ZONAS DE AMORTIGUACIÓN Y ÁREAS DE CONSERVACIÓN: “Cultivando la Buena Vecindad”

La protección de la biodiversidad y de los ecosistemas de alto valor en todo el mundo es un desafío difícil de enfrentar, pues cada día crecen las amenazas y la presión sobre este tipo de áreas. Nuestro país no es la excepción. En territorio nacional esto es especialmente palpable en el caso de parques u otras áreas protegidas públicas y privadas que colindan con zonas pobladas. Desde antaño esta relación entre los habitantes del entorno cercano y la zona de conservación ha sido poco amigable. La intromisión de ganado al bosque para comer renovales, la corta de leña nativa y los botaderos de basura que provenían desde las llamadas “zonas de amortiguación o área de influencia”, son serias amenazas que ejercen una presión importante sobre el área destinada a conservación. Lignum.cl 25 enero 2013.


A ello se suma la escaza o inexistente articulación entre actores presentes en un mismo territorio, por ejemplo para llevar a cabo las tareas de vigilancia y procedimientos para enfrentar eficazmente incendios forestales. Sin embargo, esta historia puede ser cambiada gracias al trabajo mancomunado entre actores públicos, privados y la propia comunidad, sumando beneficios concretos no sólo en materia de conservación y desarrollo sustentable, sino que también de rescate de la identidad cultural de pueblos originarios.

Resulta muy motivante saber que este desalentador panorama hoy está cambiando, ello gracias a que diversos actores, públicos y privados, vinculados a la conservación de la biodiversidad en la Región de Los Ríos, como el Gobierno Regional (GORE), la Corporación Nacional Forestal (CONAF), The Nature Conservancy (TNC), WWF Chile y el Sistema Regional de Áreas Protegidas (SIRAP), han decidido estratégicamente trabajar en forma conjunta.

Lo que se busca es potenciar actividades productivas sustentables y así aminorar las amenazas para la amplia zona de conservación comprendida entre el Parque Nacional Alerce Costero administrado por CONAF, la Reserva Costera Valdiviana de propiedad de (TNC) y su zona de amortiguación- áreas adyacentes a los límites de las áreas protegidas que conforman espacios de transición entre las zonas protegidas y el entorno, territorio total cercano a las 82 mil hectáreas.

“Cuando tienes un territorio tan amplio que comprende no sólo bosques sino que borde costero y hábitat marino, el desafío es enorme no sólo desde el punto de vista privado sino que también desde lo público. Las fronteras no existen sino más bien es un todo vivo vinculado donde la convivencia es vital, por eso la administración debe fluir y al decidir trabajar juntos múltiples actores se hace el trabajo más eficiente, se ahorran costos y nos complementamos”, explica José Carter, Director Regional de CONAF Los Ríos.

Un elemento clave para el futuro de la conservación es lograr armonizar los intereses de las partes. Jaime Molina, Coordinador del Programa de Conservación Comunitaria de WWF, quien ha trabajado en estrecha colaboración con los profesionales del SIRAP y TNC en la zona de amortiguación de la Reserva Costera Valdiviana, recuerda que “antiguamente se definían las áreas de conservación en un mapa sin importar los territorios aledaños, su cultura, su contexto social y sus necesidades.

Estas zonas de conservación eran verdaderas islas dentro del territorio nacional que veía a todos los vecinos como probables amenazas”. Sin embargo, con el tiempo este panorama dio cuenta que no se lograba sustentabilidad si no se potenciaba a aquellas comunidades aledañas insertas en las zonas de amortiguación, incluyendo apoyos para que desarrollen actividades productivas ambientalmente sustentables, lo que facilita la buena vecindad y busca que esta relación sea lo más armónica posible, y a la vez abra posibilidades de mutuo beneficio.

Fondo Concursable, Una Iniciativa Pionera
Respondiendo a una mirada estratégica que posiciona a la biodiversidad como un importante pilar en las actividades económicas de su región, promovido por SIRAP, TNC y CONAF, el Gobierno Regional de los Ríos aprobó en el año 2012 un Programa de Fondo Concursable en apoyo a iniciativas productivas sustentables, por un monto de $230.000.000 y que contempla cerca de $144.000.000 para financiamiento de iniciativas individuales y grupales para comunidades que vivan aledañas al Parque Alerce Costero y la Reserva Costera Valdiviana, es decir, en las zonas de amortiguación de áreas protegidas.

