Consecuencias ambientales del incendio seguirán por meses

La persistencia de material particulado tóxico y el potencial riesgo de aluviones por la erosión es lo que preocupa a los especialistas. El Mercurio 16 abril 2014.


Aunque los bomberos tienen prácticamente controlado el incendio de Valparaíso, sus consecuencias para el medio ambiente podrían persistir durante varios meses, reconocen los especialistas.

Según Raúl Morales, director del Centro de Ciencias Ambientales de la Universidad de Chile, en esta catástrofe en particular convergen dos tipos de siniestros, uno forestal y otro de viviendas. Es decir, al típico material particulado derivado de la combustión de árboles y matorrales se suman los objetos que se encontraban dentro de las casas, algunos que generan alta toxicidad en el ambiente, como materiales de origen plástico y los metalizados. “Esas dos fuentes de emisión de partículas y gases se encuentran en una condición geográfica bastante adversa para la población, puesto que están en un borde costero en que el movimiento de las masas de aire corresponde fundamentalmente a desplazamientos simétricos, del mar al continente en el día, y de continente al mar por la noche”.

El vaivén de partículas y gases y una mala ventilación hacen que las emisiones se queden estacionadas en la zona en el corto plazo. “Es probable que se presenten condiciones de mala calidad del aire para la población en las próximas semanas y meses, especialmente acotadas al área del siniestro”.

Aunque la nube tóxica debería ir gradualmente bajando su densidad, también habrá una resuspensión permanente del material particulado y cenizas debido a las actividades de reconstrucción.

Las autoridades de salud, sugiere Morales, deberían hacer un catastro de las personas del entorno, incluso las que han participado en las faenas de rescate y remoción de escombros, para hacerles un seguimiento en los próximos meses, ya que podrían verse afectados por problemas respiratorios durante el invierno.

A Hugo Romero, investigador del Departamento de Geografía de la Universidad de Chile, le preocupa el invierno y la pérdida de capacidad de escurrimiento de los suelos de las quebradas.

“Cuando tenemos lluvia, una parte de esa agua si infiltra en el suelo y otra escurre superficialmente. Lo que se infiltra depende de la cubierta vegetal. Los matorrales y otros árboles que existen o existían en los cerros de Valparaíso son buenos infiltradores de agua y también de sedimentos, es decir, son un control efectivo de la cantidad de agua y las inundaciones”, explica.

Pero la pérdida de esa vegetación impacta directamente en esa capacidad de filtración. “La recolonización de la vegetación, si es que ocurre, va a ser un proceso lento y por tanto el suelo en los próximos años va estar susceptible a la erosión y también al escurrimiento. Esto, según el tipo y cantidad de lluvia, podría tener efectos lamentables, como aluviones o avalanchas”.

Ya se habla de la presencia de un fenómeno del Niño para este año, lo que significa lluvias más abundantes. “Hay una relación importante entre el tipo de lluvia concentrada en pocas horas y el desencadenamiento de erosión. Entonces podríamos estar ante un escenario bastante crítico el próximo invierno”.

Áreas verdes

Los especialistas creen que recuperar las quebradas como espacios verdes y fuentes de agua potable atenuaría el impacto de nuevos siniestros.

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