La nueva agenda de la industria salmonera

Salmonicultura

Salmonicultura

Varias salmoneras están operando fuera de su zona de concesión, entre otras razones, para evitar los contagios luego del ISA. Hoy esta situación está en la mira de la Superintendencia del Medio Ambiente. La industria analiza cambios. La Tercera, 26 de enero 2014.


Una tarea no menor tendrá que solucionar el nuevo presidente de SalmonChile. Felipe Sandoval, ex subsecretario de Pesca y hasta hace poco ejecutivo de AquaChile, la mayor salmonera del país, asume en febrero y desde ese mes tendrá que trabajar intensamente para actualizar la información ambiental de una industria donde varias empresas han enfrentado en el último año problemas con las fiscalizaciones de la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA).

La primera señal de conflicto se dio en mayo de 2013, cuando la SMA formuló cargos contra tres salmoneras por incumplimientos ambientales. Se trató de Marina Tornagaleones, ligado al empresario Ramón Eblen; Los Fiordos, de Agrosuper, y Acuimag, de la familia Gálmez. El fiscalizador señaló que las firmas estaban operando fuera de la concesión marítima y del área apta para la acuicultura. “Es evidente que el proyecto fiscalizado es diverso al autorizado y carece de una evaluación ambiental conforme a lo dispuesto en la Ley Nº 19.300 sobre las Bases Generales del Medio Ambiente”, indicó la SMA en su oportunidad, en relación con la empresa de Eblen.

Luego de esto, el directorio de SalmonChile se puso en estado de alerta y comenzó una serie de reuniones con la autoridad para analizar el problema. Sus representantes se reunieron con Subpesca, la SMA y el Ministerio de Medio Ambiente. Y finalmente, el gremio llegó a la conclusión de que parte importante de sus asociados no estaba cumpliendo lo que decían sus respectivas Resoluciones de Calificación Ambiental (RCA), por lo tanto, estaban expuestos a multas que pueden contemplar la caducación de la RCA, la clausura de instalaciones y hasta multas que van desde una a 5.000 UTA (unos $ 2.739 millones). Así las cosas, el sector tendrá que actualizar 500 concesiones, un tema no menor, tomando en cuenta que la industria hoy opera 1.200. La SMA tampoco tendrá una labor fácil. Del universo total de fiscalizaciones -que llega a 13.500 RCA, donde hay proyectos en operación, construcción, cierre y no iniciados-, 3.500 aprobaciones tienen relación con proyectos de salmones y pesca.

El jefe de la división de Acuicultura de Subpesca, José Miguel Burgos, reconoce las dificultades. “Estamos conscientes de que la industria tiene que cumplir absoluta- mente con todas las normas legales y tiene que operar en las zonas autorizadas. Si eso significa tener que hacer toda su tramitación ambiental de nuevo, habrá que hacerlo”, dice. El funcionario agrega que Subpesca se está coordinando con las autoridades ambientales y del SEA para adelantarles el escenario que enfrentarán en 2014. “También hemos conversado con la subsecretaria de las Fuerzas Armadas, informando del proceso que se viene en curso”, explica Burgos.

Este será un tema relevante para la industria. De hecho, está considerada entre las tareas principales de la llamada “hoja de ruta” que hace unas semanas entregaron a la autoridad. Otro de los asuntos de interés corresponde a la nueva norma que se aprobó en la Comisión Nacional de Acuicultura y que establece un nuevo parámetro para limitar la siembra de salmones (ver recuadro).

Contraposición de normas

Pero ¿por qué las salmoneras no están cumpliendo la norma? El problema nació con el sector salmonero, es decir, cuando se pidieron las primeras concesiones para establecer sus centros de cultivos, explican en la industria.

Esto, porque en esa época aún no existían los GPS y las zonas de concesión se diseñaban en los mapas, con un lápiz grafito, y éstas a veces no coincidían con la zona que se requería. “De eso nos dimos cuenta tiempo después, cuando íbamos a ver el lugar que fue autorizado para instalarnos y detectamos que no eran aguas profundas o que no estaban dadas las condiciones para poner un centro de cultivo”, recuerda un ejecutivo salmonero.

En el sector agregan que para contener el virus ISA, las empresas debieron expandirse y salir de su zona de concesión para evitar los contagios, lo que en esa oportunidad fue permitido por la autoridad pesquera. Por eso, en el sector hablan de una contraposición de normas, porque con la nueva normativa ambiental se regula el cumplimiento explícito de lo indicado en las RCA, explican en el sector.

SalmonChile tiene la misma opinión y señala que los problemas comenzaron cuando se implementó la nueva institucionalidad ambiental. “El sistema no se ha ajustado a una realidad que ha ido cambiando. Hoy controlan en detalle, porque no se cumple lo que está escrito, pero no se centran en si con estos cambios se alteran los indica- dores ambientales”, explica oficialmente el gremio.

