Combate de incendios forestales en Chile: Hacia un modelo sustentable

Este año, el área afectada del patrimonio de empresas del gremio es de 1.330 hectáreas, 11.000 menos que la temporada pasada. De la superficie dañada, 788 hectáreas corresponden a plantaciones de pino y eucalipto, ocho a bosque nativo y 534 hectáreas a otras superficies. Sustentare.cl, 29 de mayo 2013.;


Cuentas positivas a la fecha sacan por estos días la Corporación Nacional Forestal (Conaf) y las empresas del sector forestal chileno, puesto que en la actual temporada de incendios forestales 2012-2013 en Chile se totaliza una contundente reducción del 90% de la superficie dañada al patrimonio de las empresas forestales entre las regiones del Maule y de Los Lagos, según datos proporcionados por la Corporación Chilena de la Madera (Corma).

Este año, el área afectada del patrimonio de empresas del gremio es de 1.330 hectáreas, 11.000 menos que la temporada pasada. De la superficie dañada, 788 hectáreas corresponden a plantaciones de pino y eucalipto, ocho a bosque nativo y 534 hectáreas a otras superficies.

En relación con las estadísticas país, al cierre de esta edición, Conaf registraba una ocurrencia de 2.828 incendios forestales contra 2.712 incendios registrados a igual fecha en el período anterior, lo que significa un incremento de un 4,3%. Sin embargo, si la cifra se compara con los últimos cinco años se advierte una disminución de un 5,3%; es decir, de 2.986 incendios se bajó a 2.828.

Lo mismo sucede con la superficie afectada; hay una disminución de un 73,9% con respecto al quinquenio anterior, ya que se pasó de 45.947 ha en los últimos cinco años a 11.980 en el periodo actual. En Chile, la superficie susceptible a ser afectada por incendios forestales es de alrededor de 40 millones de hectáreas de vegetación entre las regiones de Coquimbo y Magallanes, de las cuales cerca de 7 millones tienen alta prioridad y se destinan importantes recursos para su protección.

Para protegerlas, hoy se cuenta con nuevos equipos y mecanismos de prevención y combate del fuego, que nada tienen que envidiarles a los que poseen los países desarrollados para abordar emergencias forestales. “Por la complejidad de esta labor hay que estar revisando permanentemente la gestión, los medios y la tecnología disponible en el mundo a fin de implementar mejoras que permitan hacer una gestión más eficaz y lograr mejores resultados, en cuanto a reducir la superficie afectada por el fuego y lograr que los daños sean los menores posibles”, explica Ricardo Rivera, subgerente de Protección Forestal de Forestal Mininco y líder del Comité de Protección de Corma Biobío.

El cambio ha sido notable. A modo de anécdota, Rivera comenta que hace solo algunas décadas, cada vez que un torrero de una empresa forestal detectaba humo, bajaba de la torre de detección y viajaba a caballo a la estación de ferrocarril más cercana para dar aviso por teléfono a la empresa afectada, un par de horas después de iniciado el foco. “Lo más pronto que se podía atacar el incendio era al día siguiente”, dice. “Hoy, desde la detección del incendio hasta el ataque inicial, transcurren 15 minutos”, agrega.

 

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