La DC tensionada por acuerdo de senadores con el Gobierno en Ley de Pesca

Podría haber pasado inadvertido si el proyecto hubiera sido menos polémico y si el Ejecutivo hubiera respetado el compromiso, tal cual salió de la Cámara Alta. El problema es que en los siguientes trámites se fue desmembrando, al punto que el oficialismo dejó fuera aspectos relevantes para algunos de los que suscribieron el pacto. Eso ha ido generando un mal ambiente, por cuanto hay quienes en la tienda lamentan el alto costo político que la DC pagó por buscar consensos con la administración Piñera. El Mostrador 17 de diciembre 2012.


La nueva Ley de Pesca ha sido un verdadero dolor de cabeza. Y no sólo para el gobierno, que había previsto un trámite más o menos expedito, sino también para la oposición. Porque la iniciativa permitió sacar a la luz, con más nitidez que nunca, las divisiones que la oprimen. Pero sobre todo para la Democracia Cristiana que, al abrirse a un acuerdo en el Senado para destrabar la tramitación, tuvo que asumir ante la opinión pública el costo político de lo que ello significó. E internamente, las críticas de su bancada de diputados que se fracturó, cuando una mayoría se negó a replicar el compromiso al que llegaron los senadores con el Ejecutivo. De hecho, cuando se conoció el contenido del mismo, un representante de la instancia le aseguraba a Ximena Rincón, la única que se negó hasta el final a suscribir la idea, que un grupo de sus pares la apoyaría en esa decisión. Adicionalmente, la administración de Sebastián Piñera apostó a que, al final, en la Cámara Baja contaba con los votos para sacar una ley más parecida a lo que esperaba el ministro de Economía, Pablo Longueira, pues el polémico consenso con el que obtuvo los votos en la Cámara Alta no era vinculante.

Las últimas semanas de noviembre se veía a Longueira —entusiasta promotor de la iniciativa—, si no preocupado al menos inquieto, recorrer los pasillos del Congreso. Debía convencer a un número suficiente de senadores de oposición, como para no tener que negociar. En eso lo ayudaba el subsecretario de Pesca, Pablo Galilea, con escaso éxito. A esta imperiosa necesidad lo llevó la dura posición contraria al proyecto asumida por el independiente Carlos Bianchi, con lo que el oficialismo sólo contaba con 17 votos seguros, más el del senador socialista Fulvio Rossi, quien siempre estuvo entre los que lo respaldaban. Aún así, el titular de Economía veía trastabillar su emblemática normativa. Paralelamente en la DC vivían su propio calvario. A diferencia del gobierno que no lograba juntar certezas, en la bancada falangista de senadores existía la convicción que llegada la hora, estarían divididos porque se calculaba que a lo menos cuatro de sus representantes terminarían sufragando con el oficialismo. Así es que el acuerdo terminó siendo el remedio adecuado, creyeron algunos, para evitar el tan temido público fraccionamiento.

¿Sin llorar?
Ahora, dado los resultados tras la votación en la Cámara Baja y luego que el proyecto pasara por la Comisión Mixta, se escuchaba el lamento de algunos falangistas que admiten que el remedio fue peor que la enfermedad. Que tal vez votar divididos hubiera impactado menos en la opinión pública que tener que asumir la responsabilidad de un acuerdo que el Gobierno, a fin de cuentas, no cumplió. Y que hubiera sido mejor dejar que aquellos senadores DC que estaban en disposición de sumarse al Ejecutivo en esta iniciativa, asumieran sus propios costos, sin el subsidio del resto de la bancada. Los dardos de algunos diputados DC apuntan directamente al timonel, senador Ignacio Walker, de haber convencido al resto de sus pares de negociar con el Ejecutivo. Además, acusan no haber sido considerados en el acuerdo y que se enteraron por la prensa del mismo. Lo que provocó un intercambio de mails entre Walker y los diputados que el lunes 10 se desmarcaron del acuerdo alcanzado entre los senadores y el gobierno.

Por lo pronto, se comenta que el timonel DC le representó su molestia a algunos de los diputados que rechazaron el acuerdo, debido a que se habría enterado por la prensa de tan importante decisión. La réplica no se hizo esperar y varios de los aludidos arguyeron similar fundamento para su disgusto, en cuanto a la forma; pero también insistieron en expresar su desacuerdo con el fondo. Walker incluso envió a los diputados un mail al que accedió El Mostrador y en el que se podía leer: “En relación a la declaración de una parte importante de la bancada de diputados de la DC emitida en el día de ayer, sobre Ley de Pesca, me permito adjuntarles video de 28 min que resume mis cinco intervenciones en la discusión en el Senado sobre la Ley de Pesca, cuyo único norte es el bien común y la defensa de los recursos pesqueros que pertenecen a todos los chilenos y todas las chilenas. Adjunto además declaración pública que emití como Senador explicando el acuerdo de la bancada de Senadores en relación al acuerdo suscrito en el Senado (y que les remití en su oportunidad)”.

