“Impuestos verdes van a desincentivar la generación termoeléctrica”

René Muga estima que gravamen propuesto por gobierno incrementaría hasta en 8% el costo de generación eléctrica y que Chile no tiene obligación de reducir emisiones de CO2. Fuente: La Tercera 16 abril 2014.


Por sorpresa tomó a la industria eléctrica la iniciativa del gobierno de establecer los denominados impuestos verdes -que gravan la emisión de contaminantes y CO2-, dice René Muga, vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Generadoras. Advierte que encarecerá la generación eléctrica, restará competitividad al país y no tendría mayor impacto ambiental, ya que en el caso de los contaminantes locales, éstos ya se rigen por una norma de emisión que obligó a la industria a invertir más de US$ 1.000 millones.

¿Cuál es la preocupación de los generadores por la aplicación de este impuesto?

En el programa de Bachelet se señala que se avanzará al establecimiento de impuestos verdes, que de alguna forma graven las industrias emisoras de gases contaminantes. Lo que hubiéramos deseado es que fuera producto de una discusión, como en otros países que han aplicado estas medidas, una evaluación de los costos y beneficios. Hay países que han aplicado impuestos, pero no es el caso de ningún país en desarrollo, salvo Sudáfrica. Los países en desarrollo no están obligados a reducir emisiones, y no hay ninguna obligación legal para Chile de reducir las emisiones de CO2.

¿Los tomó por sorpresa el mecanismo?

Sí, porque la participación de Chile en las emisiones mundiales de CO2 es del 0,2%. Lo que hubiéramos esperado es ver la manera más efectiva y menos costosa de las implicancias que tiene una reducción de emisiones. Echamos de menos que esa discusión no se haya producido y que se haya optado por un instrumento, y que se aplique con, a nuestro juicio, una evaluación insuficiente del efecto económico de un impuesto que, claramente, va a hacer aumentar los costos de la generación eléctrica en nuestro país.

¿Tiene efectos ambientales la aplicación del impuesto?

El impuesto se aplica a emisiones de CO2 y contaminantes locales. En las emisiones de contaminantes locales existen tecnologías para abatirlas y están siendo utilizadas por la industria, que ya ha invertido más de US$ 1.000 millones, y se reduce en más del 90%. No nos parece que un impuesto a las emisiones locales vaya a poder reducir mucho más. En el CO2, nos parece que el impuesto de US$ 5 por tonelada emitida va a generar un encarecimiento en la generación eléctrica relevante, de entre 6% y 8% por megawatt.

¿Hay tecnología para llevar a cero las emisiones de CO2?

No. Hoy día no hay tecnologías comercialmente disponibles, hay algunas en desarrollo a nivel piloto, de captura y almacenamiento. Esto encarece mucho la generación con carbón, y no está comercialmente disponible.

¿Genera mayor incertidumbre para el sector eléctrico?

Este proyecto genera una gran incertidumbre porque deja abierto un ámbito de mucha duda, ya que se le agregan dos factores, la salud de la población y el contaminante en la comuna, que no están determinados por la ley, por lo tanto, se establece un impuesto que determinará posteriormente por el Ministerio del Medio Ambiente, en consulta con Salud y Hacienda. Por lo tanto, no va en el sentido de darle más certezas al inversionista en este sector.

¿Y es también un desincentivo a la generación térmica?

El impuesto, sin ninguna duda, es un desincentivo a la generación termoeléctrica. En particular, tiene efectos negativos en tecnologías como el carbón y el gas natural. También es un desincentivo a compromisos que las propias compañías puedan adoptar para compensar sus emisiones. En el caso de las emisiones locales, que son una preocupación de las comunidades, nos gustaría que el impuesto, de alguna forma, fuera más directamente recibido por ellas.

¿Se puede agravar la crisis que vive el sistema eléctrico chileno?

Por supuesto. Una de las principales preocupaciones que tenemos es que estamos en un contexto muy complejo para la generación eléctrica, del que todos estamos muy conscientes, de la alta incertidumbre y el entrabamiento que sufren los proyectos. En este escenario, introducir una discusión de este tipo no va en la dirección que se esperaría.

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