Medio ambiente, el gran ausente en la prevención de desastres naturales

Columna de opinión de Flavia Liberona, directora ejecutiva de Fundación Terram, publicada en el blog de La Tercera el 12 de marzo de 2013. Vea blog AQUI.


El 27 de febrero de 2010 quedará guardado en la memoria de los chilenos de distintas maneras; muchos han abordado la problemática de los terremotos y tsunamis desde distintas perspectivas: la prevención, la ayuda humanitaria ante la emergencia, la infraestructura, las redes de comunicación, los sistemas de alerta temprana, la preparación de la población, etc., mientras que en el proceso de reconstrucción podemos distinguir distintos actores y formas de evaluar y abordar lo que ha pasado en los últimos tres años desde el momento de la emergencia, cuando la reposición de servicios básicos, como agua, luz y comunicaciones, eran fundamentales hasta la reposición de infraestructura y viviendas. Sin embargo, existe un área de esta problemática que recurrentemente ha pasado desapercibido: los impactos ambientales del terremoto y tsunami del 27F.

Una vez superada la emergencia de 2010, en Fundación Terram nos preguntamos por las consecuencias ambientales de este desastre natural, y nos pusimos a recolectar la poca información existente. Esto nos permitió darnos cuenta que era un tema poco presente en la conciencia de las personas y menos de las autoridades. Luego tuvimos la oportunidad de realizar una investigación periodística en profundidad sobre cinco temáticas ambientales: relaves y represas; agua; plantas de celulosa; escombros y la situación de la bahía de Talcahuano. Esto permitió construir una mirada amplia sobre el territorio nacional y comprender que Chile es un país de desastres naturales, pues en menos de un siglo hemos tenido 13 grandes sequías,  8 tsunamis, 28 erupciones volcánicas, 25 terremotos, miles de incendios forestales, marejadas, nevadas, aluviones e inundaciones. Pese a ello, el país no está preparado para estos embates de la naturaleza y menos aún para abordar las consecuencias y/o los impactos que provocan estos desastres naturales.

A la luz de los hechos develados a través de esta investigación periodística, queda claro que resulta fundamental que el país avance en el diseño y la implementación de una política pública para enfrentar los desastres naturales que históricamente han pauteado la historia nacional. Para ello es necesario abordar el tema de los desastres naturales desde la prevención, la emergencia y la recuperación o reparación, considerando la temática ambiental como uno de los ejes transversales de esta política. Entre los lineamientos generales de una política pública ante desastres naturales están: implementar un sistema y no sólo una institución o autoridad responsable, se debe avanzar en la construcción de un sistema donde se articule y se pueda coordinar el sistema público, social y privado a nivel local, regional y nacional; considerar como importante el ámbito de acción local, pues a nivel territorial es donde se deben brindar la mayor información a la comunidad y  tener un vínculo permanente con los habitantes; también debe existir una institucionalidad nacional que coordine los servicios públicos sectoriales, que cuente con un presupuesto suficiente para implementar acciones de política pública a nivel nacional y apoyar la gestión territorial. Además, es importante incorporar elementos de ordenamiento y planificación territorial, pues se requiere que las variables asociadas a los riesgos de desastres naturales, incluidos los impactos ambientales, sean consideradas como un elemento prioritario frente a la manera en que se distribuyen los asentamientos humanos y el uso que se le da al suelo.

Es imprescindible también contar con un información rigurosa y actualizada, que permita tener datos en línea accesible a los servicios públicos para la toma de decisiones, así como para el ciudadano común; en este mismo sentido se debe poner énfasis en la importancia de la construcción de mapas de riesgos y generación de planes de alerta para las comunidades, para ello es fundamental destinar recursos para investigación en temas relacionados con los desastres naturales en Chile. En el ámbito de los terremotos se evidencia claramente la falta de recursos, instrumentos, profesionales e investigación, pese a ser uno de los países más sísmicos del mundo. Otro de los temas relevantes es avanzar en la gestión de riesgos, la cual debe ir unida  a la  gestión ambiental, pues la acción de los seres humanos en los ecosistemas influye (aumenta o disminuye) en los factores de riesgos frente a la ocurrencia de desastres socio-naturales.

La construcción de represas, el cambio en los cursos de los ríos, los cambios en los usos de suelo, la ubicación de los tranques de relave, vertederos, plantas de tratamiento de aguas servidas, el desarrollo de infraestructura vial y en el borde costero, deben ser vistos también desde esta dimensión y sus repercusiones en los servicios ambientales básicos. Todo evidencia indica que las políticas de gestión ambiental no deben ir separadas de la gestión de riesgos de desastres. El Ministerio de Medio Ambiente y el Servicio de Evaluación Ambiental debieran adoptar un rol protagónico en este ámbito, pero evidentemente estamos lejos de esto. Por ello esperamos que el trabajo realizado sea una contribución y un aporte desde otra perspectiva y en el futuro cercano permita incorporar la variable medioambiental en los desastres.

 

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