Andina 244: ¿revivirá Pizarro un proyecto enterrado en la era Keller?

El más grande de los proyectos estructurales de Codelco ha recibido críticas tanto desde fuera como del interior de la empresa. La afectación de glaciares y su elevado costo aparecen como las principales críticas. Fuente: El Pulso 03 de septiembre 2014.


El nuevo CEO de la estatal, Nelson Pizarro, deberá, dentro de su gestión, tomar una decisión que ya su antecesor había decidido: no ejecutar esta iniciativa tal como está planteada.

ANTES de abandonar su puesto en Codelco, Thomas Keller notificó al directorio de una decisión crucial para el futuro de la corporación: recomendaba a la mesa no ejecutar Andina 244 debido tanto a su alto costo como a las críticas por sus efectos ambientales, y también a su visión de que existían alternativas casi tan rentables como la expansión, pero más baratas y con menor impacto ambiental.

Ello llevó a que en el Plan de Negocios y Desarrollo (PND) 2014, que Codelco envió a Hacienda en marzo de este año, se incluyera una alternativa de desarrollo modular de Andina 244. Incluso más: en ese documento se pone como fecha de puesta en marcha 2023 y no 2021 como aún figura en la página web de la corporación.

“El proyecto está en revisión con el propósito de identificar una secuencia de desarrollo modular, que permita reducir los riesgos de ejecución, crear mayor flexibilidad para su financiamiento y reducir las inversiones necesarias para su implementación”, señala el documento, que añade que la decisión de inversión está proyectada para 2016 y que la puesta en marcha está fijada para 2023.

Andina 244 es el único proyecto que añade producción a Codelco, pues tanto Chuquicamata Subterránea como Nuevo Nivel Mina El Teniente, Ministro Hales y RT Fase 2 están concebidos como proyectos de reposición.

En el citado documento, Codelco plantea a la autoridad que si se ejecutan todas estas iniciativas, la minera puede alcanzar un nivel de producción de 2,5 millones de toneladas a 2025, cifra que se dispara a 2,75 millones de toneladas incluyendo la producción atribuible de El Abra y Anglo American Sur, operaciones en que la estatal tiene participación. Esto implica un incremento de 54% en once años, equivalente a poco menos de un millón de toneladas.

Sin embargo, en las últimas proyecciones hechas por el presidente del directorio, Oscar Landerretche –e incluso recientemente por la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, en la ceremonia de firma del proyecto de ley de capitalización de Codelco- se proyecta un nivel de producción de 2 millones de toneladas a 2025, lo que al interior de Codelco tiene una lectura: Andina 244 correría peligro. Precisamente Raimundo Espinoza, presidente de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC) hizo hincapié frente al Congreso en este punto y pidió a las autoridades de Codelco mantener la proyección de producción en 2,5 millones de toneladas.

La discrepancia tiene otra arista. Pese a que el gobierno ha dado su apoyo a todos los proyectos estructurales –nombrándolos uno a unoel actual plan de capitalización sólo llega hasta 2018. El inicio de obras de Andina 244 está más allá de esa fecha, por lo que técnicamente no hay recursos para esta obra. Más aún, el nuevo CEO de Codelco, Nelson Pizarro, ya anunció que todos los proyectos estructurales serán revisados.

La arista ambiental Pero antes de decidir si se construye o no la expansión de Andina la minera debe conseguir los permisos ambientales, tarea que hasta ahora no ha resultado fácil. Recientemente, la Dirección General de Aguas (DGA) presentó fuertes reparos a la Adenda de Codelco. En el documento, la minera se comprometió a reducir de seis a cinco el número de glaciares afectados, pero según esta entidad eso no es suficiente.

“Específicamente, en lo que se refiere a la denominación de glaciares rocosos, la Dirección General de Aguas, órgano rector del Estado en aguas terrestres, informa que los glaciares presentes en la cuenca del río Blanco, a saber Cerro Negro 2, Cerro Negro 3, Monolito, Blanco 7 y Los Milos 2; corresponden a glaciares del tipo cubiertos y no glaciares del tipo rocosos.

Lo anterior, basado entre otros, en las mediciones informadas por el titular, relativas a porcentaje de hielo promedio en esos glaciares, a saber 78% hielo, con máximos de hasta 94% en Cerro Negro 2”, dice el informe de la DGA según consta en el expediente de la evaluación ambiental. Otro punto es la ley de protección de glaciares que se está tramitando en el Congreso. El documento –en su estado actual- propone prohibir cualquier actividad económica en las cercanías de los glaciares, lo que haría inviable construir Andina 244.

De hecho, hace algunos días la comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados sesionó precisamente en Los Andes y recibió a los críticos del proyecto como a ejecutivos de la minera. Una de las conclusiones del trabajo es que se debe analizar las implicancias del Convenio 169 de la OIT respecto a Andina 244, situación que no ha sido aún analizada y que, eventualmente, podría convertirse en una nueva piedra en el zapato para Codelco.

¿Qué ha pasado? Durante su administración, Thomas Keller notificó al directorio de una decisión crucial para el futuro de la corporación: recomendaba a la mesa no ejecutar Andina 244.

¿Por qué ha pasado? Debido tanto a su alto costo como a las críticas por sus efectos ambientales. A esto se suma a que existirían alternativas casi tan rentables como la expansión, pero más baratas.

¿Qué consecuencias tiene? Andina 244 es el único proyecto que añade producción a Codelco, pues tanto Chuquicamata Subterránea como Nuevo Nivel Mina El Teniente, Ministro Hales y RT Fase 2 están concebidos como proyectos de reposición.

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