El futuro del clima en #LimaCOP20

Columna de opinión de Javiera Espinoza geógrafa de Fundación Terram publicada en portal El Quinto Poder 09 de diciembre 2014.


La temperatura media del planeta ha subido 0,9 °C en los últimos 150 años; la deforestación y derretimiento de los hielos es alarmante y las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) el año 2013 está 142% más alto que en la era preindustrial (antes de 1750) alcanzando las 390 ppm[1], siendo que 350 ppm es el límite máximo seguro de CO2 en la atmósfera [2]. Con estos antecedentes como telón de fondo desde el 1° al 12 de Diciembre se está realizando en Lima-Perú la Conferencia de las Partes número 20 (COP20) bajo el Convenio Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático. En esta ocasión y por primera vez, un presidente de chileno asistirá a esta importante reunión.

La trascendencia de la COP20 radica en que los gobiernos -dentro de los cuales se encuentra Chile- y las organizaciones de la sociedad civil que trabajan para reducir los efectos del cambio climático, aunarán esfuerzos para conseguir que se sienten las bases para fijar un nuevo Protocolo. Este nuevo Protocolo debería establecer compromisos vinculantes y reemplazará al fracasado Protocolo de Kioto. El nuevo acuerdo mundial debería suscribirse en la COP21 que se realizará en París el año 2015. Es importante precisar que sin la colaboración integral de los distintos actores será imposible abordar los efectos del calentamiento global y cambio climático, estos fenómenos nos afectan a todos (gobiernos, sector privado y sociedad civil) y por ello es urgente lograr un acuerdo que nos permita frenar las emisiones GEI y con ello cambios en el clima mundial, para poder adaptarnos.

Es evidente que los países tienen responsabilidades comunes en lo que a cambio climático implica, pero ellas son diferenciadas, pues no son comparables las emisiones de gases efecto invernadero de Estados Unidos y China que juntos emiten aproximadamente el 45% de las emisiones globales con Chile que emite el 0,26% de GEI.

La voz de alerta y la exigencia de acuerdos robustos y ambiciosos han venido desde la sociedad civil, en septiembre pasado miles de personas salieron a las calles a manifestarse pidiendo “acción climática” en el desarrollo de la Cumbre del Clima celebrada en Nueva York. En esta misma ciudad, más de 400.000 personas se manifestaron con el objetivo de llamar la atención a los tomadores de decisiones ahí reunidos y exigir acuerdos sustanciales. Por ello, que la sociedad civil participe también en las COP no hace más que equilibrar y transparentar un proceso de negociación internacional con el objetivo de lograr mayor ambición para alcanzar un próximo acuerdo justo y vinculante para los países de manera equitativa.

Es evidente que los países tienen responsabilidades comunes en lo que a cambio climático implica, pero ellas son diferenciadas, pues no son comparables las emisiones de gases efecto invernadero de Estados Unidos y China que juntos emiten aproximadamente el 45% de las emisiones globales con Chile que emite el 0,26% de GEI. Nuestro país emite “poco” comparado con otros países como China, sin embargo, nuestras emisiones per cápita alcanzan 4,2 toneladas de CO2 equivalente (tCO2eq) [3] y los recientes resultados de MAPS-Chile[4] estiman que para el año 2020 sea de 5 tCO2eq y para el año 2030 de 8 tCO2eq por habitante, donde el alza es una tendencia evidente. Pero el problema de Chile no son sus emisiones, nuestro problema es que somos un país vulnerable y debemos generar acciones de adaptación.

Desde Fundación Terram entendemos que para abordar el cambio climático en esta COP20 se necesita de la colaboración de todos los Gobiernos para que las negociaciones lleguen a buen puerto y permita disminuir las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) y con ello, no superar el aumento en 2 °C para fines de este siglo (incluso hoy en la COP ya se está hablando de no aumentar 1,5 °C) y así dar una oportunidad al planeta y a las futuras generaciones. Bajo esta óptica, estamos esperanzados en que la postura de Chile pueda tomar una postura ambiciosa que guie a otros Gobiernos a tomar el ejemplo en materia internacional.

A su vez, esperamos que esta agenda permita tener una coherencia con las políticas públicas nacionales que de manera trasversal aborden el cambio climático con un desarrollo bajo en carbono: ejemplo de ello debería de ser mayor ambición para la reducción de sus emisiones y transición gradual desde los combustibles fósiles hacia las ERNC para alcanzar una matriz limpia al 100% para el año 2050.También que nuestro país se comprometa con políticas públicas que busquen la protección efectiva a los glaciares y la biodiversidad.

El Ministro de Medio Ambiente se comprometió a entregar la propuesta de las “contribuciones nacionales” el 17 de diciembre próximo, la cual será sometida a un proceso de consulta pública en la que esperamos aportar como sociedad civil. Esto debería de ser ejemplo para que otros países también adopten mecanismos de participación y transparencia en este proceso.

Fuente: http://www.elquintopoder.cl/medio-ambiente/el-futuro-del-clima-en-limacop20/

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