Nuevo virus en salmonicultoras se llama alza de costos

Para tener una idea: cinco de las principales empresas salmoneras del país, que informan sus resultados públicamente a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), han evidenciado un alza en sus costos de 37% promedio, lo que ha afectado fuertemente la última línea. Aqua.cl, 10 de diciembre de 2013.;

Para tener una idea: cinco de las principales empresas salmoneras del país, que informan sus resultados públicamente a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), han evidenciado un alza en sus costos de 37% promedio, lo que ha afectado fuertemente la última línea. Aqua.cl, 10 de diciembre de 2013.;


Tras los informes de resultados al tercer trimestre de 2013, las empresas salmonicultoras destacan que producir un salmón cuesta un 37% más que hace doce meses. Frente a la pérdida de competitividad, el Gobierno analiza cambios, mientras que las compañías buscan un nuevo salvavidas en la banca.
La empresa salmonera Invermar, ligada a la familia Montanari, encendió las luces de alerta: reconoció que “no contaría” con fondos suficientes para pagar sus deudas y en paralelo mantener su producción, por lo que está renegociando sus pasivos con sus bancos acreedores.
Pero no es la única empresa del rubro que está pasando por tiempos difíciles. En la industria se hace un paralelo a lo vivido hace unos tres años con la crisis que generó el virus ISA: miles de trabajadores despedidos y empresas al borde de la quiebra.
En aquella ocasión, las negociaciones con la banca fueron duras. Los salmonicultores buscaban renegociar sus deudas, pero las entidades financieras no querían dar una señal de debilidad y que, ante cualquier crisis, empresas de distintos rubros pidieran repactar sus acreencias.
En la banca se planteó que los salmonicultores fueron, en parte, responsables por la crisis del ISA; que no tomaron medidas y solo se preocuparon de crecer a cualquier costo. Al final salió humo blanco. Pero hoy hay otro virus. Y esta vez lo genera el alza de costos que, paradojalmente, fue resultado de la crisis del ISA.
El Gobierno endureció la normativa para evitar una nueva crisis sanitaria, lo que llevó a encarecer la producción. Todo con el fin de evitar una nueva catástrofe. Si bien los resultados de las medidas dieron lugar a una industria más sana, producir un salmón hoy es mucho más caro que hace tres años.
Los insumos han subido de precio, pero lo más relevante, afirman en el sector, es que hoy el manejo sanitario ha llevado al país a perder competitividad frente al archirrival en esta industria: Noruega.
Para tener una idea: cinco de las principales empresas salmoneras del país, que informan sus resultados públicamente a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), han evidenciado un alza en sus costos de 37% promedio, lo que ha afectado fuertemente la última línea.
No obstante, en el Gobierno hay conciencia de esta situación, y ya se preparan cambios normativos para hacer menos rígida la legislación, pero sin dejar de lado la seguridad sanitaria.
“Lo importante es poder llevar a cabo un modelo de producción exitoso. La idea es producir de manera más distanciada unos de otros con una correcta definición de barrio. Eso es lo que nos va a permitir disminuir fuertemente los costos”, dice el gerente general de Marine Harvest Chile, Roberto Riethmüller.
“La duplicación de documentos y registros de control que se hacen se pueden mejorar”, añadió el gerente general de Los Fiordos, ligada a Agrosuper, Sady Delgado.
En tanto, para el gerente general de Skretting Chile, Gabriel García, “lo más preocupante es que las empresas comiencen a perder plata y su estructura de costos no esté fortalecida por los precios que hoy hay en el mercado”.
En efecto, los precios del salmón a nivel internacional se han recuperado con fuerza.
Una de las medidas que analiza el Gobierno es “ampliar el tiempo del periodo productivo de los centros de cultivo desde 21 meses a 33 meses, manteniendo los tres meses de descanso entre cada periodo que establece la ley”, dijo el subsecretario de Pesca y Acuicltura, Pablo Galilea.
Esto permitiría flexibilizar la logística que implica cosechar peces en una misma temporada por parte de distintas empresas que comparten un mismo barrio.

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