Presentarán recurso de protección para revertir aprobación a Central Cuervo

Ambientalistas, representados por la Corporación FIMA, dicen que se incumplió un dictamen de la Corte Suprema que ordenaba presentar tres estudios de suelo. La Segunda, 25 de septiembre 2013.
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Los detractores a la central hidroeléctrica Río Cuervo definieron el camino que tomarán para impedir la construcción del proyecto que recibió su aprobación ambiental a comienzos de mes: recurrirán a la Corte de Apelaciones de Coyhaique.

La acción será comandada por la agrupación legal-ecologista Corporación FIMA. El abogado de la entidad, Ezio Costa, comentó que se encuentran trabajando en la redacción del recurso, el que presentarán antes del 15 de octubre, fecha tope para cualquier reclamación.

Costa dice que el recurso será fundamentado en un incumplimiento de la Comisión de Evaluación Ambiental (CEA), organismo que dio su aprobación a la central, a una sentencia previa de la Corte Suprema.

El abogado recuerda que luego de aprobarse en primera instancia la central propiedad de Energía Austral —una sociedad entre la australiana Origin (51%) y la minera Glencore (49%)— recurrieron a la justicia, siendo el máximo tribunal el que obligó a someter a un nuevo análisis el proyecto, esta vez, con estudios vulcanológicos y de suelo solicitados por Sernageomin. Según el abogado ambientalista, sólo se presentó uno de los tres estudios solicitados.

“La empresa entregó un estudio, pero la Corte Suprema pidió, en total, tres análisis sobre la condición geológica del lugar donde se construiría el proyecto. Por eso, creemos que la reciente aprobación al proyecto fue ilegal”, opina Costa.

De todas formas, los abogados que representan a comunidades contrarias al desarrollo de la central no descartan recurrir a los tribunales ambientales o al comité de ministros para revertir la luz verde entregada.

La iniciativa, ubicada a 110 kilómetros de Coyhaique, contempla una capacidad de generación de 640 MW, lo que la convierte en la segunda mayor hidroeléctrica de embalse aprobada por la autoridad ambiental en los últimos diez años, después de HidroAysén

Cuervo, con una inversión cercana a los US$ 733 millones, es la mayor de las tres centrales que agrupa el complejo de Energía Austral en la Patagonia. A esta se suman las hidroeléctricas Blanco (375 MW) y Cóndor (50 MW) que aún no han iniciado su tramitación ambiental.

Luego de conocer la aprobación al proyecto la empresa dijo que concentrará sus esfuerzos en la definición del trazado de la línea de transmisión de cerca de 600 kilómetros que unirá el complejo con el Sistema Interconectado Central (SIC). 

 

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