Sequía y viento favorecen propagación de 54 incendios en la zona sur del país

Balance arroja 4.000 hectáreas quemadas en el Biobío, lo que obligó a evacuar viviendas. Entre las regiones de O’Higgins y Aysén hay más de 6.000 hectáreas afectadas. La Tercera 24 de diciembre 2013.


Decenas de brigadas de la Conaf, helicópteros y aviones combatían ayer diferentes incendios entre las regiones de O’Higgins y Magallanes. En la jornada, se registraron 54 siniestros simultáneos; una muestra de la situación que se vive este año, en que el número de incendios y las hectáreas quemadas superan el período anterior y el promedio de los últimos cinco años.

Según Hugo Knockaert, gerente de manejo del fuego de la Conaf, la sequía, el viento y el cambio climático han incidido en la mayor ocurrencia de incendios forestales. “La ausencia de precipitaciones inciden en que los pastos se sequen anticipadamente, y se quemen más rápido”, en caso de incendios, explica.

Lo mismo argumenta el ministro de Agricultura, Luis Mayol, quien sostiene que “es evidente que la sequía, que ya se arrastra por años, está generando una situación proclive a los incendios. Se viene acumulando una falta de agua que ha hecho que toda la flora, los bosques, pasto, cada vez están en una situación de riesgo mayor. Por eso, hacemos un llamado a que la ciudadanía sea más precavida en esta fecha. El mejor antídoto para los incendios es la prevención”.

Además, agregó que esta sequía, que lleva varios años, “se empiece a regularizar. Los pronósticos del NOAA de Estados Unidos, señalan que en 2014 sería un año normal. Esperemos que sea efectivo, porque cuando son tres años se empiezan a acumular los efectos y es por eso que cada vez tenemos riesgo de incendios mayores”.

Los más afectados

Ayer, 12 incendios afectaban a la VIII Región, especialmente a las provincias de Arauco y Biobío, que están con alerta roja desde el domingo. Cuatro voluntarios resultaron lesionados, uno de ellos de gravedad. Hasta ayer, se habían consumido más de 4.000 hectáreas de vegetación.

En Arauco se habían quemado 3.900 hectáreas, según las últimas estadísticas de Forestal Arauco, de las cuales 2.200 pertenecen a la empresa, predio que principalmente tiene pinos. Pero, además, tres casas fueron consumidas por el fuego y decenas de familias tuvieron que ser evacuadas. Durante la tarde de ayer, el siniestro fue declarado como confinado.

Según explicó Francisco Zamorano, subgerente de Asuntos Públicos de la compañía, se está realizando un trabajo en conjunto con la autoridad y la Conaf, donde ellos han aportado con nueve brigadas, de siete personas cada una, y tres helicópteros.

Según explicó el intendente de la Región del Biobío, Víctor Lobos, ayer se autoevacuaron 240 personas en Arauco, la mayoría de las cuales volvió a sus casas durante la jornada. “El motivo para evacuar fue por el ambiente, que estaba irrespirable por el humo y cenizas”.

La autoridad destacó que después de las 15.00, “se reactivó el incendio nuevamente porque los vientos superaban los 40 a 50 kilómetros por hora, pero creo que va a ser controlado en los próximos días. El peligro de que se afecte a la población urbana es menor”.

Agregó que existen 10 focos nuevos, “el ambiente está muy seco, no llueve hace más de un mes, por lo tanto la situación es tremendamente peligrosa”.

Por su parte, Pilar López, gobernadora subrogante de la provincia del Biobío, señaló que había más de 1.000 hectáreas afectadas. “Están trabajando cuatro aeronaves, además de las brigadas de personal de la Forestal Mininco. También en Coihue se ha reactivado el incendio que estaba controlado”.

Desde la intendencia, informaron que unas 150 personas fueron evacuadas en la provincia. Tres camiones del Ejército se trasladaron al lugar para apoyar las tareas de evacuación al albergue ubicado en la escuela El Chequén.

En tanto, el intendente explicó que “llegó un grupo de expertos de la Conaf que investigará en terreno y van a determinar si en Llico, o en Lavapié el origen del incendio fue intencional o por negligencia. Hay rumores sobre faenas agrícolas, o bien por soldaduras de cercos que han generado el fuego. Pero las condiciones atmosféricas son las que más favorecen”.

La herencia del padre: Los tres hermanos

Son tres hermanos -Julio, Orlando (68) y Atanacio Burgos- que tenían 13 hectáreas de eucaliptos en el sector de “Las Quemas”, ubicado en la localidad de Rumena, Arauco. Julio tuvo que dejar todo, no alcanzó a sacar ni una prenda de vestir. Ayer en ese sector se quemaron en total dos casas, una de las cuales era de Julio Burgos. Dos teteras quemadas y su cama de bronce calcinada era parte de lo que encontró su hermano Orlando mientras recorría la casa que recibieron como herencia de su padre. Orlando cuenta que de sus cinco hectáreas de eucaliptos, tres estaban listas para ser vendidas, por lo que estima pérdidas de $ 10 millones. “Qué le vamos a hacer, ya se perdió todo” dice, mientras se encoge de hombros.

Envueltos por el fuego: Los últimos evacuados

Elvira Salas y sus cuatro hijos quedaron sin electricidad. El cielo fue tapado por el humo y, al anochecer, la caleta estaba a oscuras. Sólo era iluminada por las llamas que veían a la distancia. Ella, al igual que muchos de sus vecinos del sector conocido como “Puerto Viejo”, no querían salir de sus hogares por temor a perder sus cosas. Al atardecer el ambiente era irrespirable, lo que obligó a sus cuatro hijos y la madre de Elvira a irse en uno de los botes. Ella se quedó para ir a buscar a su abuela que estaba en la zona roja de la emergencia. Elvira, su pareja y su abuela subieron a una camioneta, pero el viaje duró 10 minutos ya que fueron alcanzados por el fuego. Una maniobra del conductor permitió salvarles la vida.

Escuchaban explosiones: Le recordó el 27/F

El pescador artesanal César Martínez vive en el sector Puerto Viejo junto a su familia. El no quería dejar su casa, pero accedió a hacerlo. Recuerda que la electricidad se cortó como a las 18.00 y que escuchaban “explosiones, ruidos fuertes y se oscureció Punta Lavapié, lo que me hizo recordar el terremoto. El 27/F se oscureció todo con la diferencia que esa vez fue niebla, pero ahora era humo. Yo le decía a mi esposa que nos quedáramos, pero después pensé en mi hija y tuvimos que venirnos”. La familia salió con la ayuda de Carabineros. Recuerda la desesperación de sus vecinos mojando sus casas para evitar que se quemaran. Ayer estaban preocupados por los niños, porque no saben dónde pasarán la navidad.

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