Con tecnología satelital y patrullajes aéreos disminuyen tala ilegal de bosque nativo

Las hectáreas afectadas por este delito en el país cayeron en un 13,3% entre 2010 y 2012. Una baja de un 13,3% ha registrado en el país la superficie de bosques afectada por tala ilegal en los últimos años, dando cuenta también de una disminución en el número de cortas no autorizadas y de una mejor fiscalización. La Tercera 13 agosto 2013


Según las cifras que maneja la Corporación Nacional Forestal (Conaf), el año 2010 se detectaron 625 cortas ilegales en una superficie de 1.542 hectáreas. En 2011 estas cifras disminuyeron a 588, dañando a 1.457 hectáreas, y en 2012, en tanto, se registraron 592 cortas en una superficie de 1.337 hectáreas.

El director de Conaf, Eduardo Vial, explica que “en Chile, las talas que se registran al año son manchones relativamente chicos, de 2,2 hectáreas por corte. No hacen un daño macro, pero sí tenemos que pararlo. Afortunadamente hemos logrado reducir el número de cortas y su tamaño”.

A su juicio, en el país “con la difusión y los controles que se han hecho, hay poca tala ilegal, al contrario de lo que pasa con los bosques nativos del Amazonas o el Congo, donde sí hay un impacto muy fuerte en el ecosistema”. Vial agrega que el efecto de una corta ilegal depende del lugar donde se realice, ya que “si se sacan los árboles de una ladera, el suelo queda desprotegido y con la lluvias se produce erosión, entonces la tala ilegal va rompiendo el ecosistema”.

La entrada en vigencia de la ley de bosque nativo hace cinco años incentiva financieramente a los propietarios forestales a desarrollar un plan de manejo sustentable de sus bosques y a aprovecharlo de la mejor manera. Por otro lado, implica obligaciones y sanciones para quienes incumplan la normativa.

Apoyo tecnológico

La inclusión de tecnología satelital y programas de patrullajes aéreos en los últimos dos años ha permitido identificar talas de bosques en lugares de difícil acceso por tierra, y que de otros modo no habría sido posible registrar, como en los archipiélagos del sur o en la alta cordillera.

También ha influido un mayor número de fiscalizaciones por parte de Conaf, las que aumentaron en un 19% entre 2010 y 2012 (de 5.401 a 6.468 operativos). Además, se modernizaron los procedimientos, según la norma de calidad ISO-9001 entre las regiones de Coquimbo y Los Lagos.

En julio pasado se desarrollaron seis patrullajes en la zona de Ñuble, Curacautín, Currarehue, Valdivia y Chiloé para identificar en específico intervenciones recientes en bosques nativos de alerce, y el año pasado se desarrolló un barrido por varias regiones a bordo de un helicóptero.

Con la tecnología GPS es posible identificar desde el aire cada predio y verificar vía internet si el dueño tiene el permiso para intervenir sus bosques. Junto con el uso de tablets en forma piloto para los fiscalizadores, se están desarrollando aplicaciones Android específicas para esta tarea. De esta manera, con fotografías y medios de prueba más precisos, los juzgados de policía local tienen más herramientas para sancionar a los infractores. Entre enero y julio de este año ya son 211 las causas que se tramitan por tala ilegal en el país.

Normativa

De acuerdo con la legislación forestal, cualquier persona que quiera cortar un árbol, ya sea una especie exótica (como pino y eucaliptus, entre otros) o una especie nativa, debe solicitar autorización a Conaf y contar con un plan de manejo que obliga a la reforestación.

Según Tomás Bennett, jefe de fiscalización forestal de Conaf, este plan de manejo es la herramienta que permite proteger el recurso forestal y asegurar un mantenimiento sustentable.

“En el caso del bosque nativo, a través del plan del manejo nos aseguramos que se mantenga una cubierta vegetal que entregue condiciones para el crecimiento de nuevos individuos, resguardar el recurso agua, proteger los suelos de la erosión y mantener la diversidad biológica”, sostuvo Bennett.

En tanto, las personas que transporten productos primarios nativos (madera, aserrada, leña, postes, astillas y trozas) deben presentar una guía de libre tránsito que acredite que estos provienen de un predio con plan de manejo.

Las especies nativas son las más expuestas a la tala ilegal por su uso como leña, en especial en La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos. Representan un 80,5% del total de hectáreas afectadas por tala, por lo que se ha intensificado la fiscalización en carreteras para verificar las guías.

Existe también una lista de especies nativas que no pueden ser cortadas bajo ninguna circunstancia ya que son monumentos nacionales. Estas son la araucaria, alerce, ruil, belloto (del norte y del sur), pitao y queule. Si alguien es sorprendido cortando una de estas especies, la multa puede llegar a los seis millones de pesos. Además del decomiso, el juez puede obligar al infractor a presentar un plan de reforestación para recuperar las especies arrancadas.

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