¿Caducar concesiones acuícolas? Gobierno definirá en abril nueva política regulatoria

La Subsecretaría de Pesca y Acuicultura critica la “práctica de algunas empresas de no usar las concesiones, acudiendo a las normas ambientales y sanitarias” para mantenerlas en su poder. Estos permisos son uno de los mayores activos de las compañías. Pulso, 18 de marzo 2013.;


—Las concesiones acuícolas son uno de los mayores activos de las empresas salmoneras, pues otorgan el espacio para producir, el que es cada vez más ajustado. De hecho, la Región de Magallanes está en la mira de varias empresas que buscan crecer en su producción, pero en 2010 se decretó una moratoria que no permite la entrega de nuevas concesiones. Todo con el objetivo de evitar repetir un episodio como el vivido entre 2008 y 2009 producto del virus ISA, que generó millonarias pérdidas para la industria y miles de trabajadores despedidos.

Por eso, la autoridad está monitoreando de cerca el uso que se les da a las concesiones.

Incluso, cambiar la normativa en caso del no uso de estos permisos.

“En abril vamos a establecer una agenda clara para dar certezas respecto a cómo se van a aplicar las caducidades de las concesiones; cómo se van asignar las nuevas áreas de concesiones a través de licitación; cómo y cuándo vamos a entregar las nuevas áreas en Aysén y Magallanes, y cuáles serán las medidas que vamos a cambiar debido a la revisión que estamos haciendo”, explica el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Pablo Galilea.

Frente a los futuros cambios, el empresariado salmonero ha reaccionado con cautela.

Les preocupa las nuevas exigencias que introducirá el gobierno sobre la caducidad de las concesiones.

En cifras: la acuicultura en Chile cuenta actualmente con 3.300 concesiones, las que en 2012 alcanzaron un volumen de producción de 1.100.000 toneladas.

Galilea -pese a que reconoce el alto interés que genera en la industria el futuro de las concesiones que no se utilizan- prefiere la mesura.

“No quiero adelantar nada, pero hay que buscar un mecanismo inteligente que cree un incentivo para producir en las concesiones o definitivamente optar por su transferencia, siempre y cuando no afecte la cuestión sanitaria”, explica la autoridad.

En todo caso, desde la subsecretaría de Pesca y Acuicultura detallan que la ley sanciona el no uso de las concesiones de acuicultura con caducidad, pero existe una contradicción evidente en la regulación. “Se debe propiciar la rotación de uso de concesiones por temas ambientales y sanitarios y, por otra parte, no existe una ley de reasignación de concesiones, por lo cual, la concesión caducada simplemente se pierde para el sector”, precisan desde el gobierno.

A esto se suma el marco cada vez más complejo de creación de nuevas áreas para las concesiones de acuicultura por el creciente re- chazo a este tipo de proyectos a nivel regional. En consecuencia, “la concesión perdida difícilmente será reemplazada”, informa Subpesca.

CUESTIONAMIENTOS. El tiempo promedio de obtención de una concesión es de entre tres y cinco años. Sin embargo, cuando se caduca una ésta no se reasigna inmediatamente por no existir un procedimiento para ello, sino que cualquiera que desee obtener ese sector, liberado por la caducidad, tendrá que someterse a una nueva tramitación.

“Debe reconocerse que estamos presenciando además una práctica de algunas empresas de no usar las concesiones, acudiendo a las normas ambientales y sanitarias, como una estrategia comercial, lo que es cuestionable desde el punto de vista del acceso a las concesiones”, explican desde la Subsecretaría de Pesca.

Frente a los cuestionamientos, la presidenta de Salmon- Chile, María Eugenia Wagner evitó referirse, aunque se mostró satisfecha por el trabajo con el gobierno.

“Estamos trabajando con las autoridades para ir mejorando cada vez más la regulación, la normativa y en ese sentido, estamos súper contentos”, sostuvo.

El tema no es menor si se considera que a nivel de exportaciones, la industria acuícola chilena realizó envíos al extranjero con volúmenes cercanos a las 656.000 toneladas, con un valor de US$3.264 millones.
  
¿Qué ha pasado? El gobierno presentará a más tardar a fines de abril la propuesta final que propone cambios a la actual normativa que fija la caducidad en las concesiones.

¿Por qué ha pasado? Debido a la acumulación y la práctica de algunas empresas de no usar las concesiones acudiendo a normas ambientales y sanitarias, explican desde Subpesca.

¿Qué consecuencias tiene? Los cambios provocarán mayores exigencias al empresariado salmonero que mantiene concesiones acuícolas sin uso.

¿Cómo me puede afectar? Al subir la competencia entre los operadores por el uso de las concesiones aumentará la demanda por trabajadores.

“No quiero adelantar nada, pero hay que buscar un mecanismo inteligente que cree un incentivo para producir en las concesiones o definitivamente optar por su transferencia, siempre y cuando no afecte la cuestión sanitaria”. PABLO GALILEA, Subsecretario de Pesca y Acuicultura.


 

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