Autores de primer atlas solar de Chile aseguran que esta energía es rentable

Tras cuatro años de investigación y unos $1.000 millones de inversión (un Fondef y aportes privados) un equipo de ingenieros de la UC entregó los resultados de medir la intensidad de la radiación solar en todo el país. ¿Un dato? En Punta Arenas hay tanta como en Alemania.;El Pulso 19 de junio 2013.


Hay 4 mil MW de energía solar que están aprobados en Chile, esperando que alguien financie las plantas que los producirían en distintos puntos del país, especialmente en el norte. Pero no muchos se atreven a poner su plata en un recurso que no es constante y que, por lo tanto, hace más riesgosa la inversión. Eso podría estar empezando a cambiar. Tras cuatro años de investigación y unos mil millones de pesos, combinación de un Fondef más recursos privados (Abengoa Solar, Abengoa Chile, Dirección Meteorológica, Instituto Geográfico Militar, Dictuc y UC), un equipo de ingenieros de la Universidad Católica liderado por Rodrigo Escobar puede decir con bastante exactitud y actualidad cuánta radiación solar recibe un lugar en Chile. Y con estos datos acotar bastante la incertidumbre y el riesgo de entrar en esta forma de generar energía.

“Cuando se ingresan proyectos al sistema de impacto ambiental, no necesariamente se debe tener una estimación de la radiación tan precisa. Entonces, es factible que uno ingrese un proyecto sin siquiera haber evaluado el recurso solar. Nosotros evaluamos proyectos y nos hemos encontrado con que muchas veces no tienen evaluación de recurso solar adecuada. Usan software de alta incertidumbre, datos de internet, de libros antiguos, bases de datos que salen de por ahí…”, explica Rodrigo Escobar. Él habla desde la certeza que le da conocer el tema casi palmo a palmo. Pues en este tiempo él y su equipo crearon y instalaron 13 estructuras para medir radiación en distintos puntos del país. “Los resultados de nuestro proyecto y las capacidades que hemos desarrollado, nos permiten ofrecer una evaluación del recurso solar que resulte de baja incertidumbre. Entonces podemos decir, la radiación en este lugar está entre tanto y cuánto, con un 5% de incertidumbre.

Tenemos bases de datos reales, entonces pueden simular las plantas, con el tamaño real, encontrar su producción y niveles de venta”, asegura.

Con los datos que tienen, está convencido de que es rentable invertir en energía solar. “Sin ninguna duda. Veíamos que en Curicó se obtienen los niveles de producción que tienen en Sevilla, España. Y en Punta Arenas, se tiene los niveles de radiación que hay en Alemania. Entonces si en España y Alemania es rentable, en Chile, por recurso, es rentable”, dice.

¿Pero qué tienen ellos que Chile no? “Conocimiento técnico, capacidad de inversión, empresas que puedan ejecutar y subsidios. En este momento las plantas solares que se están instalando en Chile son extranjeras. Entonces, si consideras recursos, una planta para producir la misma energía (que en España o Alemania), en Chile va a ser más pequeña. Si fabricas componentes en Chile, la planta va a ser más barata que si importas las cosas. Y si capacitas gente a nivel nacional, no tienes que pagarles a alemanes o españoles que vengan a trabajar acá. Si sumas todos los factores, MW por MW, una planta solar en Chile es más barata que en Europa”. Escobar dice que los precios están llegando a ser competitivos respecto a otras formas de generación. “Las mineras están pagando contratos de suministro de 100 dólares o un poco más y con energía solar cuesta del orden de los 120 dólares y bajando. Además, no quedas sujeto a la variabilidad de los precios de los combustibles.

Entonces, ¿dónde están las trabas? ¿Mayor incertidumbre significa mayor incertidumbre financiera? Un banco no te va a prestar 200 millones de euros para que hagas tu planta, porque no sabes de qué tamaño va a ser y cuánto va a producir. Parte del freno es la evaluación de recursos, que es lo primero que se hace”.

El resultado de todo este trabajo se podrá conocer en el primer Atlas solar de Chile que editará el Instituto Geográfico Militar a fin de año. Ahí habrá datos actuales, generados por imágenes satelitales enviadas por satélite de la NASA, cuyos datos se combinan con parámetros climáticos de cada región y con ambos registros, se estima la radiación mediante un algoritmo desarrollado por este equipo.

Con estos equipos se podría medir radiación incluso en zonas aisladas, de donde no se tiene registro con instrumentos. No obstante, dada la naturaleza cambiante del recurso, se requiere mantener las mediciones en el tiempo. “Si dejas de medir, tus datos ya no sirven. Entonces esto es el inicio. Tenemos que seguir operando para mantener actualizada la base de datos”, dice Escobar, quien asegura que ahora y después de varios problemas, están sólidos como una unidad de negocios de Dictuc.

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