El segundo tiempo de la industria salmonera

En medio de mayor producción y ventas, el sector consolida su recuperación tras la crisis del virus ISA. Fuente: la Tercera 28 de septiembre 2014.


Siguen los problemas de endeudamiento y hay temas pendientes, como mejores regulaciones al crecimiento. Han transcurrido siete años desde que la crisis sanitaria y productiva, gatillada por el virus ISA, casi hunde a la entonces pujante industria salmonera chilena. “Se cuestionó todo el modelo productivo y sanitario vigente. Los niveles de producción a los que llegamos no eran sustentables con el marco regulatorio de ese tiempo”, recuerda una fuente de la industria.

Antes de la debacle en 2007, el sector producía cerca de 670 mil toneladas anuales y exportaban US$ 2.250 millones. Cuando los peces fueron infectados, el sector se redujo prácticamente a la mitad.

Sin embargo, la industria logró recuperarse. Para este año, las ventas podrían acercarse a US$ 5.000 millones, con una producción de más de 800 mil toneladas.

Y aunque el mal momento ya es casi historia, empujó a la industria y al gobierno a un nuevo ordenamiento, que implicó grandes cambios. Por eso, en la industria algunos hablan de un “segundo tiempo” o “una nueva etapa”, pero todos coinciden en que se está empezando a escribir otro capítulo de un sector que partió en 1985 y que se transformó en un emblema de la capacidad exportadora chilena y en el principal empleador de las regiones del sur del país.

* Sube la producción

Los pronósticos para este año son auspiciosos: una producción que podría superar las 800 mil toneladas de salmón, nivel similar al registrado en 2013. De eso, cerca de 500 mil corresponden a salmón atlántico. ¿La razón? “Ha habido menos mortalidad y están saliendo peces más grandes”, señala Felipe Sandoval, presidente de SalmonChile, gremio que agrupa al 90% de las empresas del rubro.

El cambio, explica el ejecutivo, se generó a mediados de 2013 y dibujó una nueva tendencia, marcada por nuevos mercados con mayor demanda, como Brasil, que el año pasado se llevó US$ 400 millones de los US$ 3.500 millones exportados. Mención aparte merece Rusia, donde se exportaron US$ 285 millones, “tres veces más que el año anterior”, dice el presidente del gremio. “Hay mayor demanda de estos mercados. El cálculo es que la demanda crecerá a un 6% anual”, detalla.

Con él coincide un ejecutivo de la industria, quien explica que “los mercados reflejan mejores precios, por una demanda creciente en el mundo”. Desde su perspectiva, la razón de los actuales niveles de producción es que la productividad de las siembras ha mejorado. “Hay mejor peso promedio y en menos tiempo de cultivo (…). Hay un crecimiento más seguro y con productividad más alta”, afirma.

En su opinión, la industria está recuperando la productividad perdida. “Eso hace que los márgenes sean mejores (…). Tenemos que seguir mejorando costos. Ese es el desafío, más que crecer”, asegura.

* Consolidación

Otros de los síntomas de esta nueva etapa es el proceso de consolidación que vive el sector. Compras, ventas y fusiones han marcado los últimos meses.

En julio, el proveedor noruego de alimentos para salmones, Ewos, compró en US$ 183 millones a Nova Austral, una filial de Acuinova, controlada por la española Pesca Nova, que en su país atraviesa por una quiebra. Desde sus instalaciones en Magallanes, la firma producirá este año cerca de 15 mil toneladas.

A mediados de septiembre, la noruega Marine Harvest anunció un acuerdo para adquirir activos de Acuinova, por US$ 120 millones. Y recientemente, el holding japonés Mitsubishi realizó una oferta sobre la noruega Cermaq, que también opera en Chile, por US$ 1.400 millones. De concretarse esta operación, el holding japonés se transformaría en la segunda salmonera más importante del mundo.

Localmente, superaría a AquaChile, ligada a las familias Puchi y Fischer, como la principal productora de salmones en Chile. Al primer semestre de este año, la firma vinculada a Víctor Hugo Puchi encabeza el ranking a nivel nacional, con envíos por US$ 334,7 millones.

Y en las últimas semanas, el mercado ha estado agitado en torno a lo que podría suceder con Invermar, otra gigante del sector en Chile, que es controlada por la familia Montanari. La firma enfrenta momentos complicados por deudas que ascienden a cerca de US$ 155 millones, con un grupo de 12 bancos, encabezados por Rabobank, pero la lista incluye también a Bice, Banco de Chile, Bci, Santander, CorpBanca y el BID, entre otros. La compañía actualmente se encuentra en la búsqueda de un socio estratégico.

El presidente del gremio dice que estos movimientos son una señal de que “el sector es interesante (…). Más que gente que quiere irse, hay interés por entrar y crecer”. De hecho, en la Bolsa, las pocas acciones del sector que se transan -AquaChile, Multifoods, Australis, Camanchaca, Blumar- rentan, en promedio, más de 50% en conjunto. Sólo Invermar opera en rojo: -34%.

Según explica un ejecutivo del sector, la consolidación permitirá a la industria “enfrentar desafíos sanitarios que siempre se presentan”. Agrega que este proceso facilita que los acuerdos “se logren y sea más fáciles de monitorear”.

* La banca aprieta

Pese a estos mejores tiempos, el sector continúa complicado con la banca. La renegociación de los pasivos es uno de los frentes que en esta “segunda etapa” ocupa a la industria. Durante los siete años que duró la crisis, se produjeron pérdidas cercanas a los US$ 2.000 millones.

