La energía verde avanza, pero sigue teniendo muchas dificultades

El año pasado bajó la inversión a nivel mundial en energías renovables no convencionales, pero subió en los países en desarrollo, incluyendo Chile. Aun así, los expertos dicen que falta mucho por invertir e investigar. El Mercurio, 17 de agosro 2013.
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Noruega es uno de los países con más inversión en energías renovables no convencionales (ERNC), pero aun así acaba de crear una plataforma petrolera -del tamaño de un estadio de fútbol- que será instalada directamente en el lecho marino. Muchos reclaman por ese revés en la inclinación de este país por las energías verdes, que sigue invirtiendo en ellas sumas que otras naciones aún no son capaces de pagar. Cómo financiar las energías renovables no convencionales sigue siendo un problema, pero uno que tendría solución.

"Todas las energías verdes, principalmente la solar y eólica, siguen bajando sus costos convirtiéndose así en más competitivas", asegura el Informe Mundial del Estado de las Energías Renovables 2013. "Sin embargo, su penetración aún depende de una política medioambiental robusta".

Y es ese justamente el principal problema que enfrentan hoy las ERNC. Como cualquier tecnología nueva, el costo de su desarrollo es elevado y no es fácil convencer a todos de apostar por ella. Por eso en el pasado algunos gobiernos inyectaron grandes subsidios para poder introducir estas energías -sobre todo la solar y eólica- y ahora tienen problemas.

"En España, las políticas de subsidios han sido mal dimensionadas, con mucha inversión respecto del costo", dice Roberto Román, académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. Por eso las inversiones se han frenado últimamente.

Aun así, los datos son alentadores. A nivel global, en cinco años la energía solar fotovoltaica pasó de 10 GW de generación (en 2007) a sobre los 100 GW, en 2012. Y solo en la Unión Europea, casi el 70% de la nueva capacidad de generación instalada el año pasado corresponde a energías verdes, incluyendo la hidráulica.

Factor China

José Cardemil, académico del Centro de Energía y Desarrollo Sustentable de la Universidad Diego Portales, cuenta que en China hay proyectos pilotos de energía solar de alrededor de 150 MW, los que son considerados centrales de gran escala. "Si bien están construyendo una cantidad impresionante de centrales a carbón y combustibles fósiles", agrega, "ellos también tienen la fuente hidroeléctrica más grande. Y están bastante preocupados de diversificar su matriz y no depender de un solo combustible para asegurar la competitividad del país más que por un afán ‘verde’".

Negocio o no, China ha sido la culpable de que esta tecnología sea mucho más barata para todo el mundo. "Ellos han hecho cosas bastante revolucionarias en la integración de procesos o reducción de costos", asegura José Cardemil. Una de las partes más caras de las celdas fotovoltaicas de silicio es una lámina de plata. Los chinos están trabajando en sustituirla por una placa de cobre. "Aún está en proceso de investigación, pero quizás podría convertirse en una de las innovaciones más importantes", opina.

Las turbinas eólicas es otra fuente que ha tenido gran desarrollo y una importante baja de precio. Solo en 2012, la generación de energía por esta vía aumentó 19% a nivel global y fue la preferida por sobre todas las ERNC. Estados Unidos dobló su generación con respecto a 2011. Mientras que en Chile superó con creces a la producción solar, con 28% de capacidad instalada versus 0,2% (ver recuadro).

En cuanto a las energías geotérmica y mareomotriz, la historia es completamente diferente. Ambas están en etapas de desarrollo muy por atrás. Esto es consecuencia, principalmente, de lo costoso de su investigación.

Entre ambas, la geotérmica está un poco más avanzada, dice José Cardemil. "Islandia es el mejor ejemplo, donde el 50% de la energía que se utiliza para la generación eléctrica y la calefacción viene de ella", dice.

Aunque en Chile la geotermia tiene un gran potencial, asegura Hugh Rudnick, académico de Ingeniería de la Universidad Católica, "el riesgo de exploración es muy alto, al igual que su costo, el que es equivalente a buscar petróleo. Incluso así, se espera que en dos o tres años las técnicas mejoren y podamos tener exploraciones".

En cuanto a la energía de las olas, esta aún está en pañales, dice el Informe Mundial del Estado de las Energías Renovables 2013. Con instalaciones en Francia, Portugal y Corea de Sur, entre otros, su generación alcanza apenas a 527 MW a nivel mundial. A modo de comparación, en Chile la capacidad instalada de todas las ERNC es casi el doble.

Por último la biomasa, como los pellets de madera y los biocombustibles, sigue relativamente estable en su producción e inversiones, pero los especialistas aseguran que aún queda mucho por hacer.

El futuro

Aunque la inversión en las ERNC en los países en desarrollo sigue en aumento, las políticas que se adopten alrededor de ellas serán cruciales para no repetir los errores de España y el resto de Europa.

"Desde el punto de vista político, introducir ERNC se ve como algo demasiado caro y lejano, cosa que no es efectiva", opina Roberto Román. "En el caso de Chile, la producción de estas ya es competitiva con otro tipos de energías, aunque su instalación todavía sea más cara. Nuestro modelo privilegia la rentabilidad por sobre la estabilidad energética, y deja de lado lo ambientalmente amigable y los bajos costos a largo plazo", dice.

Hugh Rudnick alerta también sobre la relevancia que se le ha dado en el corto plazo a estas energías. "Tienen una importancia que no pueden asumir hoy. El sol, por ejemplo, será una gran fuente a largo plazo, pero no podemos decir qué va a pasar mañana o en cinco años más. Son necesarias más inversiones y el desarrollo de investigaciones antes de crear falsas expectativas".

"Ellas tienen un futuro muy promisorio, en 30 o 50 años", termina.  
 
5,2 % de la electricidad que produce el mundo viene de energías renovables no convencionales
20% del total de la energía en Chile tendría que ser producida por Energías Renovables No Convencionales (ERNC) en 2025, si el Congreso aprueba una nueva ley.

Glosario
Solar: generada por paneles fotovoltaicos o espejos que calientan el agua que mueve una turbina.
Eólica: producida por el viento al mover aerogeneradores.
Mareomotriz: generada por el movimiento de las olas o el cambio de las mareas.
Geotérmica: agua y vapor caliente extraídos de la corteza terrestre, generalmente en zonas volcánicas.
Biomasa: materia orgánica convertida en pellets o biocombustible. Realidad chilena

Actualmente, la capacidad instalada en Chile de energías renovables no convencionales alcanza 5,96% del sistema, unos 1.051 MW. Esto es casi 1% más de lo que la ley exige a las generadoras. El grueso de la potencia está dado por plantas de bioenergía, seguida de la minihidráulica, la eólica y luego la solar, explica María Paz Díaz, directora del Centro de Energías Renovables del Ministerio de Energía. A pesar de ello -y sumado a otros 1.056 MW que están en carpeta- aún falta mucho por hacer. El mejor ejemplo de ello es la energía solar. "La radiación solar en el desierto chileno es 40% o 50% mejor que en Europa, y entre 15% y 20% mejor que en el resto del mundo", dice Roberto Román. El problema es que aún no hay tecnología lo suficientemente barata para instalar grandes plantas. "Este índice de radiación tiene bastantes desafíos", agrega José Cardemil, "porque nadie ha trabajado con él ni con los niveles de temperatura a los que se puede llegar". Los terremotos también son otro factor a considerar, dice, aunque hay varios desarrolladores interesados en instalarse en el país.

 

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