Extracción de petróleo de esquisto por EE.UU. reordenaría mapa energético mundial

Estados Unidos sigue aumentando su producción de petróleo y gas de esquistos, convirtiéndose en un país que incluso sería capaz de exportar energía a mediano plazo. Con esto ¿se modifica el mapa energético mundial? ¿y cómo afecta en el juego de las alianzas estratégicas internacionales una supuesta independencia energética por parte de la potencia estadounidense? Radio U.de Chile, 19 de diciembre 2013.
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Los esquistos bituminosos son un grupo de rocas que alojan en sus poros materia orgánica, pudiendo producir gas o petróleo. Desde 1840 existen industrias modernas de extracción del componente conocido como “shale”, sin embargo, el descubrimiento de petróleo crudo en Medio Oriente a mediados del siglo veinte paralizó su desarrollo, el que se retomó ante el aumento de los costos del combustible a comienzos de este siglo.

A partir del 2010 el gas de esquisto ha tenido un auge comercial importante, sobre todo en los Estados Unidos. La tecnología del gigante norteamericano para realizar el “fracking” o rompimiento de napas geológicas, se ha depurado y con ello ha aumentado considerablemente la extracción del shale. Se puede apreciar entonces un cambio o reordenamiento en el mapa energético mundial.

El analista internacional, Raúl Sohr, se refirió al rol que cumple EE.UU. a nivel mundial en materia energética “la situación de la matriz energética mundial es incierta en la medida que Estados Unidos se ha convertido en un creciente productor de gas de esquisto y petróleo de esquisto, hay que ver hasta qué punto Estados Unidos puede mantener esa producción, es un fenómeno que está despuntando y por lo menos hasta ahora efectivamente ha tenido un impacto muy grande en los precios en EE.UU. por un lado y hay una idea de que esto podría darle a EE.UU. una autonomía energética que ha venido buscando desde hace décadas”.

Según Sohr, para los productores de petróleo esto es mala noticia, ante las posibilidades de que Estados Unidos se convierta en exportador. Se prevé que no le va a seguir comprando gas a Perú y que va a reducir las importaciones de petróleo desde Venezuela.

Sin embargo, el experto en energía Miguel Márquez, en conversación con Radio Universidad de Chile señaló que el impacto en las grandes potencias regionales no debiera ser tan alto: “Tengo la impresión de que el costo de extracción de un barril de crudo en Venezuela sigue siendo competitivo, o tal vez más barato, que el petróleo o gas de esquisto” afirmó y añadió que “el impacto va a ser lateral y a corto plazo en función de los precios que se muestran en el mercado”.

¿Y qué pasa con Medio Oriente de donde proviene buena parte del petróleo hoy? Hay quienes señalan incluso que algunas políticas que está adoptando Estados Unidos ya estarían influenciadas por la nueva perspectiva de una mayor autonomía. Uno de esos cambios sería, por ejemplo, el enfriamiento de las relaciones entre ese país y Arabia Saudita. Sin embargo, Sara Larraín, directora de Chile Sustentable, también experta en temas energéticos, indicó que Medio Oriente ya está complicado ante la transición a energías más limpias.

Además, la estudiosa sobre temas energéticos y medio ambientales agregó que “Medio Oriente tiene que prepararse igual por todo el tema de las negociaciones de Cambio Climático, tiene que prepararse para un escenario de transición, primero adaptarse a un escenario donde hay una reducción de las reservas y la reducción de las reservas de la calidad que las conocemos hoy eso está totalmente comprobado, por lo tanto, esos países obviamente tiene que continuar con una transición para una extracción menor de ese combustible”.

“No es justificable que habiendo en el futuro combustibles más limpios estos países sigan extrayendo aceleradamente las reservas que son limitadas. Hoy día ya se tiene claro, incluso al interior de la industria y las financieras, que la era del petróleo tiene un límite”, afirmó Sara Larraín y añadió que “ya estamos atrasados en el avance hacia la utilización global de fórmulas renovables”.

Y si bien el esquisto parece ser uno de esos combustibles “de transición” al ser mucho menos contaminante que el carbón y el petróleo crudo, ya se indica que esta explotación es tremendamente tóxica, que está dañando a las napas. En ese sentido, no se sabe si en los mismos Estados Unidos se va a levantar una resistencia por parte de grupos ambientalistas a esta práctica.

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