Endesa paralizará en 2015 su cuarta mayor central hidroeléctrica tras acuerdo con agricultores

El Toro, ubicada en la cuenca del Laja, dejará de operar entre mayo y noviembre del próximo año para permitir recuperación del embalse y asegurar la temporada de riego por dos años. Fuente: El Diario 01 de diciembre 2014.


A fines de la semana pasada, Endesa Chile alcanzó un acuerdo con los regantes de la cuenca del Laja, que le ayudará a quitar presión a un problema que arrastra desde que se agravó la sequía en la zona centro sur: el uso de las aguas del embalse Laja, el mayor del país.
La eléctrica convino limitar a partir de hoy, y por al menos un año, las extracciones de agua desde el mencionado tranque, para así favorecer la recuperación de sus niveles históricos.

Ramiro Alfonsín, subgerente general de Endesa Chile, explicó que el convenio contempla reducir por un año la extracción de 900 millones de metros cúbicos del embalse, de los cuales Endesa aportará unos 590 millones de metros cúbicos, mientras que el restante será de cargo de otros usuarios.

“Hemos tenido un proceso de diálogo exitoso y el acuerdo es muy importante. Esto permitirá recuperar el nivel del embalse y asegurar la temporada de riego de los años 2015 y 2016”, señaló el ejecutivo.

La consecuencia de la menor extracción de agua desde el Laja será que, a partir de mayo, y al menos hasta fines de noviembre del próximo año, la eléctrica deberá paralizar la operación de la central hidroeléctrica El Toro, que tiene una capacidad instalada de 450 MW, y es su cuarta mayor unidad en base a esta tecnología, tras Ralco (690 MW), Pehuenche (570 MW) y Pangue (467 MW), ubicadas en las cuencas del Maule y Biobío.
“La central se usará sólo para regulación de carga y reserva en giro”, dice Alfonsín.

Desacuerdos históricos
Según el ejecutivo, el convenio firmado con los regantes del Laja y la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH) -aunque limitado- permitirá seguir con las mesas de trabajo que apuntan a arribar a un arreglo de más largo plazo sobre el uso de las aguas.

“El convenio le da mayor certeza a los regantes y permite trabajar en la revisión conjunta del convenio de 1958 con la DOH, para así lograr un uso sustentable del recurso”, explica Alfonsín.
Las negociaciones no son nuevas, ya que Endesa y los regantes, que representan unas 100 mil hectáreas repartidas entre más de 4.000 agricultores, se han enfrentado varias veces en el ámbito judicial y desde mediados de la década de los 90 el convenio de uso se ha modificado en seis oportunidades, todas ellas relacionadas con la sequía.
El embalse Laja tiene una capacidad de 5.500 millones de metros cúbicos, pero en octubre de 2013 llegó a estar al 6,1% de su capacidad.

Efecto económico
El impacto económico del acuerdo aún no ha sido cuantificado por la eléctrica, pero hay un antecedente en 2014.
Desde principios de junio que El Toro no ha generado de forma continua debido a la falta de agua. A esto se suma la paralización por orden judicial de la carbonera Bocamina II, que este mes cumple un año, lo que ha dejado al 14% de la capacidad instalada de Endesa (unos 5.570 MW) sin operar, y obligado a la firma a incrementar sus compras de energía a terceros para cubrir sus contratos.

Entre enero y septiembre la firma incurrió en mayores costos por compras de energía por $ 154.099 millones (unos US$ 256 millones), adquiriendo en el mercado spot el equivalente a 1.575 GWh adicionales. Esto, junto al incremento en la adquisición de combustibles llevó a que la firma redujera en 22% su resultado de explotación y en un 14% su Ebitda en los primeros nueve meses de este año.

Si bien desde junio, y debido al escenario hídrico, Endesa no tiene pérdidas por la paralización de Bocamina II, el no contar con algunas de sus unidades hidroeléctricas, que tienen bajo costo de operación y venden su energía al mercado spot, afecta directamente sus ingresos, ya que el período de paralización coincide con el momento de más altos precios de la energía en un contexto de sequía.

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