Gobierno decide revisar reclamaciones de HidroAysén después de las elecciones

Empresa lleva dos años esperando la resolución del Comité de Ministros. El nuevo retraso se debe a que los equipos técnicos aún no terminan de analizar todas las observaciones. Además, se busca no contaminar políticamente la definición del proyecto. El Mercurio, 16 de septiembre 2013.;


Dos años han transcurrido desde que HidroAysén y un grupo de opositores al proyecto presentaran ante el Comité de Ministros más de 30 reclamaciones sobre diversos aspectos de la hidroeléctrica en la Patagonia.

Este retraso ha generado fuertes molestias entre las controladoras de la iniciativa, Endesa (51%) y Colbún (49%), quienes le han solicitaron al Gobierno que revise lo antes posible las observaciones para seguir adelante con las cinco centrales en los ríos Baker y Pascua y que suman una capacidad instalada de 2.750 MW.

En mayo pasado, el subsecretario de Energía, Sergio del Campo, aseguró que el comité se reuniría antes de septiembre para definir el futuro de HidroAysén; pero esto no ocurrió.

La ministra del Medio Ambiente, María Ignacia Benítez, detalló hace algunas semanas que los equipos técnicos han revisado gran parte de las reclamaciones, pero que aún no se ha definido la fecha para que sesione la instancia que integran los ministros de Medio Ambiente, Energía, Minería, Agricultura, Salud y Economía.

Según fuentes de Gobierno, si bien no hay un día exacto para ver HidroAysén, sí hay claridad de que será analizado después de las elecciones de noviembre próximo.

Este nuevo retraso en la fecha responde a dos razones. Por un lado es cierto que los equipos han avanzando, pero aún restan por analizar algunas materias de alta complejidad que demorarán más de dos meses.

De las más de 30 reclamaciones que tiene la iniciativa por US$ 5 mil millones (monto solo se refiere a las centrales), hay dos que requieren mayor atención: la obligación de reducir el valor de las cuentas de la luz de los ayseninos, y la tala de un grupo de árboles en una zona aledaña a ríos torrentosos. En el primer caso, la producción, transmisión y distribución de energía en Aysén es proporcionada por un solo actor, Edelaysen. Por ende, si HidroAysén se compromete a reducir el valor de la luz, deberá esperar un cambio regulatorio para poder entrar a competir como operador y suministrador de energía, y para la eléctrica no existiría claridad de lo que ello implicaría en términos de costos. En tanto, la tala de árboles implica una gran dificultad por la ubicación de dichos bosques. Estos últimos están en una zona de difícil acceso, lo que reviste una alta peligrosidad laboral para quienes vayan a realizar las tareas de extracción.

Además está el factor político. Según explican fuentes de la industria y de varios ministerios, una votación de HidroAysén a solo dos meses de las elecciones podría politizar una decisión técnica.

Esto último, dicen desde la industria, jugaría en contra del Gobierno. Si bien el Comité de Ministros puede solicitar nuevas mitigaciones o cambios en algunos aspectos de la calificación ambiental que entregó la autoridad a HidroAysén en mayo de 2011, no está en discusión la revocación del permiso.

Así cualquiera sea la definición del consejo, el Gobierno aparecerá entregando una nueva aprobación para una iniciativa altamente discutida en la opinión pública. 

 

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