“Cambio Climático 2014: Impactos, Adaptación y Vulnerabilidad”

Columna de opinión de la red climática CANLA, instancia donde Terram es miembro de su Consejo Directivo. Opinión publicada en El Dinamo 01 de abril 2014.


Categórico es el análisis que entrega el nuevo reporte del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC), referido los impactos generados por los cambios del clima, dado a conocer el pasado 30 de marzo en Yokohama Japón. La evidencia que entrega la ciencia es robusta y establece con certeza que el Cambio Climático es una realidad desgarradora, cuyos efectos el mundo ya no puede evitar.

Este segundo Informe del Quinto Reporte de Evaluación del Panel Intergubernamental (AR5GT2), demuestra que los cambios experimentados por el clima en el planeta están afectando negativamente a todos los continentes y océanos sin excepción. Se espera además que el aumento de las temperaturas desacelere el crecimiento económico, degrade la seguridad alimentaria y el acceso al agua e incremente las desigualdades sociales. El panel de la ONU a través de su nuevo reporte augura también que las personas se volverán más pobres, sufrirán más hambre y padecerán más enfermedades, ya que se enfrentarán a más inundaciones, olas de calor y prolongadas sequias.

Bajo este desalentador panorama a medida que el fenómeno climático empeore, la capacidad de respuesta será menos asertiva pudiendo generarse un retroceso en las ganancias logradas en décadas recientes por los países en términos de desarrollo. Situación que se complejiza más si pensamos que aún las grandes economías no logran movilizar los recursos necesarios para iniciativas de adaptación y mitigación, para así terminar con la dependencia de fuentes no renovables en el sector energético.

Por ello el llamado es a actuar ahora, bajo la premisa que retrasar las acciones de mitigación y adaptación costará más y será menos efectivo. Es el momento de lograr un consenso en la capacidad de respuesta de los países frente a este problema global que también afecta a miles de comunidades en América Latina y el Caribe, donde podemos ver patrones comunes de daño y alteraciones climáticas entre países de la región, por ejemplo en los frágiles ecosistemas marinos, la salud de la población, y la erosión de los suelos fértiles, afectando así a la producción y recolección de alimentos y disponibilidad del agua para la vida y sustento de actividades productivas.

Es urgente que los gobiernos de América Latina y el Caribe se comprometan verdaderamente con el bienestar de sus poblaciones. En este sentido, los avances que se logren en post de un bienestar bajo en carbono, que allane el camino para las energías renovables, la eficiencia energética y la movilidad sustentable, resultan claves para disminuir el consumo y dependencia de los combustibles fósiles, y así ayudar en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Si no se reduce dramática y urgentemente la polución de carbono, los impactos en el clima excederán nuestra habilidad de adaptación y afectaran la expectativa de vida de la población. Sobre este punto es imperativo consensuar entre los gobiernos un desarrollo o bienestar bajo en carbono, que de cabida real e incentivos concretos a las energías limpias en la matriz energética de muchas naciones que hoy dependen erróneamente de los combustibles fósiles.

La disminución acelerada e irreversible de los glaciares y la dependencia de la hidroelectricidad en América Latina es un punto clave a destacar, la disminución de los caudales está poniendo en riesgo no sólo la capacidad de energía estimada, sino también el abastecimiento de agua para actividades agrícolas, la vida de las comunidades, las actividades anexas que dependen de ella como el turismo, y la vitalidad de las economías en general. IPCC señala en este punto, el caso de Chile, con la disminución de sus ríos Bio Bio y Maule, y la baja de caudal de la Laguna del Laja. Resulta imperativo considerar estas disminuciones en los caudales de nuestros ríos, que no son al azar, sino que nos dan una señal de alerta que debería llevar a nuestras autoridades a implementar cambios sustanciales en materia de energía en los países en desarrollo, para garantizar bienestar y un buen uso del recurso agua.

El reporte, firmado por los gobiernos del mundo en Yokohama Japón se publica seis meses antes de la Conferencia del Clima del Secretario General de las Naciones Unidas, en la cual los líderes deberán comprometerse a realizar acciones que faciliten el camino hacia un nuevo tratado internacional del clima del 2015. Consideramos que este Acuerdo Global debe tener carácter vinculante, y romper la lógica del doble discurso que ha imperado en las COPs, incorporando metas de reducción de emisiones que respondan a la gravedad de la crisis climática plasmada hoy en el Quinto Informe de IPCC.

Por Climate Action Network Latinoamérica (CANLA)
31 marzo 2014 www.can-la.org/es

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Climate Action Network Latinoamérica (CAN-LA) es el Nodo Regional de Climate Action Network International (CAN) en la región geográfica de América Latina y el Caribe. Es una red de organizaciones no gubernamentales independientes de América Latina comprometidas y activas en la lucha contra los efectos nocivos del Cambio Climático. Actualmente la componen más de treinta organizaciones de toda la región. www.can-la.org

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