Cómo atajamos la Ley Monsanto von Baer

La retirada de la Ley Monsanto von Baer fue la primera medida del gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, a través de la ministra de la Presidencia y ex senadora DC, Ximena Rincón. Fuente: Le Monde Diplomatique 12 de mayo 2014.


El Senado se aprestaba a votar ese proyecto de nombre críptico: “Ley de Derechos de Obtentores Vegetales”. Se requirieron seis años de lucha para atajar la iniciativa firmada por Bachelet en 2008 e impulsada por Sebastián Piñera, que garantizaba más lucro para las transnacionales semilleras a costa de la agricultura familiar campesina y la biodiversidad. Interpelada duramente en actos de campaña electoral en Limache y Temuco, la entonces candidata de la Nueva Mayoría había prometido “revisar” el proyecto.

En 2008, pocos sabían que Monsanto controla el mercado global de semillas transgénicas y con sus empresas Anasac Chile y Seminis, es la principal “obtentora” (dueña) de se millas híbridas. La gente tampoco asociaba el cáncer y las enfermedades crónicas con la agricultura intensiva en uso de plaguicidas ni con los alimentos transgénicos. Fue clave la visita a Chile de la documentalista francesa Marie Monique Robin el 2009, invitada por la Red de Acción en Plaguicidas (RAPAL) a lanzar su célebre video “El Mundo Según Monsanto”.

En el escenario actual, seguiremos trabajando por semillas libres de patentes, transgénicos y plaguicidas. El desafío es asegurar la protección de la semilla mediante los instrumentos legales internacionales que Chile no ha ratificado, y contribuir a la elaboración de una ley que resguarde la biodiversidad y asegure la libre disposición y comercialización de la se milla local y del agua para la producción agroecológica, garantizando mecanismos de comercialización para las y los productores de la agricultura familiar campesina.

El triple pack pro transgenicos Monsanto, Syngenta, Dupont Pioneer, Bayer y su socio chileno, el clan von Baer, buscan avanzar hacía la legalización de los cultivos transgénicos, dañinos para el me dio ambiente y la salud de las personas, autorizados sólo para la exportación.

Empresas y gobiernos idearon un ‘triple pack” cuya primera parte era lograr la aprobación del Convenio UPOV 91de pro piedad intelectual sobre la semilla. La segunda era derogar la actual ley de semillas y remplazarla por la Ley Monsanto. La tercera fase incluía retornar la discusión de la Ley de Transgénicos (llamada de Bioseguridad). La movilización social desbarató ese plan. El UPOV91 aprobado en 2011 por el Senado, sólo era válido si se aprobaba la Ley Monsanto.

RAPAL estuvo el 2010 en la Cámara de Diputados alertando sobre el real significado del proyecto de ley que propinaría un golpe mortal a la agricultura familiar campesina, junto a agricultores orgánicos del Biobio y Chiloé. ANAMU

RI, Grain, Biodinámicos, CET y el obispo emérito de Chiloé Juan Luis Ysern. El entonces presidente de la comisión de agricultura, Marco Enriquez Ominami, se mostró receptivo a nuestros planteamientos, sin embargo su ingreso a la carrera presidencial dejó un vacío en la interlocución yen marzo de 2010 la Cámara aprobó el proyecto de Obtentores Vegetales, un día antes que asumiera el presidente Piñera y el nuevo parlamento. Un año después, el Senado aprobó entre gallos y medianoche el Convenio UPOV 91. “Senado chileno vendió a Monsanto la semilla campesina e indígena” fue el titular de inicio de una serie de artículos que publicamos sobre el tema (1). El Tribunal Constitucional se negó a declarar ilegal ese convenio, solicitud formulada por 17 senadores apoyados por organizaciones campesinas, indígenas, y sociales.

El gobierno de Piñera envió en 2011 al Senado indicaciones para el proyecto de BioSeguridad/Transgénicos, pero no pudo avanzar: ya se dibujaba otro paisaje social. La movilización estudiantil.

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