“Hay que dejar la Antártica como está y no explotar sus recursos naturales”

Climatólogo Will Steffen. El presidente del Comité de Ciencias Antárticas de Australia opina que la moratoria del tratado antártico frente a la actividad minera debe continuar indefinidamente. El Mercurio, 27 de agosto 2013.
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La acidificación de los océanos está potenciando el cambio climático.

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"Es necesario establecer una nueva relación con la Tierra, y la Antártica es el lugar clave para comenzar". Así lo afirma el climatólogo Will Steffen, presidente del Comité de Ciencias Antárticas de Australia y miembro revisor del próximo informe del IPCC 2013 sobre cambio climático.

Este investigador de la Australian National University participó la semana pasada en el XIII Encuentro de Sustentabilidad y de Desarrollo Sustentable en Santiago, organizado por Acción RSE.

Según el científico, el Tratado de Madrid, que complementó al Tratado Antártico, estableció en 1991 una moratoria por 50 años sobre cualquier actividad de explotación minera en la Antártica. "Eso ha funcionado muy bien y debe continuar indefinidamente".

Aunque reconoce que tanto su país como Chile poseen un gran desarrollo minero, su opinión personal es que en la Antártica este tipo de actividad debe ser prohibida para siempre. "En el futuro tenemos que repensar la minería y evitar seguir explotando la naturaleza. Es necesario reevaluar el ciclo de los minerales que empleamos y reciclar en forma más eficiente, partiendo por hacer objetos que se puedan desmantelar y reducir en forma sencilla, y así reutilizar el cobre, el hierro, el molibdeno. Las mismas compañías que hoy hacen dinero vendiendo estos minerales podrían recuperar el material usado y volverlo a fundir".

La Antártica debe quedar como está, dice seguro, y solo permitirse la actividad científica. "Es un lugar muy bello, repleto de vida natural, un lugar para inspirarse".

En su opinión, los científicos lo están haciendo muy bien hasta ahora para evitar el impacto ambiental, pero que aún se podría hacer esto mucho mejor.

Es el turismo, que cada vez está más presente en esas latitudes, el tema que más le preocupa. "Tenemos que ser muy cuidadosos al respecto", advierte. Sobre todo la situación del mar austral. "Es vital para el ecosistema antártico, pero está siendo explotado en forma intensiva por la industria pesquera. Mi visión es que requiere de un estricto control en la misma forma que se ha protegido a las ballenas. Estoy pensando en áreas protegidas, santuarios marinos", sostiene.

En cuanto al calentamiento global, el continente helado es un lugar muy interesante para los investigadores, ya que mientras la península y la parte occidental están experimentando una reducción de su masa polar, no ocurre así en la extensa zona oriental.

Cada vez hay más evidencia de que ese enfriamiento es producto del agujero en la capa de ozono, asegura, pero en la medida que este se vaya cerrando, el resto de la Antártica tenderá a estabilizarse y a aumentar su temperatura con el consiguiente derretimiento de los glaciares de esa región. "Es una posibilidad, todavía no es una certeza, pero mucha gente lo piensa así". 

Acuerdo base

El Sistema del Tratado Antártico, firmado en 1959, tiene una vigencia indefinida y congeló las disputas sobre reclamaciones territoriales, prohibió todo tipo de actividad militar y consagró el intercambio de información científica entre las partes. Chile fue uno de los doce países firmantes originales, pero hoy suman 50. El tratado ha sido complementado posteriormente con otros acuerdos sobre recursos marinos (Camberra, 1980) y medio ambiente (Madrid 1991).

 

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