Científicos advierten que los glaciares de la Antártida se funden a un ritmo “imparable”

Según los modelos utilizados por los investigadores, el glaciar Thwaites puede desaparecer en cuestión de siglos, y solo su deshielo supondría un aumento del nivel del mar de 0,6 metros. Fuente: Aqua 15 de mayo 2014.


Pero si su desaparición lleva consigo el deshielo de la plataforma occidental, el aumento del nivel del mar sería de entre 3 y 4 metros.

La plataforma de hielo de la Antártida occidental se funde. Aunque desde hace tiempo los científicos han estado advirtiendo del inminente colapso de esta enorme masa de hielo, ahora investigadores de la Universidad de Washington, en Seattle (Estados Unidos), han utilizado mapas topográficos y modelos computacionales llegando a la conclusión de que ese colapso podría haber comenzado ya.

Según detallan en la revista Science, el rápido retroceso del glaciar de Thwaites -muy cercano al de Pine Island, del que se desprendió un enorme iceberg que está siendo monitoreado por la NASA en su avance por el mar- da la pista de la aceleración del deshielo en la zona. Ambos glaciares hacen de muro de contención de la plataforma antártica occidental, por lo que su retroceso supone dejar vía libre al deshielo de esta parte de la Antártida.

Según los modelos utilizados por los investigadores, el glaciar Thwaites puede desaparecer en cuestión de siglos, y solo su deshielo supondría un aumento del nivel del mar de 0,6 metros. Pero si su desaparición lleva consigo el deshielo de la plataforma occidental, el aumento del nivel del mar sería de entre 3 y 4 metros.

“Ha habido mucha especulación acerca de la estabilidad de las capas de hielo marino, y muchos científicos sospechaban que este tipo de comportamiento estaba en marcha”, explicó Ian Joughin, glaciólogo del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad de Washington. “Este estudio proporciona una idea cuantitativa de las tasas a las que ese colapso podría tener lugar”, añadió.

Punto de no retorno

La buena noticia es que, si bien la palabra “colapso” implica un cambio repentino, en este caso el peor de los escenarios para que esto ocurra es de 200 años, y el mejor es de más de 1.000 años. La mala noticia es que puede ser inevitable. Como explicó Joughin, “anteriormente, cuando veíamos el adelgazamiento que se estaba produciendo en el hielo no sabíamos si el glaciar podría frenar más tarde de forma espontánea, pero en nuestras simulaciones no vemos ningún mecanismo real de estabilización del hielo”. Y en este punto coincidió con los datos proporcionados por la NASA sobre la contracción “irreversible” e “imparable” de los glaciares.

Según los datos recogidos durante cuarenta años por este organismo, se ha cruzado “un umbral crítico que tendrá consecuencias mayores para los niveles de los mares en todo el mundo” porque los glaciares “continuarán derritiéndose hasta desaparecer” a consecuencia del aumento de las temperaturas en el océano, sostuvo Joughin.

Niveles de fusión

El equipo de la Universidad de Washington combinó sus datos con otros procedentes de los satélites donde se aprecia la velocidad a la que se desplaza el hielo. Así fueron capaces de reproducir la pérdida de hielo del glaciar durante los últimos 18 años y a partir ahí realizaron diferentes simulaciones del modelo a distintos niveles de fusión del hielo.

El estudio consideró distintos escenarios futuros basándose en distintos grados de fusión en función de si el calentamiento es mayor o menor. La tasa de derretimiento más rápida conduciría al colapso total de la plataforma dentro de 200 años, mientras que la tasa de deshielo más lenta mantendría la mayor parte del hielo durante más de un milenio antes de ese colapso repentino. “Los escenarios más probables pueden ser de entre 200 y 500 años”, puntualizó Joughin.

El adelgazamiento del hielo en las últimas décadas está relacionado con el cambio climático, subrayó el investigador, por lo que un escenario futuro con más emisiones de gases de efecto invernadero debería conducir a una mayor fusión y a que ese colapso pudiera adelantarse, pero otros factores hacen que se mantengan las incertidumbres y sea difícil predecir cuánto tiempo podrían adelantarse los diferentes escenarios.

1 Comment

  1. Andrés Forno dice:

    La convicción de los científicos de que las consecuencias del cambio climático en los glaciares es ya imparable e irreparable, es una terrible noticia que nos obliga a reflexionar sobre la agenda energética que acaba de proponer el ministro Pacheco.
    Creo que esta agenda implica un objetivo de descarbonización demasiado pequeño y demasiado tarde para la matriz energética de cualquier país de este planeta y además, convierte a la autorización de nuevas plantas termoeléctricas en base a gas natural, en nada menos que en un crimen a sabiendas contra la humanidad, puesto que el gas natural es un combustible fósil y su extracción y posterior quema acelera el ya imparable cambio climático. La quema de gas natural genera muy poco material particulado dañino para la salud, es cierto, pero lo que causa el cambio climático es la ineludible emisión de dióxido de carbono fósil que genera la quema de éste combustible. Este gas es invisible, incoloro e insípido, pero permanece en la atmósfera por milenios causando efecto invernadero.