Bachelet y las aguas

Columna de opinión de Flavia Liberona, Directora de Terram, publicada en portal El Dinamo el 23 de mayo 2014.


Actualmente las prioridades están al revés, el establecimiento de derechos de agua, le asegura al privado una suerte de derecho de propiedad que le permite pasar por encima de las necesidades humanas vitales, de las funciones sociales y del adecuado resguardo del patrimonio natural.

Este 21 de mayo, la presidenta de la República se dirigió al país, fundamentalmente con el propósito de dar a conocer la carta de navegación de su mandato. Si bien en su discurso reforzó algunos de los compromisos establecidos en su programa de gobierno, también existieron énfasis que vale la pena comentar. En este sentido lo primero que hay que destacar del discurso presidencial es su visión sobre el contexto país y los cambios que ha tenido la sociedad chilena en los últimos años, especialmente la importancia de los movimientos sociales, así como la demanda de derechos por parte de las comunidades y en la defensa del medio ambiente.

Teniendo ésto como telón de fondo, analizaremos uno de los anuncios efectuados por la Presidenta Bachelet, el cual tiene que ver con cambios sustantivos en materia de aguas y respecto del cual señaló “Es por eso que hemos propuesto reconocer a las aguas como un bien nacional de uso público en sus diversos estados, modificando sustantivamente el Código de Aguas”.

Bachelet por una parte fundamentó esta decisión en el escenario de Cambio Climático, señalando que este ha alterado las condiciones que habíamos conocido y con esto hace un reconocimiento implícito a la situación que estamos viviendo y los posibles escenarios futuros que son más bien dramáticos respecto a la disponibilidad de agua en las zonas norte, centro y centro sur de Chile. Adicionalmente agregó que es probable que la sequía deje de ser un fenómeno episódico para transformarse en una característica permanente. Pero además señaló que esta medida no sólo se basa en la prolongada sequía que ha experimentado el país, sino también en la sobre explotación de cuencas y el mal uso de los derechos de agua. Con esto da cuenta de la precariedad del Estado para gestionar las aguas y del desmedido poder que detentan algunos sectores empresariales que basados en el artículo 19 N° 24 de la Constitución Política de la República y en el Código de Aguas, han constituido derechos en forma gratuita, los que pasan a ser parte de su patrimonio y pueden ser transados en el mercado.

Como bien sabemos el agua es un elemento vital, y por ende sin agua no hay vida, ella se encuentra presente en nuestro cuerpo y en el de todos los seres vivos, es constitutiva y fundamental de los ecosistemas y está presente en todos los procesos productivos. Sin embargo, en nuestro país tiene características de mercancía, de insumo transable al mejor postor, sin el menor resguardo para el mantenimiento de la vida.

Por ello, este anuncio de la presidenta es muy bien recibido, ya que es un reconocimiento a una demanda levantada por organizaciones de la sociedad civil desde hace varios años. Una demanda que tiene como fundamento el mantenimiento de procesos vitales y el acceso al agua y saneamiento como un derecho humano, tal como lo estableció Naciones Unidas el año 2010. También es destacable que se reconocerán las aguas en todos sus estados como bien nacional de uso público, pues implica incorporar a la legislación nacional los glaciares, a lo que se suma el anuncio presidencial de enviar al parlamento una ley para la protección de glaciares.

Sin duda lo indicado por Bachelet respecto a los recursos hídricos, generará un gran debate, pues el reconocimiento de las aguas como un bien nacional de uso público, implica que son un bien común y por ende los cambios legales propuestos le permitirán al Estado generar regulaciones e instrumentos para gestionar los recursos hídricos de mejor forma, garantizando en primer término el acceso humano al agua, luego el mantenimiento de los ecosistemas y en tercer lugar su uso para fines productivos. Actualmente las prioridades están al revés, el establecimiento de derechos de agua, le asegura al privado una suerte de derecho de propiedad que le permite pasar por encima de las necesidades humanas vitales, de las funciones sociales y del adecuado resguardo del patrimonio natural.

Sabemos que los cambios propuestos generarán polémica y que esta no será una tarea fácil, pues los grandes sectores empresariales se sentirán amenazados y probablemente como lo hacen en otros sectores de la economía levanten campañas del terror. Por ello, en todo momento debemos tener presente que el agua no sólo es un elemento vital para los seres humanos y otras especies, sino que cada vez es un bien más escaso y es deber del Estado gestionarla adecuadamente. La situación actual de las aguas en Chile es crítica y debe ser modificada, la prolongada sequía ha dejado en evidencia la precariedad del Estado de Chile para garantizar en la práctica a los habitantes de varias comunas el derecho humano de acceso al agua potable y saneamiento, así como para asegurar recursos hídricos que permitan la existencia de ecosistemas.

La tarea que se viene por delante no es fácil, ni simple y tampoco le atañe sólo al gobierno, para que estos cambios se materialicen cuanto antes, se requiere de la presencia de todas y todos los que pensamos que el actual marco regulatorio es injusto y no garantiza derechos mínimos. El debate en torno al agua no puede ni debe ser relegado a una discusión sobre derechos de propiedad, es un debate ético, pues es sobre la vida y los derechos humanos.

Fuente: http://www.eldinamo.cl/blog/bachelet-y-las-aguas/

 

2 Comments

  1. luis infanti dice:

    Excelente reflexión, Flavia.
    Felicitaciones, saludos, Luis Infanti

  2. Rafael del Valle dice:

    Se equivocan los que creen que se requiere de un cambio legislativo para dar al agua el carácter de bien nacional de uso público.
    El artículo 594 del Código Civil, vigente desde 1856 señala: “Todas las aguas son bienes nacionales de uso público”.
    Por su parte, el artículo 5º del Código de Aguas vigente desde 1981, señala “Las aguas son bienes nacionales de uso público y se otorga a los particulares el derecho de aprovechamiento de ellas, en conformidad a las disposiciones del presente Código.