Por resistencia: Noruega intensifica medidas de control contra el piojo de mar

“Estamos en una situación grave y las luces de advertencia están en rojo, por lo que si los productores y la industria en su conjunto no toman en serio la situación y asumen sus responsabilidades, podemos caer en una espiral fuera de control”, enfatizó la directora de Supervisión del NFSA, Kristina Landsverk. Fuente: Aqua 26 de mayo 2014.


La Autoridad de Seguridad Alimentaria de Noruega (NFSA, por sus siglas en inglés) advirtió a los productores de salmónidos de su país que las medidas para controlar el piojo de mar se volverán más duras.

Es que, de acuerdo con un informe del instituto de veterinaria de la nación nórdica, la resistencia a los tratamientos contra el piojo de mar está creciendo, y cada vez más salmonicultores están luchando para mantener los niveles por debajo del límite máximo.

Además, el suave invierno probablemente hará la situación más difícil, debido al aumento en las temperaturas. “Esto podría afectar a los salmones salvajes, la trucha y el salmón de cultivo”, subrayó el instituto.

“Sabemos que muchos (productores) están luchando contra la eficacia de los tratamientos y la resistencia que el parásito ha generado frente a los medicamentos. Además, la temperatura del mar se encuentra muy alta después de un invierno suave. Esto entrega buenas condiciones para la proliferación de los piojos”, puntualizó la directora de Supervisión del NFSA, Kristina Landsverk.

“El nivel de los piojos, especialmente de aquellos que están en etapa adulta y por ende tienen la capacidad de poner huevos, es en muchos casos preocupantemente alto. La situación puede llegar a ser rápidamente insostenible”, enfatizó.

En este sentido, el NFSA detalló que se pondrá más estricto en hacer cumplir el límite máximo permitido de ejemplares por pez y pedirá a las compañías cosechar los sitios infestados.

La regulación noruega estipula que los centros de cultivo deben tener menos de 0,5 hembras por pez, en promedio, en una jaula.

“Esa cifra es un límite máximo y no un límite recomendado”, enfatizó Landsverk. “Esto significa que el productor deba poner en práctica las medidas antes de alcanzar ese límite y no después”, agregó la representante del NFSA.

Muchos salmonicultores tienen en marcha una estrategia para hacer frente a los piojos si los niveles superan el nivel máximo, pero “lamentablemente hay muchos que no lo hacen. Estos están causando daño no solo a sí mismos, sino también a otros productores y a las poblaciones silvestres”, puntualizó Landsverk.

Un informe realizado por el instituto veterinario mostró mayor resistencia entre la costa noruega y evidenció “poco margen para el optimismo”, precisó el NFSA.

Actualmente, la región de Finnmark -en el norte de Noruega- sigue siendo el único en el que los centros de cultivo no han experimentado reducción a la eficacia de los tratamientos.

“Estamos en una situación grave y las luces de advertencia están en rojo, por lo que si los productores y la industria en su conjunto no toman en serio la situación y asumen sus responsabilidades, podemos caer en una espiral fuera de control”, concluyó la directora de Supervisión del NFSA, Kristina Landsverk.

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