Llico, la caleta de pescadores que muere de sed

La localidad de la Séptima Región que está en la desembocadura del Lago Vichuquén tiene una herida mortal: no cuentan con agua potable, y está enmarcada entre la basura y la contaminación del lago. Los habitantes se sienten abandonados y, mientras Sernatur decidió ignorar esta zona costera en un lujoso suplemento destinado a fomentar el turismo en la región, ellos quieren viajar a Santiago para plantear sus quejas. Para eso llegarán hasta La Moneda. El Mostrador 15 octubre 2013.


“El derecho al agua potable y el saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida…”, después del aire para respirar y el abrigo para no perecer de frío, dice una Resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas. Al parecer ninguna autoridad con tuición sobre Llico –una localidad de la Séptima Región y a 108 kilómetros de Curicó– ha leído el texto. Desde hace un par de años la falta de agua se ha vuelto un tema dramático de supervivencia en la localidad. No es solo consecuencia del terremoto y tsunami de febrero de 2010, sino también de una planta vieja y obsoleta que terminó por colapsar ese día. Pero el problema incumbe a la desidia de todos los gobiernos.

Hace un par de días, el pueblo amaneció lleno de banderas negras.

Lo que más indigna a los habitantes de Llico, que se encuentran en pie de guerra por la ineptitud del gobierno regional, es que al parecer él ha decidido olvidarse de la localidad.

Hace pocas semanas, en una lujosa publicación de Ediciones Especiales de El Mercurio encargada por Sernatur para incentivar el turismo en la Región del Maule, se omitió toda referencia a la costa curicana, como si ella no existiera. Preguntada por los vecinos sobre el particular, Julieta Romero Valenzuela, directora regional de Sernatur respondió que no se trataba de una exclusión sino que privilegiaron fiestas costumbristas y que en otro suplemento futuro se incluiría  la costa curicana.

Fuera del precio pagado, cuyo monto los vecinos están solicitando por Ley de Transparencia, la publicación produjo escozor porque  la editorial del suplemento alude a la voluntad de poder mostrar “lo que esta región es y su importancia para el desarrollo de nuestro país (…) mostrar cómo estamos y cómo nos hemos levantado durante tres años de trabajo y esfuerzo, donde el trabajo público y privado (…), ha sido el pilar fundamental para el crecimiento y desarrollo del sector turismo”. Naturalmente con foto de la directora.

Según los vecinos de Llico, lo que hizo Sernatur es falsear la realidad. Omitir Vichuquén, Llico y toda la costa curicana es impresentable al describir la región. Pero lo más importante –señalan– es “buscar encubrir la responsabilidad del gobierno regional por la no solución del agua potable,  lo que sí lesiona  gravemente el turismo”.

SIN AGUA Y SIN SERVICIOS
En una foto ampliamente distribuida por internet se puede ver un gran cartel donde se lee: “Sin agua Llico se muere”.

La localidad hoy está consumiendo agua potable con alto contenido de sal y con olor a pescado, que ya en marzo pasado ya fue considerada “no apta para el consumo humano” por la Seremi de Salud del Maule. Más aún, como la planta abastecedora es de vieja tecnología, el asbesto de sus instalaciones y la sal están produciendo  además de los serios problemas de salud, un daño a todos los artefactos que funcionan con agua.

La única dentista de la localidad tiene problemas serios con la atención de pacientes, lo que se repite en todos los servicios de salud y en el funcionamiento de escuelas y el Liceo, que como curiosidad se llama “Entre Aguas”.

Según el Alcalde de Vichuquén Román Pavez (PPD), se requiere de manera urgente abastecer con 40 mil litros diarios de agua potable para evitar una crisis sanitaria, y para ello ha solicitado ayuda a la Onemi, pero ésta no ha destinado fondos para contratar un servicio de camiones aljibe que mitigue la emergencia.

Entre el municipio y la Intendencia Regional se cruzan fichas técnicas de proyectos antiguos junto con acusaciones de favoritismos políticos. “Están entregando casas malas y sin agua –dice el alcalde– y no quieren darle nada a LLico porque yo soy amigo de Michelle Bachelet”.

La verdad es que el desamparo gubernamental de la zona ha sido emblemático con los gobiernos de la Concertación y el actual, dicen los vecinos, y los senadores de la zona, Juan Antonio Coloma y Andrés Zaldívar, ni se aparecen, pues esta vez no se elijen.

Por ello, aburridos y abrumados por el problema y la cercanía de la época estival, amenazan llevar su protesta hasta el Palacio de La Moneda. “Son condiciones inhumanas, dicen. El gobierno está esperando a que pase alguna desgracia para actuar”.

El jueves de la semana pasada ingresó a las oficinas de la Intendencia del Maule un petitorio del Movimiento Social Entre Aguas de Llico con tres demandas concretas: la habilitación de derechos de agua sobre la Laguna Dulce y la construcción de un ducto que lleve el líquido hasta el sistema de agua potable de Llico; un cambio completo de la red de distribución construida hace más de 50 años en asbesto-cemento; y un aumento de la cantidad de conexiones domiciliarias.  Más que razonable.

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