Preocupan los efectos del aumento de la acidez en el mar de Chile

Algunas áreas son más ácidas por una condición natural, pero podrían superar el límite de resistencia de las especies que viven allí. Fuente: El Mercurio 09 de junio 2014.


Los océanos se están volviendo cada vez más corrosivos por el aumento de la concentración de dióxido de carbono. La acidificación está afectando a una gran cantidad de organismos. Y el problema estaría llegando a Chile.

Es así como desde 2012 han tenido lugar episodios de mortandad masiva de larvas de ostiones y choritos, cuyas causas no están claras todavía. “Nos contaron los productores de ostiones de Tongoy de la empresa Invertec que, el año pasado, habían tenido grandes mortalidades y no sabían por qué”, cuenta la bióloga española Laura Ramajo, quien recientemente ofreció una charla en la Universidad Santo Tomás sobre el tema.

La científica dirige una colaboración chileno-europea para estudiar el impacto de la acidificación en esos moluscos.
En enero hicieron un experimento para ver cómo el ostión respondía ante pH (índice de acidez) normales y más bajos pronosticados para el futuro, y los sometieron a diferentes concentraciones de dietas.

Tras un experimento de 30 días, de momento no observaron mortalidades, pero sí vieron efectos. “Los ostiones se estresan ante un pH bajo, pero el alimento abundante los protege contra los efectos negativos de esta acidez. No sabemos lo que habría pasado si el experimento dura dos meses o más. Sobrevivieron, pero vieron modificadas algunas características, como su capacidad de calcificación y aspectos metabólicos”.

En las costas de Chile hay zonas que naturalmente presentan mayor acidez debido a que se presentan periódicas surgencias de aguas del fondo del mar y que muestran bajas concentraciones de oxígeno y muy ricas en CO {-2} .

“Parte de la costa de Chile ya tiene los altos niveles de acidificación pronosticados para los océanos hacia 2100 y 2200”. Ello podría implicar que parte de las especies ya están adaptadas a esa mayor corrosión, a lo que se suma la riqueza en nutrientes de estas aguas. “Eso podría significar un pequeño colchón para que estos animales no se resientan tanto con el pH bajo”.
Pero lo que no se sabe es cuánto más puedan resistir. “No sabemos si ya operan en sus límites fisiológicos y mayores niveles de acidificación pueden tener consecuencias irreversibles”.

A Ramajo también le interesa comparar con lo que ocurre en Europa. Ella es investigadora del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC), con sede en Mallorca.

Allá le ha tocado observar las variaciones naturales de pH que se presentan en las praderas de pastos marinos. Son plantas que estaban en la tierra y volvieron al mar. Sus procesos de fotosíntesis generan cambios de pH importantes durante el día, cuando liberan oxígeno, y en la noche, cuando liberan CO {-2} . El resultado es mayores valores de pH en el día y bajos en la noche. “Los peces e invertebrados que viven en ellas han desarrollado capacidades adaptativas a esta violenta variación en la acidez”.

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