Industria del Vino Invierte US$ 11 millones Para Producir Limpio

Infraestructura, capacitación y asesorías fueron los principales ejes de trabajo de 132 viñedos y bodegas que lograron su certificación, al culminar el Acuerdo de Producción Limpia (APL) impulsado por el Consejo Nacional de Producción Limpia y la Corporación Chilena del Vino (CCV). Fuente: CCV 17 de diciembre 2014.


132 Viñas y bodegas recibieron su certificación en producción limpia en el marco del APL impulsado por el Consejo Nacional de Producción Limpia (CPL) y la Corporación Chilena del Vino (CCV), invirtiendo US$ 11 millones valorados principalmente en infraestructura, capacitación y asesorías en pro del cumplimiento de las metas y acciones dispuestas en este Acuerdo.

Según explicó el director ejecutivo del Consejo Nacional de Producción Limpia, Juan Ladrón de Guevara, en los últimos años la industria vitivinícola nacional ha evolucionado tecnológicamente en la producción de vinos, así como en la orientación de su producción a un mercado más exigente, como lo es el internacional. “En este contexto, uno de los principales desafíos que tiene el sector es potenciar una imagen país como productor de vinos finos que privilegia la calidad y variedad de sus exportaciones, en cuyos procesos se ha tomado en cuenta el cuidado del medio ambiente y el cumplimiento de la legislación ambiental, sanitaria y laboral”, dijo.

En tanto, para el Presidente de la Corporación Chilena del Vino (CCV), Andrés Pérez Cruz, este Acuerdo de Producción Limpia viene a confirmar el compromiso adquirido por la Corporación cuando se firmó el primer APL, con una participación de 800 centros productivos.

“El apoyo del Consejo de Producción Limpia ha sido fundamental para lograr la meta. Los principales logros están dados en que se ha podido fomentar una cultura de trabajo en el sector vitivinícola con una visión basada en la sustentabilidad del negocio. La tarea no ha terminado, creo necesario mejorar constantemente las prácticas adquiridas y perseverarlas en el tiempo”, puntualizó Perez Cruz.
Cabe destacar que -según estadísticas-, este sector genera al año un promedio de 1.300 millones de litros de vino, 200 mil toneladas de residuos sólidos y 3.500 millones de litros de residuos líquidos, por lo que el manejo sustentable de la actividad es una prioridad para el gobierno y su gremio.

En este sentido, las Mipymes vitivinícolas certificadas -entre la IV y VII región- lograron ahorros de un 300% en la inversión de tratamiento aerobio (plantas de tratamiento), junto con minimizar la generación de residuos líquidos (Riles), a valores de 1,5 a 2,9 litros de Ril por litro de vino según el tamaño de empresa, logrando una reducción promedio de un 34%.

Asismismo, se encuentran cumpliendo con exigencias relativas al uso sustentable de agroquímicos en el proceso de producción, ciñiéndose a la normativa aplicable a los residuos líquidos (Riles) e integrando prácticas que apuntan a la eficiencia energética, al uso eficiente del agua, a una gestión sustentable de los residuos sólidos vitivinícolas, a un buen manejo de los efluentes líquidos, así como la implementación de una metodología para medir la huella de carbono, entre otras.

A la fecha se puede señalar que muestra avances significativos en los compromisos gerenciales y empresariales en temáticas ambientales referentes a manejo de agua, residuos sólidos y líquidos, además de un incremento en la cantidad de empresas que presentan sus proyectos en el sistema de Evaluación de Impacto Ambiental y de aquellas que desarrollan y utilizan indicadores de desempeño ambiental.

A lo anterior, se añade un incremento en la adopción de herramientas y prácticas de producción limpia como un estándar de crecimiento y desarrollo, entre las que destacan capacitaciones realizadas a más de 1200 profesionales y técnicos de los centros productivos de la industria, como la efectuada para contar con carnet de aplicador SAG y la de eficacia en uso de agua y eficiencia energética.

IMPORTANCIA DE LA CERTIFICACIÓN

El sector vitivinícola reúne al menos 14 mil productores de vino a nivel nacional, que participan en la elaboración de un producto que está presente en las mesas de todo el mundo, ya que un 70% de la producción se exporta con cerca de 2.000 millones de dólares de facturación al año. Es prioridad para el Estado y para todas las empresas ligadas a la producción vinífera, el cuidado por el medioambiente y el manejo sustentable de la actividad.

La ventaja de la certificación es que ésta es reconocida por los servicios públicos nacionales, brindando un valor agregado al producto final, el que cumple con los estándares de trazabilidad y manejo de la uva. Y en este APL, el gran acierto para las bodegas de vino medianas y pequeñas, fue lograr la generación de la “Guía de Riego” avalada por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) para manejo de residuos líquidos (Riles) vitivinícola.

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