“La deuda de las empresas aumentó de forma muy considerable y ahora tiene que venir un período de generación de utilidades para empezar a pagar”, señala una fuente de la industria. Y pese a que algunas empresas se han capitalizado, el nivel de compromiso financiero sigue “siendo significativo”, agrega un directivo.

Hoy, la banca mantiene las restricciones al sector. “Salvo casos puntuales, los bancos están en una actitud de no pasarle más plata a la industria. Siguen financiando, pero no hay un margen para aumentar esa deuda”, se queja un actor de este mercado. En ese escenario, añade, las empresas “deberán crecer con sus propios flujos y mejorar sustancialmente su situación financiera”.

* Más Estado

Si se compara la situación sanitaria de este año con la de 2013, hoy el sector está bastante mejor. “La biomasa de salmónidos cultivados en mar, durante el primer semestre de 2014, aumentó 10%”, dice José Miguel Burgos, director del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca).

Hoy existen cerca de 1.300 centros de cultivo de salmones autorizados, repartidos en las regiones X, XI y XII. Sólo unos 400 están operando, ya sea “por necesidades de rotación, producción o forzadas por propia regulación a través de los descansos”, explica la autoridad. Entre abril de 2013 y comienzos de este año, han aparecido tres brotes de ISA. El último afectó al centro Traiguén, de Invermar.

Pero hay otra enfermedad, el llamado SRS (Síndrome Rickettsial del Salmón) que hoy está causando mortalidad en la industria, aunque no a los niveles del ISA. “Buena parte de las pérdidas que hoy tiene la industria está asociada a esta enfermedad”, explica Burgos.

El salmón del Atlántico registra actualmente un porcentaje de mortalidad cercano al 19% en promedio en la industria. De eso, el 25% corresponde a enfermedades, de las cuales casi 80% está asociado a SRS. Durante la crisis del virus ISA, en cambio, la mortalidad llegaba a casi el 50% y asociada sólo a ese mal. En el caso de la trucha, un 35% de las pérdidas de hoy se debe a problemas infecciosos y casi un 80% de eso es SRS, explica el subsecretario.

Respecto del ISA, Burgos advierte que “estamos en una situación bastante más consolidada. Claramente, el patógeno de mayor complejidad está asociado al SRS y ahí tenemos que continuar mejorando nuestros programas de control”.

El presidente de SalmonChile explica que hoy existe más presencia del Estado en el funcionamiento de la industria. “En pleno virus ISA, el Estado no podía obligar a eliminar peces”, ejemplifica. Pero con la actual regulación, eso ya no ocurre. “Hoy existen programas especiales de la autoridad (Sernapesca) para prevenir las enfermedades y contener cuando aparece algún brote”, agrega Sandoval.

De hecho, el jueves pasado, la Superintendencia del Medio Ambiente levantó cargos contra la salmonera Acuinova, por incumplimientos ambientales y sanitarios en sus centros de cultivo ubicados en Aysén.

* Vuelven los empleos

Según datos de SalmonChile, la industria y su cluster generan 34.200 puestos de trabajo directos y 44.500 indirectos, entre las regiones X, XI y XII.

De ese total, un 41,3% de los empleos corresponde a jóvenes menores de 30 años. Y un 68% es con contrato indefinido, de acuerdo con las cifras del gremio. Además, las mujeres representarían casi el 30% de la fuerza laboral de toda la industria.

Gonzalo Reyes, seremi del Trabajo de la Región de Los Lagos, destaca que en julio se constituyó una nueva “mesa del salmón” público-privada, que encabeza el intendente regional Nofal Abud y donde participan Corfo, INE y el Ministerio de Economía. “Se elaborará un estudio con indicadores que den cuenta de las cifras oficiales de trabajadores que están laborando en la industria”, adelanta.

Según el INE, el desempleo en la Región de Los Lagos marcó 3,3% en el trimestre mayo-julio, manteniéndose como una de las zonas con menos cesantes del país. En Puerto Montt, la tasa de desocupación alcanza al 1,8%, “donde la industria manufacturera incide positivamente en el empleo, rubro vinculado a la industria del salmón a través de las plantas de proceso, entre otras actividades de la industria, lo que estaría contribuyendo a mantener una tasa de desempleo baja y estable en la comuna”, explica el seremi.

“Si bien las proyecciones de la industria son positivas en cuanto a la producción, para el Ministerio del Trabajo es fundamental contar con empleos de calidad”, afirma Reyes.

* Temas pendientes

En el sector advierten que, para asegurar la sustentabilidad de la industria, quedan grandes temas pendientes. Una fuente de la industria sostiene que el número de concesiones otorgado por el gobierno hasta hoy, “supera varias veces lo que es recomendable ocupar. Todavía las empresas pueden tomar la decisión de crecer”, acota.

Para graficarlo, explica que en 2012 y 2013, la industria creció a tasas de casi 50% anual. “Eso no puede ser, es un desastre (…). Hoy podemos crecer todo lo que queramos, que podamos financiar, si es que la concesión tiene un buen desempeño sanitario”. Desde su perspectiva, en la regulación actual falta que el crecimiento en la producción de cada uno de los barrios sea limitado y no supere el 10%, como sucede en países como Canadá o Noruega.

Es lo que la industria del salmón chileno se juega en este segundo tiempo.

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