Así, el Gobierno Regional de Los Ríos, a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) reconoce el patrimonio natural y cultural identitario de su territorio. “A través de este Fondo Nacional de Desarrollo Regional se están fortaleciendo diversas iniciativas que buscan conservar la biodiversidad, reconociendo la importancia que poseen las propias comunidades locales propietarias y/o aledañas a áreas protegidas en el sentido de proteger, conservar, dar a conocer y manejar de manera sostenible los recursos naturales que poseen”, precisa Patricio Romero, encargado de la Unidad de Gestión de Información Territorial División de Planificación y Desarrollo Regional GORE de Los Ríos.

Esta iniciativa, ejecutada por CONAF, es pionera en su tipo, y busca disminuir la presión de usos que generan impactos negativos a la conservación y mejorar las condiciones de vida de la comunidad. Junto con ello, promueve un modelo de gestión comunitaria que va de la mano con la conservación de la diversidad biológica y demuestra que el trabajo coordinado entre actores públicos y privados trae beneficios concretos no sólo en materia de conservación y desarrollo sustentable sino que también de rescate de la identidad cultural del pueblo huilliche presente en la zona.

Desde agosto del 2012 este fondo recibió postulaciones; tras la creación de perfiles y una rigurosa selección se concretaron en su primera etapa 14 proyectos en las líneas de ecoturismo sustentable, certificación de leña, recolección de productos forestales no maderables, recolección de algas, entre otros. Se espera que estos proyectos comiencen su ejecución en enero de 2013 con una duración estimada de ocho meses. Gracias a una remeza resultante de la primera etapa, fue posible levantar un segundo concurso permitiendo financiar 8 proyectos productivos más.

Para el Gobierno Regional de los Ríos, la buena recepción por parte de la comunidades aledañas a este proyecto ha superado expectativas: “más de 120 iniciativas fueron ingresadas para evaluación, sin embargo los fondos disponibles no nos permiten financiar este número, pero muchas iniciativas que no cumplen los criterios de selección pueden ser reconocidas y derivadas a otras instituciones públicas, para así continuar fortaleciendo estos territorios con potencial de desarrollo”, enfatiza Patricio Romero.

La gobernanza del Programa de Fondo Concursable está radicada en un equipo directivo público y privado que entre sus tareas vela por la correcta asignación de recursos y está compuesto por el Director Regional de CONAF Los Ríos, más representantes del Gobierno Regional (GORE), GEF SIRAP, Reserva Costera Valdiviana, Parque Oncol y Municipios de las comunas involucradas: La Unión, Valdivia y Corral.

“Nos unimos con el objetivo común de trabajar en conservación de la biodiversidad biológica de nuestra región, este es el hilo conductor en todas las facetas de este trabajo mancomunado, con la finalidad de gestar iniciativas productivas sustentables a través de fondos concursables que apoyamos y queremos que se mantengan en el tiempo”, dice Pablo Cunazza, Jefe de Áreas Silvestres Protegidas de CONAF Región de Los Ríos. A juicio del profesional, este fondo se traduce en un avance concreto, ya que se trata de un instrumento adaptado a las condiciones locales de la comunidad; para ello se facilitaron accesos, se sumaron apoyos como los gestores comunitarios, para guiarlos y asesorarlos en todo el proceso. “Queremos que este instrumento se consolide aún más y siga a disposición de la comunidad, ya que antes no existía”, agrega Cunazza.

Gestor Comunitario
Las zonas de amortiguación contiguas al Parque Nacional Alerce Costero y a la Reserva Costera Valdiviana comprenden diversas localidades, entre ellas la comunidad indígena de Huiro, Cadillal Bajo y Alto, Chaihuín, Huape y los Liles. Se trata de localidades relativamente aisladas, cuyo origen principalmente estuvo a asociado al empleo, porque antaño la gente se trasladó allí para trabajar en explotación forestal. Entonces el concepto de preservar y generar actividades productivas sustentables ajenas a talar los bosques no existía.

