El clima fue el verdugo de los grandes mamíferos prehistóricos chilenos

Evidencia arqueológica y paleontológica muestra que la caza no fue tan masiva como para diezmarlos. Fuente: El Mercurio 27 de octubre 2014.


Noticia relacionada: Centro de Ciencia del Clima: “el comportamiento del clima actual no tiene precedentes”

Hallados desde Los Vilos hasta Puerto Montt así lo confirma. No solo pastaban estos paquidermos, sino que también había milodones, ciervos salvajes y caballos americanos (diferentes a los que trajeron los españoles).

Pero repentinamente toda esta diversidad desapareció. ¿Fueron víctimas de la acción humana o hay otros factores que también se deben considerar?

Este fue uno de los temas abordados durante el Segundo Taller de Geoarqueología de América Latina, organizado por el departamento de antropología de la U. de Chile. La cita, que se realizó en el marco de un proyecto Fondecyt sobre el poblamiento humano en el ambiente semiárido y la interacción de los seres humanos con esa fauna hoy extinta, convocó a expertos nacionales y de países como Argentina, Brasil y Ecuador, para conocer las características de distintos sitios arqueológicos de la zona de Los Vilos.

El sitio más famoso es Quereo, donde un equipo encabezado por el arqueólogo y Premio Nacional de Historia Lautaro Núñez, desde fines de la década de los 70 encontró huesos de mastodonte, de caballo americano, de un camélido parecido al guanaco y de milodón.

Pero en años posteriores, nuevos descubrimientos liderados por Donald Jackson, uno de los miembros del equipo de Núñez, en áreas cercanas como Las Monedas, El Membrillo, El Avistadero, Quebrada Las Vegas y Quebrada El Boldo, han enriquecido el catastro de megafauna.

La presencia de los huesos de animales no implica necesariamente que fueron cazados por los humanos, quienes coexistieron con la megafauna durante al menos 4 mil años. “Hemos encontrado huesos tallados en Quereo, El Membrillo y otros sitios. El humano probablemente no cazó todos esos animales, pero sí aprovechó sus huesos como materia prima cuando ya estaban muertos”, explica el arqueólogo y profesor del departamento de Antropología de la U. de Chile César Méndez.

“Probablemente estos tipos vieron o cazaron un mastodonte una sola vez y hablaron el resto de su vida de ello. Pero la fauna que habitualmente consumían era más parecida a la actual”.

Hay distintas hipótesis respecto a por qué esta fauna desapareció realmente. “No toda se extinguió al mismo tiempo o por las mismas razones”, dice Méndez, quien precisa que lo que han aprendido desde la década del 70 es que el tema tiene que ser analizado especie por especie y región por región.

Los cambios climáticos jugarían un rol preponderante en estas desapariciones. Para esa época el paisaje de Quereo era más húmedo que el actual, con zonas pantanosas que permitían la concentración de estos grandes animales. “La extinción ocurre en sincronía con eventos cálidos y secos asociados a la disminución del matorral costero y el desecamiento de ambientes lacustres”, asegura Roxana Seguel, arqueóloga del Centro Nacional de Conservación y Restauración de la Dibam, quien encabezó el seminario.

Según lo que han podido estimar, habrían ocurrido dos grandes eventos de mayor mortandad, uno ocurrido a finales del pleistoceno (unos 10 mil años antes del presente) y otra a finales del Holoceno Temprano (8 mil años atrás).

Y la extinción de algunas especies clave como el mastodonte gatilló otras desapariciones. “Como hacía las veces de un cortador de pasto de las praderas del pleistoceno, que mantenía a ras el paisaje, cuando se extingue, los pastos más grandes pueden crecer mucho más y de paso asfixian a otras especies de pasto que a su vez eran el alimento de otros animales”. De esta forma el ecosistema colapsó tanto en forma directa como indirecta.

Los últimos

Aunque el milodón se asocia con las tierras patagónicas, este animal, parecido a un perezoso gigante, en realidad habitó gran parte de lo que hoy es Chile. De hecho, el equipo de Jackson encontró en los sectores de Las Vegas y Valiente, al interior de Los Vilos, restos de estos animales que datan de hace 7 mil años, es decir, que todavía sobrevivían 3 mil años después de su extinción en la Patagonia. Podría tratarse del último nicho ecológico de los milodones. En la zona austral, un cambio climático también habría sido la causa de su desaparición. “Hubo un alza de temperatura que lo afectó. El animal prefería temperaturas más bajas y vivía en pastos abiertos, pero hace 11.500 años, lo que era una pastura inhóspita se transformó en un bosque”, cuenta César Méndez.

Comments are closed.