Proyecto de carretera hídrica genera dudas ambientales

Un menor aporte de nutrientes al mar, impacto en la fauna y real calidad de las aguas son algunos cuestionamientos.; Un ducto que llevaría agua desde los ríos de la zona centro sur a las regiones del norte podría ser la gran solución a los problemas de riego de esos territorios. De hecho, a fines de año debería estar concluido el análisis encargado por el Ministerio de Obras Públicas para determinar la factibilidad económica de esta idea. El Mercurio 29 octubre 2013.


Pero más allá del costo y la rentabilidad, hay temas ambientales que preocupan y que fueron expuestos ampliamente la semana pasada en el marco del X Congreso Internacional de Limnología en la U. de Concepción (Udec). "Se está pensando mucho en el impacto positivo de llevar agua al norte, pero se está considerando muy poco el significado ambiental de sacar el agua en el sur", dice Evelyn Habit, limnóloga de la Udec, quien estuvo a cargo de organizar el encuentro.

No se pierde
Durante el seminario, los investigadores conocieron dos proyectos: Aqua Atacama, de la empresa Vía Marina, una carretera de agua que transportaría el líquido por una tubería subterránea; y el de Sirius Ltda., que llevaría el agua al norte a través de buques supertanqueros.

Uno de los argumentos que más se esgrimen a la hora de hablar de las ventajas de transportar agua del mar a zonas más áridas es que el agua dulce que llega al océano se pierde. Sin embargo, dice Habit, eso no es correcto porque el agua de los ríos cumple una importante función para la productividad de los ecosistemas costeros. Por ejemplo, el sílice que transportan es un componente nutritivo basal para el plancton.

La biodiversidad también podría verse amenazada. Una de las ideas que se manejan es captar el agua desde los últimos 10 kilómetros anteriores a la desembocadura de cada río, que es justo la zona de estuarios donde se concentra la fauna.

Y el tema de la real calidad del agua que se enviará hacia el norte también genera preguntas. Durante el congreso, Ricardo Barra, decano de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Udec, reveló que están llegando a los ríos hormonas que pueden generar efectos disruptivos, grandes concentraciones de compuestos empleados en los antidepresivos y también metales. Lo hacen vía las descargas de las plantas de tratamiento que no poseen tecnología para neutralizarlas.

Los especialistas coincidieron en que hay mucha información que falta considerar y que tendrá que ser evaluada apropiadamente antes de determinar desde dónde y cuánta agua se podrá extraer.

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