Aviación comercial: Norma que reduce emisión de gases saldrá en 2020

Se espera que la propuesta de carácter internacional sea aprobada por los 191 países que conforman la OACI. El Mercurio, 31 de mayo 2013.;


Un marco internacional que regule la contaminación generada por las aeronaves en vuelos internacionales recién saldría a la luz en el año 2020, según informaron altos directivos del sector aéreo comercial.

En la actualidad, especialistas de 17 países trabajan en un acuerdo internacional para la OACI, en la que sus 191 países miembros reduzcan los niveles de contaminación de las aeronaves durante los vuelos internacionales. La problemática surge al momento de decidir quiénes pagarán y cuánto pagarán por esta tasa.

Desde 2010 que se incluyen las emisiones de dióxido de carbono del transporte aéreo en el régimen de derechos de emisión de gases de efecto invernadero.

El régimen fue creado en 2003 en el marco de la lucha contra el cambio climático, pero hasta 2008 no se promulgó una directiva que establecía que las actividades de aviación se integrarían en él a partir del 1 de enero de 2012. El transporte aéreo genera el 3% de los gases de efecto invernadero totales de la UE.

La propuesta original de la UE y que entró en vigor en enero del año pasado establece que todas las aerolíneas deben adquirir y entregar derechos de emisión por sus vuelos con origen o destino a aeropuertos europeos, comprando el equivalente al 15% de las emisiones de CO2 que liberen a la atmósfera. A unos siete euros la tonelada del gas, la ley permite recaudar 207 millones de euros al año.

La propuesta europea busca lograr un descenso de las emisiones de dióxido de carbono en alrededor de 123.240 toneladas al año. Este descenso de las emisiones provendría, en buena medida, de una mejora notable en la gestión aeroportuaria. Tanto es así que la Comisión Europea y Eurocontrol han puesto en funcionamiento la empresa SESAR Joint Undertaking, la cual tiene, entre otros, la finalidad de modernizar la infraestructura de tráfico aéreo europeo.

Con SESAR se quiere conseguir que, por ejemplo, el tiempo de espera de un vuelo entre Bruselas y Estocolmo sea entre 12 y 20 minutos. Este hecho, tan beneficioso para usuarios y empresas del sector, implicaría un ahorro de combustible entre 435 kg y 725 kg y una reducción de las emisiones de CO2 entre 1.370 kg y 2.283 kg.

El desarrollo de nuevas tecnologías es otro de los aspectos fundamentales que no pueden ser olvidados para que mejore la sostenibilidad del sector. En su momento, se implementó el programa iFlex que establece la implementación y mejora de las prácticas existentes. Así, por ejemplo, a través de él se han logrado establecer nuevas rutas de vuelo flexibles que pueden ser evaluadas por los pilotos en base a restricciones de espacio aéreo y a las condiciones meteorológicas.

De esta manera, un determinado vuelo (sobre todo los de largas distancias) podría optimizar sus rutas y economizar tiempo. Por esta razón, con este programa se intenta reducir el tiempo de vuelo para así llegar a ahorrar un 2% de combustible.

Otro ejemplo destacado lo constituye el programa AIRE (Atlantic Interoperability Initiative to Reduce Emissions). AIRE comenzó a funcionar en 2007 bajo el auspicio de la Unión Europea y de la Administración Federal de la Aviación de los Estados Unidos. Dicho programa nació con el objetivo de aprovechar las tecnologías actuales y mejorar los procedimientos operativos que tienen un impacto directo a corto o mediano plazo sobre las emisiones de gases de efecto invernadero.

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