El factor humano es clave en la recuperación de la biodiversidad

La extinción de especies es el problema ecológico más grande de la actualidad y el ser humano es el principal responsable. Fuente: El Mercurio 20 enero 2015.


Chile trabaja actualmente en la creación del Servicio Nacional de Biodiversidad que busca contener esta crisis. Un estudio hecho por la Universidad de California recién publicado plantea que el hombre ha depredado de tal forma la vida marina que es posible que estemos enfrentando la extinción más grande vista en nuestros océanos.

“Pero somos afortunados en muchos sentidos”, comentó a The New York Times Malin L. Pinsky, biólogo marino de la Universidad de Rutgers y uno de los autores del estudio. “Los impactos se están acelerando, pero no tanto que ya no podamos revertir la situación”, agregó.

Especialistas chilenos coinciden con el diagnóstico. El problema de pérdida de biodiversidad es el mayor de los conflictos ecológicos a nivel global, pero “no hay un Al Gore que vaya a venir a decirnos que tenemos que hacer algo al respecto”, dice Bárbara Saavedra, directora ejecutiva de la ONG Wildlife Conservation Society (WCS).

La desaparición de especies es un hecho y es en cierta forma irreversible. Cuando una especie desaparece, se va con ella un eslabón de un ecosistema que, para adaptarse, empieza a transformarse en otro. Por ejemplo, los peces se reproducen en las algas. Si no hay algas, no hay dónde poner huevos y comienza a bajar la reproducción de peces. El cálculo es que la acción humana acelera la desaparición de especies a un ritmo que se estima es mil veces más rápido que si el proceso fuera natural.

Problema local

A diferencia del calentamiento global, este es un problema local y muy concreto, explica Pilar Valenzuela, ingeniera ambiental e investigadora de la Fundación Chile. “Cuando desaparece una especie en un río, como el Loa, tienes que hacer acciones concretas en ese ecosistema. Por eso la pérdida de biodiversidad tiene una dimensión profundamente local”.

En eso está de acuerdo Bárbara Saavedra, quien ha participado en la generación del esperado Servicio de Biodiversidad, que completará la institucionalidad ambiental que partió con la implementación del Ministerio del Medio Ambiente, siguió con el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental y debería cerrarse con este servicio.

“Actualmente no hay ninguna instancia pública que se dedique a la conservación”, explica Saavedra. La idea de este servicio, para el que se ha desarrollado una discusión amplia y que llevó a un grupo de ONG a crear una plataforma conjunta (www.conservacionybiodiversidad.cl), es generar “distintos instrumentos para la conservación, la compensación en biodiversidad, la restauración de ecosistemas degradados, entre otras cosas”, plantea la directora de WCS.

En diciembre pasado, el Senado aprobó la idea de legislar y ahora, según explica el ministro del Medio Ambiente, Pablo Badenier, en marzo se retomará la discusión parlamentaria con la intención de contar con este servicio lo antes posible.

Este “va a tener la potestad sobre todas las figuras de protección que hay en el país, y de algunas que se van a integrar al nuevo Sistema Nacional de Áreas Protegidas, que hoy no existe y será creado por esta ley. También se encargará del monitoreo de la biodiversidad en todos sus niveles y de generar proyectos de restauración de ecosistemas, entre otras tareas”, agrega el ministro.

Sobre cuáles son las áreas prioritarias de protección, la máxima autoridad ambiental explica que hay un comité nacional que trabaja en identificarlas. “Esto, en el marco no solo de cumplimientos nacionales, sino que de metas Aichi (convenio internacional para la diversidad biológica) para la conservación del 17% del territorio terrestre, el 10% de ecosistemas marinos y ecosistemas acuáticos continentales, de cara al 2020”.

Donde hay consenso es en que la zona centro del país es una de las más deterioradas. Es allí donde reside la mayor parte de la población, lo que genera una fuerte presión en el cambio de uso del suelo. Los bosques esclerófilos que todavía se pueden ver en cerros como El Roble eran antes el paisaje habitual de toda la zona. Pero la acción humana, no solo al explotar los recursos, también al introducir especies exóticas y otras acciones, han desertificado el paisaje. La gestión y conservación del agua dulce y las pesquerías son otras dos áreas prioritarias.

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