierra del Fuego la población de guanacos ya se empina por sobre los 200 mil ejemplares. Y si se considera que cada guanaco come el equivalente a cuatro ovejas, es como si ese territorio estuviera sobrecargado con 800 mil ovinos compitiendo por el mismo forraje con las ovejas de los estancieros.
 
Primer resultado: los ganaderos ven al perro en estado salvaje (la denominación que usa la autoridad es asilvestrado) y al guanaco como los más enconados enemigos de su negocio.
 
En la vereda del frente, los operadores turísticos de la zona tienen a los guanacos como socios vitales de un negocio que ofrece, como uno de sus principales atractivos, el avistamiento de estos animales.
Segundo resultado: la guerra está declarada entre ganaderos y operadores turísticos.
 
Y en medio de esta disputa, el gobierno intenta dar una solución que, lejos de apaciguar los ánimos, podría caldear más las cosas: prepara un reglamento que incentiva la caza de animales introducidos (como el castor) y que, a la vez, permite la captura controlada de animales endémicos o propios del país. Uno de ellos es el guanaco.
 
En el caso de las especies exóticas, el castor y el visón se encuentran entre las más dañinas para el ecosistema. Los primeros no tienen predadores, construyen represas e inundan los bosques nativos. El visón, en tanto, depreda los huevos y polluelos de especies protegidas, como Pato Quetru y Caiquen.
El texto preparado por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) ingresó hace unos veinte días a la Contraloría y, según el ministro de Agricultura, Luis Mayol, en las próximas semanas la nueva norma podría estar lista para operar.
 
Si el reglamento es visado por la Contraloría, se permitirá la caza de perros salvajes en zonas rurales desde la Cuarta Región al sur y se aumentarán los incentivos económicos para la caza de castores, visones, jabalíes, liebres y conejos. Hoy, existen incentivos para la captura de varias de estas especies, pero no son suficientemente atractivos para los cazadores, sobre todo ahora que el desempleo en esa zona es casi inexistente.
 
El SAG paga entre $2.500 y $5 mil por cada cola o cuero de castor, lo que ha permitido eliminar unos 11 mil ejemplares. Pese a esto, se estima que en Tierra del Fuego hay cien mil de estos roedores, sin considerar los que viven en las islas cercanas al Beagle y los que ya cruzaron el Estrecho de Magallanes.
 
El punto más polémico del reglamento, no obstante, es el que se relaciona con las especies protegidas. La idea del Gobierno es permitir la captura de zorros grises en algunos sectores de Aysén y de guanacos en Tierra del Fuego. En este último caso, podría establecerse una cuota de caza de quince mil ejemplares al año (hoy se permite la caza de 1.700 animales con fines de control).
 
Pérdidas millonarias.
 
Para Mayol, la medida que está adoptando el Gobierno tiene bases ambientales y económicas sólidas: el 50% de las crías de pudú y el 30% de las de huemul, por ejemplo, mueren por ataques de perros. El 70% de los ejemplares que llegan a centros de rehabilitación, en tanto, lo hacen por mordidas de estos animales. Y en el plano productivo, la actividad ganadera es la más amenazada.
Según el gerente general del Consorcio Ovino de Chile -entidad articulada por la Fundación de Innovación Agraria (FIA) que agrupa a los principales productores locales- Juan García, esta actividad pierde del orden de US$ 12 millones al año a causa de los ataques de perros.
 
"Nosotros hicimos una estimación tomando el número de denuncias que se registran en Chiloé, que es donde hay más notificaciones. En la isla, las pérdidas por ataques de perros ascienden al 1,52% del total de ovejas; vale decir, del orden de 1.500 animales de un total de 100 mil. Al aplicar el mismo porcentaje al millón de ovejas de la zona centro-sur, hablamos de más de 15 mil animales y si hacemos el mismo ejercicio tomando la población a nivel nacional (3,8 millones) serían del orden de 57 mil animales muertos al año".
 
Además, García explica que los ataques de perros no sólo afectan a la oveja que muere, sino también al cordero que debería haber producido: "En ese caso, estamos hablando de más de 100 mil animales al año (57 mil ovejas y más de 50 mil corderos)". Si se considera un costo aproximado de $60 mil por animal, las pérdidas pueden llegar a más de US$ 12 millones al año.
 