Aunque los diputados “díscolos” no lograron echar abajo algunos aspectos del proyecto como el que, a su juicio, consagra “la expropiación de los recursos pesqueros desde el patrimonio nacional a las manos de unas pocas empresas y para siempre”, aseguran estar satisfechos, pues lograron hacer el punto político. No sólo que no respaldaban el acuerdo, por no considerarlo beneficioso para el país; sino también mostrar su rechazo a la medida adoptada por los senadores, pues existen “diferencias sustantivas”.

Molestia con Longueira
Lo peor, se lamentaba un falangista, es que gracias al acuerdo, el gobierno logró sacar del Senado el proyecto, aprobando lo que necesitaba, y ponerlo nuevamente donde podría rescatar algunos de los puntos en los que había cedido. Todo a costa de la DC. Uno de los más importantes el famoso artículo transitorio que la Concertación obtuvo en la negociación. Aunque el Ejecutivo se negaba a una “licitación a todo evento”, la falange consiguió que cediera.

Las esquirlas del acuerdo alcanzaron aspectos insospechados. En el partido y entre algunos diputados se comentaba que una de las más perjudicadas fue la senadora Ximena Rincón. Un legislador sostenía que “los senadores están muy enojados con ella, porque creen que intentó sacar partido de esta situación, para su candidatura interna”. Por eso cuando su par en la bancada, Soledad Alvear, anunció su respaldo a Claudio Orrego, quien competirá con Rincón en las primarias del 19 de enero.Pero eso sólo quedó en la Cámara Alta, tal como en su minuto lo advirtió el senador Bianchi, porque llegado a la Cámara de Diputados se cayó. En su intervención del 27 de noviembre, el senador independiente previó lo que, efectivamente, sucedió un par de semanas después. El representante de la región de Magallanes sostenía que “el artículo transitorio establece una licitación, a todo evento, de la pública subasta del 15 por ciento de la fracción de la cuota global, en tres años consecutivos y a partir del quinto año, para el caso de pesquerías colapsadas. Pero la idea es que esta norma quede incorporada en el artículo 27 y no como transitorio, a fin de asegurar que efectivamente se realice la subasta de la cuota y que no se caiga la norma en el trámite de la Cámara de Diputados”.

Las palabras del senador resultaron visionarias, pues según comentan quienes se sienten defraudados con la actuación del gobierno, “el acuerdo con Longueira era licitación a todo evento, justamente porque al excluir a las pesquerías colapsadas, podría no darse nunca la licitación. Y Longueira aseguró que respetaría el acuerdo hasta el final, con un veto de ser necesario.

Pero a todas luces no cumplió”. Incluso una fuente de la Democracia Cristiana reconoce que el acuerdo entre los senadores y el Ejecutivo no era vinculante y que “no se hizo ningún esfuerzo para alinearlos, confiando en que eso no sería necesario”. Lo propio sostienen en la derecha, donde ya saborean su triunfo aunque aún falta que el informe de la Comisión Mixta se vote nuevamente en ambas Salas, lo que debería ocurrir el próximo martes 18.

Un senador oficialista coincide en que “siempre se dijo que el acuerdo con la DC no era vinculante para los diputados y ellos aceptaron”. Lo mismo confirma una alta fuente del gobierno, que da por hecho que el Ejecutivo ganó su punto en este proyecto. Consciente de que en la Cámara Baja y luego en la Comisión Mixta recuperó aspectos claves de la iniciativa. Al hacerle ver que en los pasos post Senado, la iniciativa desmembró el polémico acuerdo, se limitó a señalar en tono irónico: “Esa es la gracia”. Y en la DC no dejan de lamentar que en el compromiso aceptaron tranzar el artículo de los 20 años renovables, aprobándolo, justamente a cambio de mantener la licitación a todo evento.

Interna DC
Pero según especulan algunos falangistas, las esquirlas del acuerdo alcanzaron aspectos insospechados. En el partido y entre algunos diputados se comentaba que una de las más perjudicadas fue la senadora Ximena Rincón. Un legislador sostenía que “los senadores están muy enojados con ella, porque creen que intentó sacar partido de esta situación, para su candidatura interna”. Por eso cuando su par en la bancada, Soledad Alvear, anunció su respaldo a Claudio Orrego, quien competirá con Rincón en las primarias del 19 de enero para convertirse en la figura del partido que se mida con el resto de los precandidatos de la Concertación en junio, hubo quienes vieron en ello los primeros efectos concretos de la molestia que habría provocado el hecho de que Rincón se haya negado a apoyar el acuerdo con el gobierno.

El argumento de la senadora Alvear para definirse por el ex alcalde es que, a su juicio, “representa una opción que vela muy fundamentalmente por lo que son los valores y los principios de la Democracia Cristiana, representa una visión social cristiana, en donde los puntos de vista de la DC van a quedar muy bien presentados a la sociedad, como una opción”. Inmediatamente, los mal pensados del partido que leyeron las declaraciones entre líneas infirieron que, entonces, Rincón no representa tales valores. Lo propio debe haber hecho la otra aspirante a representar al partido, porque le respondió a Alvear vía twitter: “Lamento q @soledadalvear cambiara de opinión, no sé si el matrimonio igualitario o la #leydepesca atenten contra los valores socialcristianos”. Y añade “igualmente @soledadalvear tuvo y tendrá mi lealtad”.

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