La Subsecretaría de Pesca coincide, aunque en el organismo hacen hincapié que las concesiones se han otorgado a petición de las propias empresas.

“Es probable que no todas las zonas solicitadas eran las mejores. Esta es una industria nueva y probablemente, no en todos los casos se cumplió con los parámetros que hoy sabemos que debe cumplir una zona concesionada, como es la calidad del fondo marino, las corrientes, el oxígeno que tiene que tener. Cuando esta industria partió, los estándares eran distintos”, señala José Miguel Burgos.

La mayor preocupación del gremio es el tiempo que puede llevar realizar todos los cambios, tomando en cuenta que hoy obtener las autorizaciones ambientales es más complejo. La premura no es menor, porque para no caer en una ilegalidad han tenido que volver a las zonas que se detallan en sus RCA, lo que también ha impactado sus estructuras de costos. “Esto hace que la operación sea ineficiente. Una de las consecuencias es tener que producir menos salmones y aumentar los tratamientos, ya que los peces están más juntos. Por eso es importante regularizar la situación y cambiarnos de lugar”, explican en SalmonChile.

Hoja de ruta

Por la complejidad de la tarea, SalmonChile optó por Felipe Sandoval para liderar el gremio en esta nueva etapa, tras la salida de María Eugenia Wagner. La idea era tener a la cabeza de la asociación a un conocedor de la industria y del sector público. En la pelea por la silla también estuvo Carlos Vial -vicepresidente de Friosur, pesquera ligada a la familia Del Río-, quien ya había liderado el gremio salmonero entre 2004 y 2007.

Pero no sólo en esta coyuntura se enfocará Sandoval. También se quiere perfeccionar el sistema de contención de enfermedades, comenzando con el cáligus, piojo de mar que afecta a los salmones. Para eso, en los próximos días se trabajará para abordar el sistema de control, con el fin de aumentar la superficie de contagio.

Para el largo plazo también hay tareas. Una de ellas es reordenar toda la industria acuícola, con el fin de que las relaciones entre los centros de cultivos de las distintas especies tengan un nuevo diseño. “El ordenamiento requiere de una mirada distinta a la que le hemos dado hasta ahora. Creemos que desde la autoridad debería haber una orientación bastante más clara de la amplitud de cada sitio para una u otra actividad”, explica José Miguel Burgos.

Nueva norma que limita siembra mejora economías de escala de la industria

Una nueva alternativa de siembra tendrán las empresas salmoneras. Se trata de una nueva norma que fue aprobada hace unos días por la Comisión Nacional de Pesca y que entraría en vigencia a mediados de 2014. La nueva forma de siembra, que es opcional, complementa al actual reglamento de densidades, que restringe la siembra según el desempeño sanitario de un centro en el ciclo productivo anterior. La limitación por densidades contempla que si un barrio no tiene índices excesivos de mortalidad, sus jaulas podrían contener hasta 17 kilos de peces por cada metro cúbico (m3), mientras que si la mortalidad es alta, la capacidad de siembra llegará a 11 kilos por m3 por jaula. Ahora, la alternativa que propuso la autoridad hace unas semanas contempla que las siembras pueden limitarse entre 15% y 25%, dependiendo del performance sanitario. La diferencia es que las restricciones abarcan a los barrios y no a cada jaula, lo que eleva las densidades de producción. “Por ejemplo, si se limita la siembra a 11 kilos por m3, porque hubo un mal desempeño, eso quiere decir que se pueden sembrar 20 millones de pescados en un total de 15 jaulas. Ahora con esta alternativa, ese número pueden ser los mismos 20 millones, pero en menos jaulas”, explica José Miguel Burgos. Agrega que desde el punto de vista de los riesgos, esta alternativa es mejor para la biomasa, “ya que la suma de pescados del barrio es más importante que la cantidad de pescado que se pueda tener por jaula”.

Burgos explica que serán las empresas que comparten un barrio las que tendrán que ponerse de acuerdo en la cantidad de peces que ponen en las jaulas. “Ellos tendrán que entregar un plan de manejo si es que el barrio analiza que esta alternativa les conviene más”, dice.

Para SalmonChile, la nueva norma permite tener mejores economías de escala, ya que se ocupan menos jaulas, la producción se concentra en una parte del barrio y el transporte también se hace más eficiente, dicen. “La norma cumple con dos objetivos importantes. Hay menos peces en un área geográfica, por lo tanto, la administración es mucho más eficiente y además, se contiene el riesgo sanitario”, dice SalmonChile.

El gremio indica que esta opción podría ser tomada por aquellos barrios que hayan tenido un mal desempeño ambiental. “Las restricciones que ponen toman en cuenta la mortalidad del ciclo productivo pasado y de lo que se quiera sembrar en el futuro. Si tuviste un mal desempeño y quieres sembrar más en el otro ciclo, te darán una densidad baja”, dice.

Comments are closed.