Fueron años de trabajo y vínculo con las comunidades para que internalizaran conceptos y conductas acordes a la conservación. Este fondo concursable impulsado por el gobierno regional de Los Ríos, viene a reforzar este importante trabajo gracias a un instrumento que atiende y se adapta a las necesidades de la propia comunidad residente en las zonas de amortiguación. Ejemplo de ello es el “Gestor Comunitario”, rol que está contemplado dentro del fondo y que realiza la guardaparque comunitario de la Reserva Costera Valdiviana Patricia Poveda. “Mi tarea en concreto es de acompañamiento y seguimiento a cada uno de los proyectos participantes, en suma es una especie de asesoría técnica paralela a la asesoría que ya tienen los beneficiarios dentro del mismo programa, les informo los beneficios que representa este fondo para ellos, aclaro sus dudas, los ayudo en el llenado de formularios, definición de perfiles, elaboración de informes, entre otros”, señala.

“A través del tiempo hemos tenido la sabiduría para desarrollar un trabajo vinculado con múltiples actores para traspasar beneficios a la comunidad, que por años han esperado apoyos y han estado tan marginados”, explica Alfredo Almonacid, administrador de la Reserva Costera Valdiviana, precisando que la transferencia de beneficios hacia la comunidad es una obligación ética, por ello desde esta reserva privada buscan coherencia entre su propio sello participativo, sus objetivos de conservación y cómo articulan el trabajo en concordancia con lo que la comunidad necesita y espera, siempre en la línea de ir promoviendo el cuidado del medio ambiente.

Modelo de Desarrollo
La conservación de la biodiversidad es parte del modelo de desarrollo de la Región de Los Ríos, según la autoridad local, lo que queda plasmado en la creación del Parque Nacional Alerce Costero en las comunas de Corral y La Unión. “La creación de este parque público es la prueba fehaciente de que la conservación de la biodiversidad forma parte importante del modelo de desarrollo de la Región, que está presente tanto en la Estrategia Regional de Desarrollo (2009-2019) como en los diversos instrumentos de planificación que se están llevando a cabo, entre ellos la Política de Turismo, Pesca, Silvoagropecuaria, Zonificación de Borde Costero y Plan Regional de Ordenamiento Territorial”, adelanta Patricio Romero, del GORE Los Ríos.

En este escenario, la conservación de la biodiversidad es una de las dimensiones relevadas en la toma de decisiones de esta región inmersa en el núcleo de la ecorregión Valdiviana, considerada por Conservation International como uno de los 25 sitios prioritarios (Hot Spot) de más alto valor de conservación de la biodiversidad en el mundo (Myers et al., 2000). Modelo de desarrollo regional que según plantea el representante del GORE, reconoce la importancia y el respeto por mantener funciones y procesos ecosistémicos, los cuales son la base para desarrollar actividades productivas sustentables, por ejemplo, la apuesta regional en el desarrollo del turismo de naturaleza y de intereses especiales.

Desafío Pendiente
Si bien el trabajo a implementar en las zonas de amortiguación o influencia apoyando cada una de las iniciativas participantes del Fondo Concursable promovido por el Gobierno Regional de Los Ríos representa un desafío importante para disminuir presiones en las zonas de conservación pública y privada, el administrador de la Reserva Costera Valdiviana identifica como una de las tareas prioritarias el crear un modelo de gestión público-privado para este amplio territorio de conservación conformado por un área protegida pública, una reserva privada y su zona de amortiguación. “Y que ese territorio de amortiguación pueda tener en su gestión apoyo a través de un Consejo Territorial o de un Consejo Consultivo que integren todos los actores que de alguna manera tienen algo que decir respecto a lo que se hace en este territorio, este sería un gran modelo de ordenamiento del territorio, gestión y desarrollo local, que augura éxitos desde el punto de vista de los objetivos de conservación ya que además promueve el desarrollo local en coherencia con las propias áreas”, puntualiza Alfredo Almonacid.