En el extremo sur, esta situación ha llevado incluso a algunos ganaderos a cambiar de actividad. Tal como señala Rodolfo Concha, director de la Asociación de Ganaderos de Magallanes y dueño de un predio en la comuna de Río Verde (noroeste de Punta Arenas), algunos estancieros han tenido que cambiar la explotación ovina por vacunos, sobre todo los que viven más cerca de las ciudades, que es donde se forman las jaurías.
 
En la Novena Región también existe el problema. Gastón Caminondo, presidente de la Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco (SOFO), señala que los sectores de Lautaro, Pitrufquén, Freire y Gorbea son algunos de los que registran más denuncias por este tipo de ataques: "En quince días hemos tenido registro de tres ataques. Los perros guardianes salen arrancando. Hay que entender que los perros salvajes son verdaderas bestias, no son animales domésticos".
 
Bosque nativo
 
El manejo del bosque nativo también se ve amenazado por la proliferación de animales, aunque en este caso se trata de una especie endémica: el guanaco. En 1970, cuando se prohibió la captura de estos camélidos, su población total en el sur era de cuatro mil ejemplares. Hoy son 200 mil, según estimaciones del Ministerio de Agricultura.
 
Para el presidente del Departamento de Bosque Nativo de la Corma, Rodolfo Tirado, esta sobrepoblación es un problema grave para la regeneración del bosque: "el daño del renuevo del bosque es grave. Hemos hecho ensayos con cerco eléctrico de 2,5 metros de altura en algunas zonas y no ha dado resultado. Es inviable por un tema de costo y porque las extensiones de territorio amenazado son muy grandes. La solución que vemos es que se controle su densidad".
 
¿Cuál es el daño real que provocan los guanacos? "Estimamos que si no tuviéramos este problema, estaríamos diez años más adelante en el ciclo de crecimiento de los árboles de esta zona (principalmente lenga)".
Interés económico detrás del guanaco
 
Una posición diametralmente opuesta a los ganaderos y empresarios forestales tienen las empresas turísticas del extremo sur. El presidente de la Cámara de Turismo de Tierra del Fuego y del Estrecho de Magallanes, Enrique Couvé, señala que detrás de este intento por controlar la población de especies endémicas se esconde, simplemente, un interés económico vinculado a la agroindustria: explotar la fibra de los guanacos -que es una de las más cotizadas del mundo- y desarrollar la exportación de su carne para la elaboración de pellet de mascotas en Europa.
 
"Nosotros vivimos del turismo y uno de los pocos atractivos de mamíferos terrestres nativos que tenemos es el guanaco, al cual se le quiere diezmar en forma brutal. Están autorizando un negocio ilícito. Si la preocupación es controlar plagas, por qué no destinan más recursos a la caza del jabalí o del castor. Lo que pasa es que el castor no es tan buen negocio", señala.
 
En director del SAG, Aníbal Ariztía, en tanto, afirma que esta repartición cumple un rol clave en el control de esas especies: "estamos permanentemente preocupados de conocer su distribución geográfica, el impacto que generan sobre los ecosistemas y las regulaciones de ingreso, tenencia y manejo, además, de adquirir experiencias en el control y erradicación".
 
EMPRESARIOS TURÍSTICOS creen que explotar la fibra de los guanacos y desarrollar la exportación de su carne es el objetivo real detrás de este proyecto.
 
Debate se extiende hasta la Patagonia argentina
 
La Fundación para la Innovación Agraria (FIA) ha realizado varios encuentros con empresarios interesados en la explotación de este animal. La fibra de guanaco es una de las más exclusivas del mundo. Ocupa el segundo lugar entre las fibras preciosas, detrás de la vicuña, pero con un mercado no desarrollado en todo su potencial.
 
Según estudios de FIA, los precios en el mercado externo fluctúan entre US$ 70 y US$ 150 por kilo de lana.
Cada año se producen cerca de 30 millones de toneladas de fibras naturales en el mundo y, de ese total, las de camélidos sudamericanos representan sólo el 2,6%. Y en caso del guanaco, sólo el 0,1%.
 
La discusión en torno a la explotación comercial del guanaco no es exclusiva de Chile. En junio pasado, de hecho, la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Cruz, en Argentina, solicitó al Consejo Agrario Provincial que se declare al guanaco como especie perjudicial en atención a su número y efectos sobre el ecosistema y las actividades económicas de la zona. Desde entonces, el debate no ha cesado entre los partidarios y detractores de tal medida.
 
En Perú, en tanto, el tema está resuelto hace bastante tiempo. Los productores de alpaca, llama, vicuña y guanaco se posicionan como los principales exportadores del mundo, de la mano del Consejo Nacional de Camélidos Sudamericanos.

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