Productos forestales no madereros se posicionan como alternativa comercial

Según el Instituto Forestal (Infor), las exportaciones chilenas en esta área han crecido 484% en los últimos 20 años, llegando en 2012 a US$ 74,2 millones. Destacan el maqui y hongo morchella. Diario Financiero 23 septiembre 2013.


De acuerdo a datos del Instituto Forestal (Infor), dependiente del Ministerio de Agricultura, entre 1990 y 2012, las exportaciones de Productos Forestales No Madereros (PFNM) crecieron 484%, llegando a US$ 74,2 millones sólo el año pasado. Históricamente, los envíos más importantes de estos productos han correspondido a frutos (maqui y rosa mosqueta); musgos, hongos (morchella), hojas y hierbas, y sus principales destinos son EEUU, Alemania, Francia, Holanda y China, entre otros mercados.

En 2012, las exportaciones de frutos llegaron a US$ 24,3 millones, seguidas por las de musgo 
(US$ 14, 6 millones) y hongos (US$ 12,9 millones). Y aunque en general las cifras disminuyeron en comparación con 2011, la recolección de PFNM con fines comerciales ha ido creciendo en nuestro país y generando oportunidades tanto para la revalorización del bosque nativo, como para las comunidades rurales que participan en ella.

Tradicionalmente, en Chile ha existido un potencial no explorado o muy poco estudiado respecto de los PFNM, restringido a habitantes rurales o personas mayores con costumbres arraigadas, afirma Susana Benedetti, gerente de la sede Metropolitana de Infor.

Sin embargo, añade que la valoración de los bosques naturales, los bienes y servicios que ellos proveen, así como la preocupación por la alimentación sana, “ha abierto nuevos nichos de mercado donde los consumidores provienen de estratos de mayor educación y poder adquisitivo, permitiendo la consolidación de este sector”.

De hecho, con el fin de generar nuevos negocios en las más de 380 mil hectáreas de bosque nativo que Arauco tiene en Chile, Argentina y Brasil, -de las cuáles 200.000 están en nuestro país-, en 2011 la empresa forestal impulsó el “Desafío Bosque Nativo”, que incorpora el desarrollo de PFNM en nuestro país, explica Francisco Lozano, gerente de innovación de Arauco. En la Cordillera de Nahuelbuta, la compañía está llevando a cabo un proyecto piloto productivo de miel a partir de especies como el ulmo, avellano, tineo y tiaca, entre otras.

“Con la Red Apícola Nacional se ha logrado obtener una miel que, por su calidad y origen botánico, la hacen única en el mundo y ha sido certificada por la Universidad Católica como una miel de origen nativo”, detalla Lozano.

Asimismo, la firma está impulsando diversos proyectos para agregar valor al coligüe, considerado una maleza del bosque nativo y uno de los principales focos de incendios forestales.

“Estamos realizando pruebas que llevan al coligüe, mezclado con otros materiales, a formar materia prima para producir celulosa, sin necesidad de generar un mayor impacto ambiental”, detalla Lozano.

Apoyo público

El bosque nativo, a través de la colecta de PFNM, es hoy una importante fuente de ingresos para unos 200 mil habitantes rurales del país, acota Benedetti. Y pese a que su comercialización se ha caracterizado por la informalidad, las exportaciones han aumentado sostenidamente en las dos últimas décadas, en especial la categoría de alimentos y especies medicinales, valorados por su condición de bien de origen silvestre.

“En las dos últimas décadas ha habido mayor inversión en investigación, e incipientes iniciativas privadas de desarrollo de productos al mercado nacional y de exportación, aunque son siempre más importantes las iniciativas con valor agregado en el extranjero, como es el caso de productos en base a maqui”, dice.

De acuerdo al Programa de Innovación Territorial (PIT) “Desarrollo, diversificación y encadenamiento productivo de tres PFNM: piñón, morchella y rosa mosqueta, en Lonquimay, Novena Región” -ejecutado por la organización Bosque Modelo Araucarias del Alto Malleco y cofinanciado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA)-, estos tres productos tienen uno de los mayores potenciales económicos del sector, “por sus posibilidades añadirles valor”, señala Fernando Arancibia, ejecutivo de innovación del FIA e impulsor de la iniciativa.

Agrega que el piñón, por ejemplo, puede comercializarse en el mercado nacional mediante productos como harina, piñón en conserva, galleta, mermelada, bombón y alfajor, entre otros; mientras que el kilo de hongo morchella puede venderse entre 
$ 5 mil y $ 6 mil en Chile, además de poseer gran interés gastronómico en países como Francia, al que se exporta de forma congelada, fresca o deshidratada. La rosa mosqueta, en tanto, puede emplearse en los rubros medicinal, alimenticio y cosmético.

En la última década, la entidad ha financiado 44 proyectos en esta área por más de $ 4 mil millones, cuyo principal objetivo ha sido “colocar en el mercado productos con valor agregado y con identidad local, que además provengan de procesos sustentables e incorporen en ello el manejo desde la recolección en adelante, poniendo énfasis en que el aprovechamiento de los recursos quede en manos de las comunidades locales y ayudando, de esta forma, a impulsar su desarrollo”, detalla Arancibia.

Comments are closed.