Respecto a nuevos apoyos en la línea de la conservación de la biodiversidad, el representante del GORE de los Ríos adelanta que esta entidad tiene en carpeta apoyar iniciativas vinculadas a la gestión de los humedales regionales, al paisaje de conservación en las comunas de Máfil – Los Lagos, complementar la infraestructura del Parque Nacional Alerce Costero y continuar proyecto sobre investigación, monitoreo y cuidado de cetáceos en la XIV Región. A esto se suman los fondos que buscarán mitigar el impacto del alga Dydimo en los ríos de la Región.

Finalmente cabe señalar que en el futuro se espera replicar la experiencia de la iniciativa a áreas protegidas en el sector cordillerano de la región, lo que primeramente será evaluado por el Consejo Regional, considerando los resultados del proyecto desarrollado en la zona costera.

Plan de manejo ganadero
En la tarea de cambiar conductas tradicionales de los habitantes de las zonas de amortiguación que se alejan de los fines de conservación, como el ingreso de ganado ovino y bovino a las áreas protegidas para alimentarse o ramonear (comer ramas) en el bosque, la Región de Los Ríos cuenta también con un proyecto ejecutado gracias al financiamiento del proyecto GEF SIRAP y el apoyo de la Reserva Costera Valdiviana. Esta iniciativa entregó a la comunidad indígena de Huiro colindante a la reserva, herramientas y capacitación para cultivar pasto en sus terrenos y llevar a cabo un buen manejo animal. “Este proyecto apunto a trabajar con la comunidad indígena, para disminuir el daño hacia la reserva, frenando el traslado de animales acortándoles la expansión hacia el bosque, evitando que coman renovales.

Para ello, se invitó a la comunidad a implementar un plan de trabajo donde se les demostraba en la práctica que el aprender a cultivar su propio pasto e implementar un buen manejo animal es beneficioso y puede hacer más productivo y eficiente su tradicional actividad ganadera, sin deteriorar paisajes ni especies”, argumenta la agrónoma Solange Barbet, quien coordinó este proyecto que se inició en abril del 2011 y culminó en octubre del 2012 trabajando con cerca de 250 animales.

Primeramente se hizo un diagnóstico del sector de Huiro, específicamente en la planta baja a orillas del mar, donde vive esta comunidad Huilliche y están localizadas sus casas; se logró establecer que la masa de ganado que existía en esos momentos superaba la capacidad forrajera que tenía la comunidad. Luego se evaluó la factibilidad de mejorar los campos plantando pasto.

Se trabajó con un equipo de 6 profesionales y junto a la comunidad se limpió el terreno, se apotreró, se sembró y se le hicieron chequeos a los animales (diagnóstico sanitario y natalidad). También se organizaron reuniones técnicas de trabajo con la comunidad para aprendizajes y evaluación de avances. “Logramos que cada beneficiario contará con a lo menos dos potreros, el potencial total para hacer producir fue del orden de 49 hectáreas totales”, señaló Barbet.

Gracias a este proyecto, que entregó un apoyo cercano a los $14 millones, se logró producir pasto, un predio actuó como zona experimental, también se sembró avena y cultivos suplementarios. Además se buscaron financiamientos adicionales con Indap y otras entidades por un monto aproximado a los $6.000.000 y se contó con la asesoría forestal de CONAF para trabajar en orilla de mar, ya que había presencia de bosque nativo. A la fecha ya hay dos campesinos que no van a necesitar llevar su ganado al bosque para alimentarse porque es suficiente con lo que producen en su terreno; son cerca de 30 animales que no van a estar comiendo del bosque de la reserva costera.

Para Solange Barbet “esta es una prueba que demuestra que sí podemos disminuir la presión ejercida por una zona de amortiguación sobre un área protegida”. Reconoce que si bien es prematuro evaluar resultados, hoy están logrados un tercio de los objetivos propuestos. Además hay tres agricultores que se interesaron en el manejo de bosque nativo y otros han hecho planes de manejo y están a la espera de que se articulen nuevos subsidios para ejecutarlos.

El éxito de la iniciativa demuestra que es posible implementar cambios positivos que benefician a todos los actores involucrados y la idea es que este proyecto piloto se pueda replicar en otras áreas para fortalecer la conservación de la biodiversidad biológica.

Autor / Pamela Suárez, Directora Comunicaciones Fundación Terram
Foto/ The Nature Conservancy (TNC)

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