Chile lidera en pérdidas por desastres naturales en Latinoamérica: US$ 200 millones anuales

Análisis plantea que el país debe fijarse metas para reducir muertes y pérdidas monetarias, fiscalizar el cumplimiento del código de construcción, reforzar la institucionalidad y la comunicación de riesgos y amenazas en la población. Fuente: El Mercurio 30 de abril 2014.


En las dos últimas décadas, Chile ha concentrado la mayor parte de las emergencias de Sudamérica: entre el terremoto y maremoto del 27-F, los recientes de Iquique, el incendio de Valparaíso, el sismo de Tocopilla, las nevadas en Aysén, las erupciones del volcán Chaitén y del cordón Caulle, las inundaciones en Toconao y otros tantos desastres naturales, el país ha tenido que asistir a los más de 350 mil damnificados con planes de emergencias y reconstrucción.

Según estimaciones del BID, en 20 años, el fisco ha debido desembolsar más de US$ 200 millones en promedio al año, a causa de estos desastres. El monto sitúa a Chile como el país que más gasta al año en emergencias de Latinoamérica, según Tsuneki Hori, especialista en gestión de desastres del BID.

Precisamente esa entidad estudió la forma en que Chile ha lidiado con los desastres naturales, y las amenazas y riesgos de nuevas emergencias.

Para ello, evaluaron al país bajo el cedazo de cuatro indicadores: déficit por desastre, desastres locales, vulnerabilidad y gestión de riesgo.

En suma, se establece que si bien el país cuenta con financiamiento para enfrentar una tragedia y sostenerla económicamente, critica que para costearlas Chile depende necesariamente de alzas de impuestos, no de un fondo para emergencias con suficientes recursos para sortear la emergencia y reconstrucción completa.

También indica que la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi) cumple bien sus funciones, pero que no hay una institucionalidad fortalecida para enfrentar estos hechos desde la planificación, la fiscalización del código constructivo (considerado muy positivamente, pero mal implementado y fiscalizado) y el establecimiento de una cultura ante la emergencia.

“Chile ha mejorado bastante comparado con hace 10 años, pero hay una falta de experiencia en las condiciones para enfrentar el desarrollo social, la gobernabilidad, infraestructura, medios de comunicación, la salud y el cuidado ambiental. Esto es lo que tiene en peores condiciones al país”, afirma Hori.

El especialista plantea que se debe crear una meta nacional para reducir muertes y pérdidas económicas a un año determinado, para así crear un ideal nacional en torno a los desastres. Además, dice que se debe invertir en obras de mitigación como parques inundables, para reducir el impacto de una emergencia.

Frente a la propuesta del BID, el subdirector de gestión del riesgo de la Onemi, Rodrigo Ortiz, dice que el país hoy cuenta con una institucionalidad robusta y que siempre hay espacios para mejorarla. “Hoy hay una mayor conciencia a nivel del Estado. Como sistema de protección civil apoyamos desde la prevención, y también en la reducción del riesgo. Somos signatarios de la convención internacional de Hyogo, que compromete a Chile a reducir los riesgos de desastres y lo que nos queda es fortalecer los conocimientos e implementar una política nacional de reducción de riesgos de desastres”, afirma.

Desde 1990 se han promulgado 50 decretos de emergencia

En los últimos 24 años, las diversas tragedias que han golpeado a distintas zonas del país han obligado al Ejecutivo a promulgar 50 decretos de emergencia. La mayoría (14) por inundaciones, sismos (8) y sequías (7). Luego se han emitido por el invierno altiplánico (4), heladas (4), incendios forestales (3), erupciones volcánicas (2).

Las emergencias por aluviones, nevadas, acopios de plomo, marea roja, derrumbe de mina y accidente aéreo han generado un decreto cada una.

La mayoría de los decretos los firmó el ex Presidente Ricardo Lagos (12), lo mismo que Michelle Bachelet, si se consideran sus dos mandatos. En el gobierno de Eduardo Frei se promulgaron 10. Los que menos firmaron fueron Sebastián Piñera (9) y Patricio Aylwin (6).

La mayor parte de los decretos fue para las regiones de Valparaíso (14), La Araucanía (10), Biobío (8), Atacama (6), Coquimbo (6) y O’Higgins (6). Por la Región Metropolitana se han promulgado cinco decretos de emergencia en los últimos 20 años.

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