Las organizaciones miembros de CAN-LA manifiestan su decepción y preocupación ante el fracaso de la COP 20

Posición de Climate Action Network Latinoamérica (CAN-LA) frente a “Llamada de Acción de Lima” que resume los resultados de la COP 20. 16 de diciembre de 2014.


Una vez más los líderes políticos mundiales han demostrado no estar a la altura de las necesidades de sus pueblos y de la sustentabilidad de la vida en el planeta. Los delegados de países siguen empecinados en hacer de las negociaciones climáticas unas negociaciones comerciales en donde lo principal no es la defensa integral de la vida, sino la defensa de las economías nacionales y sus demandas de crecimiento insostenible. Los gobiernos, agrupados en el sistema de Naciones Unidas, corroboran así la ineficacia de la diplomacia internacional para atender los llamados de la ciencia y lograr los acuerdos que la humanidad demanda frente a la crisis climática global.

El acuerdo alcanzado no toma en cuenta que el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) pide “una acción urgente” para evitar daños severos e irreversibles y señala que para limitar el ascenso de la temperatura por encima de los dos grados antes del año 2100 es necesario reducir globalmente las emisiones de gases de efecto invernadero entre el 40 y el 80 por ciento antes de 2020 y 2050. Los resultados de Lima en la COP 20 no establecen ninguna cifra de reducción de emisiones, quedando al arbitrio de los países “la comunicación” de sus aportes voluntarios antes de octubre de 2015. Y aunque el texto señala que tales compromisos deben ser “cuantificables e importantes” no existe un mecanismo de medición acordado, ni mucho menos un criterio de consenso para decidir lo que se juzga como “importante”, con lo cual el pretendido acuerdo de París, que reemplazará al Protocolo de Kioto, se plantea desde ya con menor ambición que éste.

La falta de acuerdos ha radicado principalmente en la decisión sobre cómo repartir el peso de la carga de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, bajo esta constante cada  delegación hizo lo posible por eludir su responsabilidad.

Los países “desarrollados” (tal como se los reconoce en el texto de la Convención y listados en el Anexo 1) siguen sin asumir los compromisos emanados del principio 7 de la Declaración de Río, que les obliga a asumir una mayor responsabilidad por el deterioro ambiental provocado por la opulencia de sus sociedades. Muchos de los países agrupados en el G77+China continúan sin reconocer las profundas diferencias que existen entre ellos, por las que grandes economías con altos ingresos se esconden detrás de los países más pobres para evitar la responsabilidad que les toca en función de sus capacidades nacionales.

CAN-LA hace un llamado a los gobiernos de la región latinoamericana para que en el camino a París cada Estado asuma la parte que le corresponde, considerando no sólo la responsabilidad histórica pasada, sino también la futura.  Nosotros y las futuras generaciones merecemos una vida plena, en armonía con una naturaleza saludable y una sociedad justa.

Asimismo, nuestra red reconoce el trabajo de los países sumados en AILAC, que destacaron en las negociaciones como un grupo que buscaba mayor ambición, acorde con los lineamientos de la sociedad civil representados en la postura de CAN Internacional.

CAN-LA espera que los gobiernos de la región trasladen esta visión de solidaridad internacional a todo el G77+China y que podamos ver en París a los países de mayor capacidad dispuestos a asumir mayores compromisos, reconociendo las diferencias con países que verdaderamente deben ser apoyados. Debido a que la COP 21 de París representa probablemente la última oportunidad que tiene la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático para tomar las decisiones necesarias a tiempo, pedimos a los países latinoamericanos que asuman un mayor protagonismo y marquen su independencia de los países industrializados. Instamos a nuestros gobernantes a fortalecer sus lazos regionales para definir compromisos audaces tanto en mitigación como en adaptación, que representen para sus poblaciones actuales y las generaciones futuras una recuperación de la esperanza.

Las organizaciones que integran la red CAN-LA invitan a explorar nuevos mecanismos de acuerdos internacionales que incluyan a nuevos actores de la sociedad civil organizada, con el fin de complementar la acción de los gobiernos nacionales y con ello garantizar, entre todos y cuanto antes, el salvamento integral de la vida sobre el planeta.

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